• Portada
  • España
  • Opinión
        • Edgar Sánchez Agulló

          Editorial

          
          Editorial
          Mediterráneo Digital lanza su edición papel
          Miércoles, 06 Junio 2018
          El proyecto de MEDITERRÁNEO DIGITAL sigue creciendo imparable. Convertidos ya en toda una referencia mediática a...
      • Alejo Vidal-Quadras

        Alejo Vidal-Quadras

        
        IMAGE
        Alejo Vidal-Quadras
        La Europa que viene
        Lunes, 13 Mayo 2019
        El próximo 26 de Mayo no sólo se elegirán los miembros del Parlamento Europeo, sino que esta fecha marcará el...
      • David Enguita

        David Enguita

        
        IMAGE
        David Enguita
        Soy Gay, católico y sin diagnóstico de 'Rareza'
        Lunes, 01 Abril 2019
        Tenía cierta ilusión y sobre todo mucha esperanza puesta sobre la entrevista del Papa Francisco en 'Salvados', frente...
      • Erik Encinas

        Erik Encinas

        
        IMAGE
        Erik Encinas
        La Iglesia Católica es la más perseguida con diferencia
        Domingo, 19 Mayo 2019
        Ser católico en pleno siglo XXI, no es tarea fácil. En muchos países te lleva hasta la muerte, porque los...
      • Iñaki Anasagasti

        Iñaki Anasagasti

        
        IMAGE
        Iñaki Anasagasti
        Y ahora, Europa
        Domingo, 19 Mayo 2019
        Al menos dos de cada tres normas que nos afectan en nuestras vidas se aprueban en Bruselas y el Parlamento Europeo es...
      • Jesús Muñoz

        Jesús Muñoz

        
        IMAGE
        Jesús Muñoz
        ADÑ en la calle por la Unidad de España
        Martes, 12 Febrero 2019
        De los innumerables asuntos que hacen insufrible la situación de la España actual, el de la desmembración de la...
      • Jordi Garriga

        Jordi Garriga

        
        IMAGE
        Jordi Garriga
        ¡La Virgen!
        Sábado, 18 Mayo 2019
        El pasado lunes 13, en el marco de una exposición de la Delegación de Igualdad de la Diputación de Córdoba titulada...
      • Juan Vicente Santacreu

        Juan Vicente Santacreu

        
        IMAGE
        Juan Vicente Santacreu
        Partido Popular
        Viernes, 10 Mayo 2019
        Teóricamente el Partido Popular representa, o ha representado, las aspiraciones de muchos ciudadanos de derechas de...
      • Miguel Bernad

        Miguel Bernad

        
        IMAGE
        Miguel Bernad
        El sepulturero de la Moncloa
        Domingo, 19 Mayo 2019
        Los españoles asisten atónitos que el sepulturero de la Moncloa (llamado Pedro Sánchez) haya fijado la fecha del 10...
      • Pilar Enjamio

        Pilar Enjamio

        
        IMAGE
        Pilar Enjamio
        La ludopatía, una de las peores drogas
        Sábado, 18 Mayo 2019
        La actualidad nos habla de una joven que usaba burundanga aún a sabiendas de su toxicidad, que puede acabar con la...
      • Ramiro Grau

        Ramiro Grau

        
        IMAGE
        Ramiro Grau
        Limpiar el CGPJ
        Domingo, 19 Mayo 2019
        El escándalo de los fines de semana caribeños del anterior Presidente del Consejo General del Poder Judicial, al fin...
  • Sucesos
  • Identitarios
  • Sociedad
  • Finanzas
  • Gente y TV
  • Historia
  • Feminismo
  • MD Sports
  • Humor
  • Sexo

Opinión | Alejo Vidal-Quadras

Trump y su verdad incómoda

trump-eeuu-foto

De la misma forma que nuestros actores y actrices, esos que se reúnen en la ceremonia de los Goya para aplaudir embelesados a premiados que reniegan de la patria que les subvenciona y galardona, parecen aficionados de barrio al lado del secundario más humilde de Hollywood, los speech writers de los Presidentes norteamericanos hacen que sus homólogos de estos lares no pasen de plumillas de provincia. El discurso inaugural de Trump ha tenido contenido, tensión, intención y ambición, además de estar jalonado de párrafos de indudable calidad literaria. Si lo comparamos con los ladrillos tediosos con que nos castigan los candidatos a la Moncloa en la sesión de investidura, escritos por burócratas carentes de imaginación y de vocabulario, no cabe duda que nos encontramos en dos niveles conceptuales, culturales y políticos distintos.

Es igual que el inquilino de la Casa Blanca sea republicano o demócrata, blanco o de color, de California o de Arkansas, cuando se pone detrás de las invisibles pantallas del prompter y expone -no lee- sus ideas debidamente moldeadas por un equipo de virtuosos de la sintaxis y del léxico, da gusto oírle, con independencia de que se coincida o no con sus planteamientos y propuestas. Y es que los políticos en Estados Unidos tienen un respeto a sus votantes que es fruto de dos siglos y medio de democracia real y saben que si se colocan detrás de un atril para dirigirse a sus conciudadanos y les sueltan una ristra de lugares comunes ramplones con tono monótono están liquidados.

