Puigdemont se reunió con Rusia para que apoyase la independencia de Cataluña

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El cerco sobre la conexión rusa del proceso independentista se estrecha. Un informe de la Guardia Civil entregado al Juzgado de Instrucción número de 1 de Barcelona, que investiga dentro del llamado caso Voloh presuntas operaciones de financiación irregular por parte del independentismo, señalan el trato regular de Josep Lluís Alay, historiador y antiguo jefe de gabinete de Carles Puigdemont, con Alexandre Dmitrenko. Un oscuro empresario ruso instalado en Cataluña desde hace 17 años, a quien el Ministerio de Justicia ha denegado la nacionalidad española debido al "conocimiento probado" de "su trabajo para los Servicios de Inteligencia Rusos, de los que recibe misiones". Asimismo, una investigación de diferentes servicios de inteligencia europea constata diferentes viajes de Alay a Moscú, donde se habría reunido con funcionarios y personas vinculadas a los servicios de seguridad rusos.

El informe de la Guardia Civil, avanzado por El Periódico, señala que los "pinchazos" en el teléfono de Alay han detectado la mediación de la mano derecha de Puigdemont con Dmitrenko para la creación de diferentes entramados económicos y financieros entre Rusia y Cataluña. Por ejemplo, la venta de gas o petróleo de una empresa rusa a otra china. El modo habitual del Kremlin para financiar la desestabilización en otros países. Asimismo, Alay habría maniobrado, según sus conversaciones, para que Dmitrenko -quien se reunió con Puigdemont en Ginebra- fuera nombrado embajador de la Cámara de Comercio de Barcelona, en ese momento presidida por el independentista radical Joan Canadell, hoy diputado de JxCat en el Parlament. Una posibilidad que, según comentó Alay, "nos abre muchas cosas en Moscú". Asimismo, junto al abogado Gonzalo Boye habrían contactado con el líder de un violento grupo criminal ruso para crear mecanismos secretos de financiación.

Pero la relación de Alay y Puigdemont con Dmitrenko, quien en 2016 fundó en Londres la compañía Catrus Capital y cuyo supuesto fin era la de dinamizar las relaciones políticas y económicas entre Cataluña y Rusia, habría ido mucho más allá de la búsqueda de auxilio económico para el procés. Según una investigación del New York Times, que cita diferentes informes de los servicios de inteligencia europeos, Alay viajó en la primavera de 2019 a Moscú en busca de apoyo político a los planes de secesión. En ese y posteriores visitas a Rusia, el dirigente independentista se reunió con ex agentes de los servicios secretos rusos, funcionarios y "con el nieto de un espía de la KGB, un hombre muy bien conectado". Todos ellos personas que formarían parte de la estrategia de guerra híbrida que utiliza el Kremlin para desestabilizar Occidente, mediante la desinformación en las redes sociales y la financiación indirecta de movimientos de protesta o insurreccionales.

Entre las personas con las que se reunió Alay por mediación de Dmitrenko, según el informe de la inteligencia europea, destaca la presencia de Oleg V. Syromolotov, ex director de contrainteligencia del Servicio de Seguridad Federal (SSF) y que en la actualidad ocupa el cargo viceministro en el Ministerio de Exteriores ruso. También tuvo un encuentro con Yevgeny Primakov, vinculado familiarmente al antiguo KGB. Según el New York Times, la intención de Alay era la de conseguir que Puigdemont fuera entrevistado en un programa de actualidad internacional que este presentaba. Primakov es una persona cercana a Vladimir Putin, quien el año pasado le premió con el puesto de director de una oficina cultural que actúa como tapadera de operaciones de inteligencia.

Más adelante, las autoridades españolas determinaron que agentes de un grupo militar especializado de inteligencia rusa llamado Unidad 29155, que ha sido relacionado con intentos de golpes de Estado y asesinatos en Europa, estuvieron en Cataluña alrededor del momento del referéndum, pero España no ha presentado evidencia de que hayan tenido un papel activo. Tras ese nombramiento, Alay habría escrito un mensaje de texto al ex presidente de la Generalitat fugado celebrando el ascenso de su contacto: "Buenas noticias desde Moscú". Por su parte, Dmitrenko escribiría un menaje de texto a Alay remarcando que el ascenso de Primakov "lo pone en una muy buena posición para activar las cosas entre nosotros".

Asimismo, Alay se reunió con Andrei Bezrukov, un ex funcionario condecorado del servicio de inteligencia extranjera de Rusia, quien junto a su esposa Yelena Vavilova estuvieron diez años en Estados Unidos como espías encubiertos. Una historia que plasmaron en la novela La Mujer que sabe guardar secretos, y que Alay tradujo al español y catalán. El propio jefe de gabinete de Puigdemont admitió en una entrevista en TV3 por la publicación del libro que inspiró la serie The Americans que conoce personalmente a estos dos coroneles del ejército ruso.

Vladimir Putin ofreció a Puigdemont 10.000 soldados rusos si proclamaba la independencia

Mediterráneo Digital
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