Última actualizaciónVie, 29 May 2020 7pm

Opinión | Alejo Vidal-Quadras

De la preocupación al regocijo

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Es sabido que desde que inicié mi actividad política en primera línea en 1988 al aceptar el número dos de la lista del PP, entonces todavía AP, en las elecciones catalanas de aquel año, he dedicado considerables esfuerzos a combatir el nacionalismo de raíz identitaria en sus diversos aspectos y variantes. He publicado media docena de libros y centenares de artículos en los medios, he impartido docenas de conferencias, he participado en innumerables programas de radio y televisión y he pronunciado una larga lista de intervenciones parlamentarias sobre la cuestión para poner en evidencia los elementos perversos de esta doctrina letal, origen y causa de todo tipo de guerras, genocidios, vulneraciones de derechos humanos y catástrofes económicas. Basta examinar en España la situación en que se encuentra hoy Cataluña en sus finanzas públicas y en su cohesión social o hacer un repaso de los crímenes de ETA para advertir que del sentimiento tribal y de la introversión excluyente de los que beben todos los particularismos étnico-lingüísticos, sólo pueden salir pobreza, conflictos, muerte, atrocidades, angustia y dolor. Si hay una ideología letal en el mundo es el nacionalismo basado en elementos como la raza, la lengua, la religión, la historia o la cultura con el fin de separar a las gentes y de enfrentarlas entre sí. Hay que coincidir sin duda con Karl Popper cuando señala en La Sociedad Abierta y sus Enemigos al nacionalismo construido sobre bajas pasiones narcisistas como uno de los mayores peligros para la convivencia pacífica en colectividades humanas plurales. En el desarrollo de las ideas políticas, el nacionalismo, que es un fenómeno moderno que nace a caballo de la Revolución Francesa y del Romanticismo alemán, representa una terrible regresión intelectual y moral que se ha cobrado millones de víctimas. No puedo concebir un horror más execrable.

Una vez aclarado en el párrafo anterior que mi posición respecto al nacionalismo no es favorable, he de confesar que en lo que se refiere al caso concreto del separatismo catalán, ese pozo oscuro de irracionalidad, provincianismo y corrupción cuidadosamente alimentado por los dos grandes partidos nacionales desde 1978, estoy experimentando una interesante evolución que observo en mí mismo con interés. Hasta ahora, lo he visto como una seria amenaza a la democracia, a las libertades y a la prosperidad de los catalanes y del conjunto de los españoles, y por supuesto lo sigo percibiendo así, pero con un componente adicional nuevo, que no formaba parte de mi análisis de tan espinoso tema con anterioridad y que ha surgido en mi interior hace unos meses. Ese ingrediente recién llegado es la curiosidad regocijada. A la repulsión, la condena y la repugnancia que siempre me ha inspirado ese compendio de mitos ridículos, grandilocuencia impostada, vanidad pueblerina, pasado inventado y latrocinios a mansalva que es el catalanismo secesionista, he incorporado a partir de un cierto momento del delirio de esteladas y urnas de pacotilla la sensación expectante con la que se siguen los espectáculos circenses, especialmente las piruetas aéreas del trapecista con el temor o quizá el deseo inconsciente de que en un triple mortal pierda el control y se precipite vertiginoso hacia el suelo de la pista.

Y es que cualquier espíritu sensato que siga los avatares del aquelarre independentista catalán ha de empezar a darse cuenta de que la cosa está pasando aceleradamente de la tragedia al ridículo. Todo en este tinglado inaudito invita ya al cachondeo. Una Vicepresidenta del Gobierno que afirma jacarandosa que es su propósito hacerse imprescindible en Cataluña y que monta despacho fijo a tal fin en Barcelona mientras sus supuestos interlocutores se dedican a vulnerar en sus narices cada día el ordenamiento constitucional con recochineo y alevosía, un Tribunal Constitucional que dicta sentencia tras sentencia sin que nadie haga ni siquiera un amago de obligar a sus destinatarios a su cumplimiento, una Generalitat quebrada cuyo plan separatista destructor de la unidad nacional es financiado regularmente por el Tesoro público español, una Asociación de Municipios por la Independencia que envía folletos explicativos repletos de falsedades, fantasías y reivindicaciones absurdas a consistorios de ciudades en Burkina Faso, Siria, Cuba, Bosnia, China, Senegal y Camerún, entre otros lugares que es bien sabido que siguen la aventura de Mas, Puigdemont y Junqueras con enorme interés y, como colofón de la farsa, el flamante Delegado del Gobierno, excelente persona por otra parte que seguramente se pregunta por las noches cómo se ha dejado meter en este lío, ofrece diálogo a unos tipos que han convocado para el próximo 23 de Diciembre una magna reunión de fuerzas vivas y partidos para coordinar la desconexión con el Estado y la proclamación de la República Catalana soberana, fastuoso acontecimiento que tiene fecha y procedimiento en marcha y que es abordado por las autoridades competentes en Madrid mediante el eficacísimo método de silbar y mirar hacia otro lado, ya que es de general conocimiento que aquello que no enfoca la pupila de Rajoy, se desvanece en la nada.

Por tanto, me encuentro sentado en mi silla de primera fila observando las astracanadas de los payasos, los rugidos de las fieras domesticadas, los volatines de los acróbatas, las corbetas de los caballos y las contorsiones de las focas, a la espera de la apoteosis final, cuando la troupe al completo desfile a los sones del viento y el metal de la orquesta y el cerrado aplauso de un público entregado reconozca la inigualable capacidad de un país occidental, miembro por más señas de la Unión Europea, de la OCDE y de la OTAN, para alcanzar cotas insospechadas en el juego de los disparates.

Alejo Vidal-Quadras. Publicado en VozPópuli

 

Alejo Vidal-Quadras
Autor: Alejo Vidal-Quadras
Alejo Vidal-Quadras - (Barcelona, 1945), Doctor en Ciencias Físicas y Catedrático de Física Atómica y Nuclear, desarrolló entre 1968 y 1989 una fecunda trayectoria en los campos de su especialidad: la Física de las Radiaciones, la Radioactividad Ambiental y la Radioprotección. Ha ejercido su labor investigadora y docente en la Universidad de Barcelona, en la Universidad Autónoma de Barcelona, en el Centre de Recherches Nucléaires de Estrasburgo y en el University College de Dublín. Ha sido Senador en representación del Parlamento de Cataluña y presidente de la comisión de Educación y Cultura del Senado entre otras responsabilidades institucionales. Fue presidente del Partido Popular de Cataluña durante el período 1991-1996 y candidato a la presidencia de la Generalitat en 1992 y 1995. Vidal-Quadras fue Diputado del Parlamento Europeo y Vicepresidente de dicha Cámara de 1999 a 2014, donde fue asimismo miembro particularmente activo de la Comisión de Industria, Energía e Investigación. En abril de 2008 recibió la Orden nacional francesa de la Legión de Honor en la categoría de Oficial, por su decisiva labor legislativa en el campo de la energía. Entre sus libros podemos citar 'Cuestión de fondo' (1993), 'En el fragor del bien y del mal' (1997), 'Amarás a tu tribu (1998), y 'La Constitución traicionada' (2006). Es colaborador habitual de diversos medios de comunicación como MEDITERRÁNEO DIGITAL, La Gaceta, Libertad Digital y tertuliano del programa de televisión 'El Gato al agua' (Toro TV).
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