Ahora bien, aparte del vuelo épico de las palabras del nuevo Presidente, la proclama de arranque de su mandato no ha tenido ni una línea de relleno, todo ha sido sustancia y contundencia. Si se tuviera que resumir en una frase la intervención de Donald Trump en la escalinata del Capitolio, la más adecuada sería: Trump pulveriza la blandenguería políticamente correcta. Y es que un tipo lenguaraz y de escaso refinamiento intelectual y gestual que gana unas presidenciales norteamericanas contra Wall Street, el New York Times, la CNN, Silicon Valley y el núcleo dirigente de su propio partido, ha de haber pulsado fibras muy arraigadas y muy sensibles del pueblo norteamericano para alcanzar una victoria que nadie consideraba posible, incluido probablemente él mismo.

Lo que ha comunicado Trump a sus compatriotas y al mundo en general ha sido claro e inequívoco y así como el célebre lema Yes we can, fue un prodigio de imprecisión emocionalmente efectiva, el We will make America great again ha sido explicado por su autor en unos términos que dejan poco margen a la interpretación. Trump ha querido lanzar un mensaje carente de toda ambigüedad para proclamar que nada será igual a partir de ahora, que la transferencia de poderes entre él y Obama no ha sido una simple alternancia, sino una auténtica alternativa.

El ideario que ha desgranado frente a una multitud entusiasta y la consternación horrorizada del establishment de Washington no ha consistido en una matización o incluso un cambio respecto del funcionamiento de la maquinaria institucional de su país de las últimas décadas, sino una ruptura sin paliativos con el pasado para entrar, para bien o para mal, que eso ya se verá, en una nueva era. De hecho, su dibujo de los próximos cuatro años ha pivotado sobre dos ejes básicos: 1) Hasta hoy la clase política y los estratos dirigentes han utilizado los recursos de la nación en su provecho y para su mayor gloria y a partir de ahora esa ecuación se va a invertir y los destinatarios principales del trabajo del Gobierno serán los ciudadanos y 2) Durante demasiado tiempo los Estados Unidos han creado riqueza en latitudes lejanas y han invertido ingentes cantidades de dinero en defender a otros y ha llegado la hora de que el crecimiento y el empleo se creen dentro de sus fronteras y de que cada uno fuera de ellas se encare con sus agresores pagando el precio correspondiente.

Se trata de dos apelaciones de enorme fuerza a instintos muy elementales del norteamericano medio castigado por la crisis, empobrecido por la globalización y harto de discriminaciones positivas que nunca le favorecen. Tras su cortés agradecimiento al matrimonio Obama por su ayuda en la transmisión de funciones, le ha soltado al primer mandatario saliente un venablo en pleno pecho cuando ha afirmado que se ha acabado el tiempo de los gobernantes que sólo hablan y no actúan para dar paso a los que, prescindiendo de los florilegios verbales, se dediquen a conseguir resultados.

Desde luego, a un español de clase media víctima de los abusos de la partitocracia corrupta, pusilánime y mediocre en la que ha degenerado nuestra democracia constitucional, el alegato de Trump en favor del esfuerzo, de la responsabilidad, de la dureza contra los que transgreden la ley y del fin de las monsergas multiculturales para borrar al islamismo radical y violento de la faz de la tierra, le habrá sonado seguramente a música celestial. La aparición y meteórico ascenso de dos nuevas formaciones políticas en España, una en el centro y otra en la extrema izquierda, acabando con el bipartidismo imperfecto imperante desde la Transición, ha obedecido a un impulso similar, el hartazgo de millones de ciudadanos ante unos representantes públicos elegidos para solucionar problemas que se han dedicado esencialmente a crearlos a la vez que robaban a mansalva. La pena es que las expectativas levantadas por estos supuestos rescatadores están siendo defraudadas por el espectáculo de sus luchas internas, de la pérdida de fuelle de su energía primordial y, en el caso de Podemos, del carácter anacrónico, destructivo e irrealizable de su programa.

Es pronto para emitir un juicio sobre una presidencia que acaba de empezar, pero si su titular orilla sus veleidades proteccionistas y sus excesos aislacionistas, y se concentra en cumplir sus promesas de saneamiento del sistema político, de firmeza frente a los enemigos de la civilización, de fortalecimiento sin complejos de los valores de la sociedad abierta y de devolución de su soberanía al pueblo norteamericano doblegando a las elites extractivas que le han dado la espalda, se podrá cumplir su deseo de que su ejemplo sirva de inspiración al resto del planeta y los Estados Unidos vuelvan a ser, como predicó John Winthrop a los futuros colonos de Massachusetts a bordo del Arbella "a shining city upon a hill".

Alejo Vidal-Quadras. Publicado en VozPópuli

 

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y poder ofrecerle contenidos o publicidad de su interés. Si continúa en la página, consideraremos que acepta su uso.