Puigdemont se retira de la política atacando: 'España nos odia'

Carles Puigdemont ha puesto punto final al liderazgo del partido que fundó, Junts Per Catalunya, sin olvidar arremeter contra el Gobierno. Precisamente, una de las razones de la creación de esta formación política fue conseguir la independencia de Cataluña para lo que siempre han instado a un enfrentamiento directo con el Estado pero siempre desde el plano teórico, sin llegar a ejecutarlo.

Por eso, la despedida de Puigdemont en el congreso que JxCat realiza en Argelès-sur-Mer (Francia) ha tenido mucho de reivindicación de los líderes independentistas fugados, para resaltar la "represión" del Estado, sin olvidar que el movimiento soberanista pasa por una evidente fase de desánimo y división. Precisamente, Puigdemont alertó a sus sucesores en el partido, la presidenta del Parlament, Laura Borràs, y al ex conseller Jordi Turull, a que "ante tantas confusiones, renuncias, divisiones, desánimo y desmovilización, a Junts se nos puede reconocer, estando en el Govern o en la oposición, como la herramienta política que, pese a tenerlo todo en contra, sin derechos, con silencios y boicots, se mantiene comprometida y útil para culminar el proceso de independencia".

Al ser un partido necesitado de un antagonista, el ex presidente catalán, que no se presenta a la reelección, no dudó en atacar al Gobierno de Pedro Sánchez ya que cree que "miente e incumple sistemáticamente, pero no al conjunto de los españoles, sino especialmente a los catalanes, porque los considera y considerará ciudadanos de segunda o tercera". "Nos castiga a todos los catalanes porque mantenemos la mayoría independentista. Le está haciendo de manera sucia la campaña a Salvador Illa: mientras votemos mal y no al candidato correcto, no nos darán lo que merecemos, no nos dispensarán un trato de primera", destacó.

Como no podía ser de otra forma, Puigdemont atacó al estamento judicial al lamentar la decisión del Tribunal Supremo (TS) de estudiar los recursos presentados contra los indultos de los líderes independentistas condenados por sedición y afirmó que "no es normal tener jueces que parecen una extensión del grupo parlamentario de Vox". También los acusó de "acosar a los catalanohablantes, como en los peores tiempos, con la intención de reducir el catalán al ámbito doméstico, y no a una lengua de Estado, como es", por las órdenes del TSJC para aplicar un mínimo del 25% de castellano en las aulas.

"Algunos se instalan en la normalidad, la reconciliación y una pacificación que les permita ir tirando si se quiere fortalecer un partido y priorizar el bienestar de sus cuadros. Pero tiene consecuencias catastróficas para los ciudadanos", aseguró Puigdemont en una clara referencia a ERC, partido con el que comparte Govern, pero su principal rival político en las elecciones municipales de aquí a un año para quedarse con el voto soberanista. Y es que Junts también tiene su reverso en los republicanos.

Además, lamentó que algunos implicados en el 1-O tengan que vivir fuera de España y cree que es una situación que se alargará en el tiempo y que no se puede normalizar. "No es normal que llevemos cuatro años y medio yendo y viniendo de Bruselas, de Ginebra, de Waterloo y de donde sea. Lo que no es normal es tener que ir a visitar a alguien a Waterloo. Lo que es normal y decente es visitarlo para que no se sienta solo, para que se sienta bien acompañado", denunció.

"Es en el exilio dónde se preservan muchas de las cosas que el Estado querría liquidadas, como decía esa vicepresidenta de infausta memoria", concluyó el ex presidente catalán.

Por su parte, el secretario general de Junts, Jordi Sànchez, quien también deja el cargo, pidió al independentismo recuperar la "unidad estratégica" que considera rora y aseguró que "en las condiciones actuales no hay ninguna posibilidad de diálogo" con el Gobierno.

En este sentido considera que Junts debe tener capacidad para gobernar y para instar a la población a movilizarse para conseguir la independencia. Por eso pidió esta unidad "para volver a hacer posible que Cataluña tenga de nuevo a tocar lo que tuvo en otoño de 2017". Sin embargo, no olvidó que el partido también debe ser fuerte en el Congreso de los Diputados, ya que no renuncian a ninguna representación pese a reclamar la secesión.

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Mediterráneo Digital
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