Un laboratorio catalán 'indepe' fabricará la vacuna española contra el Covid

La tan esperada primera vacuna Covid española no será, casi con toda probabilidad, producto de la investigación pública. Los sueros en los que trabaja el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) aún se encuentran en fases de desarrollo. La que se encontraba en fase más avanzada lleva más de seis meses esperando luz verde al permiso para realizar ensayos en humanos. La Agencia Española del Medicamento (AEMPS) no explica al equipo de investigadores los motivos de esa paralización. Mientras, el Gobierno ha autorizado al laboratorio catalán Hipra, cuyo presidente alentó el referéndum del 1-O, la fase de ensayos en humanos. Su vacuna será, seguramente, la primera de fabricación española en llegar al mercado, provocando un enorme malestar entre los investigadores públicos.

«Me gustaría que fuera el año de Hipra». Con esas palabras, la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, iniciaba el curso 2022 augurando que sería el año de la llegada de la primera vacuna española. Un compuesto desarrollado y producido en Cataluña por un laboratorio privado, cuya patente -y los beneficios económicos asociados- es privada.

De hecho, la vacuna que desarrolla Hipra es la única que, hasta el momento, ha obtenido los permisos necesarios de la AEMPS para realizar ensayos en humanos. Sólo le falta recibir el permiso para los ensayos de Fase III (donde se verifica en humanos los aspectos de seguridad y eficacia del fármaco), tras lo que podría recibir el sello de autorización para vender el compuesto en el mercado. Vistas las declaraciones de miembros del Gobierno, parece previsible que en pocas semanas Hipra reciba luz verde a esos últimos ensayos. Las pretensiones de la compañía son fabricar 400 millones de dosis a lo largo de 2022, alcanzando los 1.200 millones de dosis en 2023

El laboratorio catalán no está exento de polémica. Su propietario, David Nogareda, firmó hasta en dos ocasiones un manifiesto en favor de la independencia de Cataluña a través de la patronal separatista FEMCAT. Un lobby empresarial en el que el independentismo tiene raíces muy arraigadas. El propio Pedro Sánchez respaldó la investigación de la vacuna de Hipra visitando sus instalaciones en abril de 2021 junto a la ministra de Sanidad, Carolina Darias.

Obstáculos al CSIC

Mientras la vacuna de Hipra avanza con viento a favor hacia convertirse en el primer compuesto español contra el coronavirus, el suero que desarrolla el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), la patente pública en estado más avanzado hasta el momento, lleva desde el pasado verano esperando una decisión sobre los ensayos en humanos.

Los directores de este proyecto son Mariano Esteban y Juan García Arriaza, dos prestigiosos investigadores, que apuntaban a convertirse en los padres de la primera vacuna Covid española. Su compuesto incluso había comenzado a ser fabricado por un laboratorio privado, con el objetivo de disponer de viales suficientes para iniciar los ensayos en humanos. El Hospital de La Paz (Madrid), una referencia nacional en materia de inmunología, ya había comenzado la búsqueda de candidatos sobre los que probar la vacuna. Faltaba la confirmación de la autorización de la AEMPS.

Todo esto quedó aplazado cuando la Agencia del Medicamento, sin darles un motivo concreto o una explicación al equipo de investigadores, no les dio luz verde al inicio de ensayos en humanos. Desde entonces, el que apuntaba a ser el primer suero de patente pública está estancado en un limbo de burocracia.

Malestar en el CSIC

Según publica Okdiario de fuentes próximas a este proyecto, el malestar que ha producido entre los investigadores el frenazo por parte de la AEMPS (que depende de Sanidad) es patente. Y también con la ministra de Ciencia, por sus palabras sobre Hipra y por «olvidarse del CSIC» en esas declaraciones. Además, asumen que desde Sanidad se han realizado «filtraciones apuntando a que la vacuna del CNB no es segura y que ha provocado problemas en pruebas, cuando aún ni siquiera ha sido probada».

Existe la sensación, admiten, que las trabas van orientadas a retrasar su investigación para permitir que otros compuestos (el de Hipra) lleguen antes al mercado.

En el caso del CSIC, la patente resultante de su vacuna sería propiedad del Estado, mientras que en el de la vacuna del laboratorio catalán su explotación económica es puramente privada.

Mientras, el CSIC mantiene abiertas, además, otras investigaciones sobre vacunas aunque en fases más tempranas que la del CNB. Se trata de los proyectos dirigidos por Luis Enjuanes (también del CNB) y de Vicente Larraga (Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas). Vista su evolución, no parece probable que lleguen a tiempo este 2022.

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Mediterráneo Digital
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