Fletarán autobuses desde toda España para manifestarse en Madrid contra el cierre de Sálvame

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Mediterráneo Digital | Nuestro país es un caso sociológico digno de estudio. Según Eurostat, los españoles están entre los europeos más reacios a la protesta. Ni la crisis económica y sus devastadoras consecuencias para el estado del bienestar, han conseguido despegar a la mayoría de los ciudadanos del sofá. Décadas de amodorramiento cognitivo y una mala percepción de cultura democrática han hecho el resto. Mientras en Grecia y Portugal los hastiados contribuyentes destrozaban (literalmente) la ciudad, aquí el movimiento del 15M fue una gota en un oasis de sequedad. Sin embargo, todo tiene su piedra filosofal. Y hay líneas rojas que no se pueden cruzar.

Esta semana, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), organismo oficial que se encarga, entre otras muchas atribuciones, de velar por el cumplimiento de los preceptos de legalidad en los medios, lanzaba un comunicado público sin precedentes: daba 10 días a Mediaset y a la productora de Sálvame, uno de los espacios más longevos y de más éxito de nuestra televisión, para adecuar sus contenidos al horario infantil, enfrentándose a una falta 'muy grave' (que podría llevar incluso a su cierre) si seguía en la tónica habitual de su programa diario. Un órdago sobre la mesa que no ha tardado en poner en marcha toda la maquinaria de defensa de una industria multimillonaria.

Si el propio presentador del espacio, el popular periodista catalán Jorge Javier Vázquez, era el primero en lanzar un aviso a través de la pequeña pantalla 'quieren acabar con nuestra gran familia', advertía, la reacción en cadena de buena parte de la audiencia no se ha hecho esperar.

Según ha podido saber, en rigurosa primicia informativa, la redacción editorial de MEDITERRÁNEO DIGITAL, varias asociaciones y organizaciones de telespectadores (que ya han empezado a movilizarse a través de las redes sociales, convirtiendo en trending topic la proclama #MásSálvameQueNunca) están comenzando a recoger adhesiones para manifestarse en contra de las posibles sanciones a la dirección del programa. Es más, 'no se descarta' según fuentes muy directas 'una protesta física' frente al Ministerio de Economía y Competitividad. 'Para muchos, en estos tiempos de crisis y precariedad, Sálvame es un soplo de aire fresco que nos permite evadirnos de nuestra realidad', explica Mercedes Rodríguez, una de las principales promotoras de la iniciativa, 'nos sentimos parte de una gran familia, con la que compartimos, cada día, nuestras penas y alegrías'.

Incluso se está valorando la posibilidad de fletar autobuses desde distintos puntos de España para apoyar una protesta masiva. 'De momento todo está en una fase muy inicial, esto nos ha cogido a todos por sorpresa, pero no descartamos nada. No nos van a callar'.

Este tipo de manifestaciones, por increible que parezca, no son nuevas en España. El cierre del mítico 'Aquí hay tomate', presentado también por Jorge Javier Vázquez, desembocó en una catarata de indignación en Internet (en una época en la que todavía no existían las redes sociales) en lo que se consideró y calificó públicamente como 'un atropello a la libertad'. Recortar sanidad, educación o pensiones es una broma; pero la tele, que no nos la toquen. Si el maestro del surrealismo, Salvador Dalí levantara la cabeza.

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