Guerra en el fútbol: 12 clubs se separan de la UEFA y anuncian la creación de la nueva Superliga europea

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La rebelión de una docena de clubs de la élite europea, entre ellos el Barcelona y el Madrid, h­­­­­­­­­­­­a puesto en pie de guerra al fútbol. La UEFA tiene previsto anunciar hoy su remodelación de la Liga de Campeones, para aumentar considerablemente el número de partidos y de esta forma los ingresos por las retransmisiones.

Pero el proyecto oficial tiene un enemigo, la llamada Superliga que, de la mano de clubs ingleses, españoles e italianos, quiere acabar con las eliminatorias para crear, de una vez por todas, la gran liga de Europa, una competición que acogería según el primer proyecto alrededor de una veintena de competidores.

La Superliga, presidida por Florentino Pérez, anunció anoche su creación. Son 12 clubs los fundadores y participantes asegurados en la Superliga: tres representantes del fútbol español (FC Barcelona, Real Madrid y Atlético), seis ingleses (Liverpool, Manchester United, Manchester City, Arsenal, Chelsea y Tottenham Hotspur) y tres italianos (Juventus, AC Milan e Inter de Milán). A ellos se agregarán, muy presumiblemente, los alemanes Bayern de Múnich y Borussia Dortmund y Paris Saint Germain, aunque, por el momento, no dan la cara.

"Vamos a ayudar al fútbol a todos los niveles a ocupar el lugar que le corresponde en el mundo. El fútbol es el único deporte global en el mundo con más de 4.000 millones de seguidores y nuestra responsabilidad como grandes clubs es responder a los deseos de los aficionados", ha declarado Florentino Pérez.

La UEFA, contra la Superliga

La UEFA ha cargado sus cañones y ha empezado a disparar hacia todos los objetivos que se han movido sin su visto bueno. Un duro comunicado emitido ayer desde Suiza, con el respaldo de las federaciones y las ligas profesionales de España, Inglaterra e Italia, indica, sin medias tintas, que los clubs que se pasen a la zona oscura “no podrán jugar en ninguna otra competición a nivel nacional, europeo o mundial, y sus jugadores podrían verse privados de representar a sus selecciones nacionales”, amenaza esta última que suena a exageración desmesurada.

En el bando contrario a la Superliga se sitúan los clubs franceses, con el París Saint Germain a la cabeza, y fundamentalmente los alemanes, que cuentan con un líder, el Bayern de Munich, abiertamente hostil a la creación de una competición cerrada que dejaría fuera del nivel más alto de Europa a centenares de clubs.

En Francia se ha pronunciado incluso el presidente de la República, Emmanuel Macron, para el que la postura de los clubs franceses tiene todo su apoyo “ante un proyecto que amenaza el principio de solidaridad y el mérito deportivo”.

La Liga profesional española forma parte de los organismos más firmemente movilizados contra esta Superliga. Javier Tebas lanzó ayer un mensaje en sus redes sociales señalando que “al fin van a salir del ‘bar de las cinco de la mañana’, de la ‘clandestinidad’, los ‘gurús’ de la superliga de ‘powerpint’, embriagados de egoísmo e insolidaridad. La UEFA y las ligas europeas y LaLiga llevamos tiempo trabajando en este momento y tendrán su debida respuesta”.

También la ECA (Asociación de Clubs Europeos) se ha posicionado al lado de la UEFA en un comunicado.

La nueva Superliga europea

Según explicó esta madrugada la Superliga la competición, que se pondría en marcha lo antes posible, se dividiría en dos grupos de diez equipos, en un ‘todos contra todos’, con partidos de ida y vuelta que propiciarán un total de 18 jornadas. Las mismas se disputarán siempre entre semana, facilitando que los participantes puedan continuar disputando sus ligas domésticas.

Del 1º al 3º clasificado de cada grupo accederán de forma directa a los cuartos de final, y las dos plazas restantes para dicha ronda se las disputarán en un ‘playoff’ los que finalicen como 4º y 5º de cada grupo.

A partir de ahí, los cuartos de final y las semifinales serán a ida y vuelta y la gran final a partido único.

En cuanto a la duración de la competición, arrancará en el mes de agosto y finalizará en mayo. En cuanto a la temporada en la que está previsto que arranque, en el comunicado se expresa el deseo de que sea tan pronto como sea posible pero sin detallar una fecha concreta. Anteriormente se había hablado de que los planes pasaban por el hecho de que la primera Superliga tenga lugar en el curso 2022/23.

Los clubs rebeldes justifican su postura por la falta de decisión de la UEFA para transformar como han reclamado tantas veces la Liga de Campeones que, señalan, pierde interés (y recaudaciones) en los últimos tiempos, especialmente en la fase de grupos que consideran tediosa.

La nueva Champions League

Su propuesta de Superliga debería entrar en vigor ya en 2022, mientras que la enésima reforma de la Champions que la UEFA debería aprobar hoy es un proyecto que no está previsto que se lleve a cabo hasta la temporada 2024-25.

En resumen consiste en reunir a 36 finalistas (no 32 como en la actualidad) y repartirlos en un único grupo en el que no todos jugarían contra todos, sino que cada competidor disputaría diez partidos, siempre contra rivales distintos, cinco partidos en campo propio y cinco en campo contrario. Los 36 participantes estarían valorados por su dificultad en cuatro niveles, de manera que todos jugarían de manera equitativa contra rivales de cada bloque. Posteriormente se pasaría a las eliminatorias desde octavos de final.

La revolucionaria Superliga tendría entre 18 y 20 participantes y una estructura similar a la de la actual Euroliga de baloncesto.

Precisamente el baloncesto es un referente válido para la situación actual, porque ya vivió en su momento el cisma continental. Fue en la temporada 2000-01, cuando se proclamaron dos campeones de Europa. Por un lado, el vencedor del torneo organizado por la FIBA, llamado Suproliga, y por el otro el de la ULEB (Unión de ligas europeas de baloncesto), denominado Euroliga.

La ruptura larvada que se auguraba desde hace tanto tiempo -el proyecto tiene varios años de antigüedad- estalla en un momento de máxima presión. No solo por anunciarse en vísperas de una reunión que presuntamente iba a apaciguar los ánimos con una nueva inyección de millones, sino porque los clubs pretende comenzar su torneo a partir de la próxima campaña. La Champions, en ese caso, perdería a los contendientes más atractivos. Guerra total en el fútbol europeo.


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