Un etarra condenado a 2.700 años de prisión por 22 asesinatos, queda en libertad por 'razones humanitarias'

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El juez de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional, José Luis Castro, ha concedido el tercer grado y, por tanto, la excarcelación al sanguinario etarra Antonio Troitiño Arranz, autor de 22 asesinatos, entre ellos los de 12 guardias civiles en el atentado de la plaza de la República Dominicana de Madrid en 1986.

El auto, según adelantó «Vozpópuli», se basa en «razones humanitarias y de dignidad personal». Troitiño sufre un cáncer incurable, señalan los informes médicos que avalan la decisión, y solo puede someterse ya a cuidados paliativos. No obstante, los especialistas no concretan cuál será el pronóstico del etarra.

El pasado mes de octubre, el Ministerio del Interior autorizó su traslado desde la prisión de Estremera (Madrid) -en la que cumple condena de seis años por pertenencia a organización terrorista- a la de Soria dentro de la política de acercamiento de presos de ETA del Gobierno de Pedro Sánchez. Además flexibilizó el primer grado penitenciario en el que se encontraba, pero no le concedió el tercer grado como pretendía su defensa.

La Audiencia Nacional sí lo ha hecho, lo que supone la excarcelación casi inmediata de Troitiño, de 63 años, que fue condenado a más de 2.700 años de prisión por los atentados en los que participó (muchos de ellos junto a José Ignacio de Juana Chaos en el «comando Madrid»). En 2011 ya se benefició de la «doctrina Parot» tras cumplir 24 años de pena.

Pese a que el etarra tendría que haber sido acercado a Soria en octubre, como se ha dicho, sigue en Estremera, según fuentes penitenciarias. Cuando se dispuso su traslado Troitiño envió una instancia a la prisión en la que pidió que se paralizara ese movimiento porque estaba recibiendo tratamiento para el cáncer en la Comunidad de Madrid y se le había detectado una metástasis. En paralelo, su defensa recurrió ante la Audiencia Nacional y volvió a solicitar el tercer grado por razones humanitarias, que ahora se le ha concedido. La decisión llevaba meses sobre la mesa, según fuentes jurídicas.

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El juez de Vigilancia Penitenciaria le aplica el artículo 104.4 del Reglamento Penitenciario previsto para «los penados enfermos muy graves con padecimientos incurables, según informe médico. La decisión le abre también la puerta a la libertad condicional.

El auto detalla los requisitos para el tercer grado por enfermedad: padecimientos incurables con independencia de las variables que se den en la clasificación penal del interno y peligrosidad («escasa» por el estado de salud). Según los informes médicos aportados y valorados por los forenses del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses de los juzgados, Troitiño tiene afectados los ganglios linfáticos. Describen un tumor en las fosas nasales y la columna cervical prácticamente «incurable» con efectos secundarios muy dolorosos que pueden hacer necesaria incluso una sonda para alimentar al enfermo.

«En el caso que nos ocupa el tratamiento a realizar es una quimioterapia paliativa que, controla la enfermedad y minimiza los síntomas, pero no es un tratamiento curativo ( ...) En cuanto al pronóstico vital, no se puede realizar una precisión como tal pero sí entendemos que en cualquier caso el tratamiento será paliativo y nunca curativo», explican los forenses.

El juez resalta que de no existir esta enfermedad, «no cabría conceder» el tercer grado, ya que la evolución de Troitiño «no ha sido suficiente favorable y en consecuencia se procedió a la aplicación del principio de flexibilidad». Interior no le progresó de grado en octubre, pero sí flexibilizó su régimen. Antes del traslado a Soria, los médicos que lo trataban de patologías oncológicas previas descubrieron un nuevo tumor y esa fue la razón de que se paralizara el cambio de prisión.

Troitiño cumplió 24 años de cárcel y en 2011 fue excarcelado gracias a la sentencia del TEDH sobre la «doctrina Parot». Tras revocarse su libertad (no había cumplido el total de su condena), en abril de ese mismo año se le puso en busca y captura, pero no se le pudo detener de inmediato porque huyó primero a Francia y luego a Reino Unido. Arrestado en 2012 en Londres y tras un complejo rifirrafe entre los dos países finalmente fue extraditado y cumple una pena de seis años por integración en organización terrorista que acaba en noviembre de 2022.

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