Gran día: muere uno de los fundadores de ETA

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Julen Madariaga Agirre (Bilbao, 1932), uno de los fundadores de ETA en 1959, ha fallecido a los 88 años en la capital vizcaína. Madariaga no sólo fue junto a José Luis Álvarez Enparantza, 'Txillardegi' y Benito del Valledes uno de los impulsores de la organización terrorista sino que durante más de 30 años formó parte activa de la banda tanto en la elaboración de sus bases ideológicas como colaborando en los comandos que ejecutaban asesinatos en España. Madariaga se alejó de ETA en la década de los 90 y abandonó Herri Batasuna en 1995 para apoyar en el año 2001 la creación de Aralar.

Julen Madariaga integró el primer grupo de jóvenes nacionalistas que formó Ekin en la década de los 50 y casi diez años después creó ETA. Madariaga había nacido en Bilbao antes de la Guerra Civil y junto a su familia huyó a Chile. Hijo de un dirigente del PNV, Madariaga regresó al País Vasco en 1942 donde estudió bachillerato y continuó sus estudios de naútica en la Universidad de Cambridge. Una formación que le confirió un perfil propio dentro de ETA y que mantuvo frente a otros dirigentes vinculados a clases sociales populares.

Además de formar parte del núcleo fundacional de ETA, Madariaga elaboró en 1963 la ponencia 'La insurrección en Euskadi' aprobada en la III asamblea de la banda. La organización terrorista aún no había realizado su primer atentado mortal pero iba captando militantes provenientes de las juventudes del PNV. Madariaga, miembro del comité ejecutivo de ETA, residió en Francia en la década de los 70 donde fue expulsado tanto a Bélgica como posteriormente a Argelia. En diciembre de 1970 fue juzgado en rebeldía dentro del denominado juicio de Burgos, el macrojuicio militar contra una veintena de militantes de ETA durante el franquismo.

Su primera detención y condena en 1988 se produjo tras el descubrimiento de un almacén con armas en Sokoa. La policía francesa encontró en su domicilio cajas de herramientas de bazocas y también se le acusó de facilitar a ETA los imanes utilizados en los atentados con bombas-lapa y que fabricaba en una empresa de fontanería ubicada en el sur de Francia. Tras cumplir su condena, regresó en 1991 a España instalándose en Bilbao como socio del ex miembro de HB y abogado Txema Montero.

Madariaga participó en la fundación de Batasuna y fue una de las voces dentro de la izquierda abertzale que más insistió para intentar una salida política negociada con el Gobierno español ante la constatación de que ETA se debilitaba por la acción conjunta a la Policía y la Justicia. En la década de los 90 este alejamiento progresivo de quien se consideraba un "histórico" frente a los nuevos líderes de HB como Arnaldo Otegi se materializa en 1995 tras el asesinato de Gregorio Ordóñez el 23 de enero.

Madariaga volvió a la actividad política seis años más tarde al respaldar a Patxi Zabaleta en la constitución de Aralar, el partido de la izquierda abertzale que ya expresamente reclamaba a ETA su disolución y el final de la denominada "lucha armada". El fundador de la banda llegó a ser candidato a diputado general de Bizkaia. En 2020, Madariaga publicó "En honor de la verdad", la autobiografía en la narra su pertenencia a ETA que justifica como una reacción ante la dictadura franquista y la evolución de la banda tras la Transición a partir de sus experiencias políticas y personales.

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