Lo que la verdad esconde: Franco prohibió el 'Toro de la Vega' que mantuvo la democracia
Última actualizaciónMié, 26 Feb 2020 10pm

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Lo que la verdad esconde: Franco prohibió el 'Toro de la Vega' que mantuvo la democracia

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La Junta de Castilla y León ha aprobado un decreto ley que prohíbe la muerte de reses de lidia durante la celebración de espectáculos taurinos. Se trata de una decisión que afecta directamente al Toro de la Vega, festividad que cada año tiene lugar en la localidad vallisoletana de Tordesillas.

El "Tradicional, Famoso y Único Torneo del Toro de la Vega", más coloquialmente conocido como Toro de la Vega, se basa en el enfrentamiento entre un toro y varias personas a pie o a caballo que, armados con lanzas, tratan de abatir al animal hasta su muerte.

Precisamente, este decreto evitará que el toro pueda morir "en presencia del público en los espectáculos taurinos populares y tradicionales", según reza el texto que modificará el actual Reglamento de Espectáculos Taurinos.

Pese a este decisión aparentemente pionera, lo cierto es que durante la dictadura franquista también se acordó prohibir la muerte del toro. Concretamente, en 1966 el Ministerio de la Gobernación limitó el festejo al desencierro del toro por las calles de Tordesillas. Las autoridades justificaron la decisión en base a que la celebración de "ciertos festejos populares" como el Toro de la Vega basados en el "innecesario sufrimiento para los animales desdicen de nuestro nivel cultural y ofrecen un pretexto para que se organicen campañas de descrédito contra España".

Según revelan las hemerotecas de aquellos años, el rito pasó a llamarse "Fiesta Tradicional" y se saldó con la "decepción" de todos los aficionados. "Ya esto no es como antes. Dicen que no se puede matar porque el toro sufre mucho. ¿Y esas corridas en las que se les pincha una y otra vez?", se puede leer en declaraciones de la época al diario regional 'El Norte de Castilla'.

Finalmente, las presiones ejercidas por los sectores más tradicionales, los aficionados y algunas autoridades locales terminaron por revocar la decisión del Gobierno en 1970. La democracia mantuvo el formato.

La polémica en torno a esta fiesta ha convertido al Toro de la Vega, desde hace años, en la caja de los truenos que ningún partido quiere abrir. Aunque durante la última campaña electoral el PSOE aseguró que no le "gustaba" la celebración, y Pedro Sánchez se comprometió públicamente a prohibirla, el alcalde socialista de Tordesillas ya ha anunciado, tras conocerse la decisión de la Junta de Castilla y León, en manos del Partido Popular, que recurrirá el veto por ser "contrario al derecho". Paradojas colaterales de la democracia española. 

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