Miguel Bosé confiesa que se metía 2 gramos diarios de cocaína

♦ ¡Síguenos en Telegram!

"Yo he llegado a consumir casi dos gramos de cocaína, más maría, más éxtasis...". Arrancaba fuerte la primera parte de la entrevista de Jordi Évole a Miguel Bosé, la entrevista de anoche en Lo de Évole con la que, en palabras del propio Jordi Évole, "no me pasaba nada igual desde que entrevisté a Nicolás Maduro". Y es que dar voz a un negacionista de pro en prime time es lo que tiene. Pero anoche no se escuchó (al menos no tanto) al Miguel Bosé negacionista, anoche se escuchó a Miguel, simplemente a Miguel. Porque al parecer Miguel Bosé es como la Quimera, el monstruo de la mitología griega que tenía la cabeza de un león y la cola de una serpiente. Miguel Bosé es algo parecido. Una parte está formada por Miguel, "la tierra de Bosé", "el que le manda a la cama". Y, la otra, la parte de Bosé, es la parte "demencial", "la peligrosa". Después de lo de anoche, después de ver a Miguel, a uno le queda mucho más claro lo que supone Bosé, o no.

Miguel Bosé y Jordi Évole son muy amigos, amigos desde hace muchos años, y se nota. Anoche, no sé en la segunda parte, la parte más polémica de la entrevista, si se cambiará de tercio, pero en la de anoche no vimos al Évole insistente, que pregunta y repregunta, que pone contra las cuerdas al invitado... Anoche era un Évole espectador, que marcaba el guion, pero que dejaba hacer sin involucrarse demasiado, sin incidir más de lo necesario. Tal vez sea por ello por lo que el artista, después de pasar más de 5 años sin conceder ni una sola entrevista a ningún medio español, decidiera ponerse ahora delante de las cámaras de Lo de Évole, y de ahí que Jordi Évole haya decidido entrevistarle no sólo en un programa, sino en dos. Anoche no se vio a un Miguel Bosé incómodo, ni a un Évole inquisidor. Anoche se vio a un amigo que escucha al otro y le deja, le deja que diga, que haga. Tal vez porque era Miguel y Évole está esperando a Bosé. Tal vez porque Évole quería que se viera a un Miguel Bosé distinto al de los últimos tiempos. No creo que se consiguiera, pero sí creo que con la entrevista de anoche se logra explicar al Bosé de ahora o, tal vez, al Bosé de siempre. Ahora se entienden muchas cosas.

Una entrevista bicéfala, como Miguel Bosé. Anoche Miguel, la semana que viene Bosé. De hecho, Miguel, el Miguel de anoche es el Miguel con los pies en la tierra o eso es lo que al menos él se cree. Es, según Miguel Bosé, la parte que siempre gana, el Miguel Bosé que habla poco de su negacionismo ante el coronavirus, que habla de por qué se ha quedado sin voz, de cuál es su situación personal, de sus muchos años de "drogas, sexo a lo bestia, tabaco, sustancias...", de Franco, de su padre, de su madre, de su "torería". Pero también, como en la Quimera, es la parte difícil de separar de Bosé.

Por mucho que uno se crea que son dos personalidades, la una siempre se come a la otra y la otra siempre se come una. Así que cuando se le escucha decirle a Jordi Évole que se quite la mascarilla porque él no habla con personas que llevan mascarilla o cuando no tiene ningún reparo en decir que a su madre, Lucía Dominguín, no la mató el Covid-19 sino quienes la estuvieron cuidando en sus últimos días, es cuando uno se da cuenta que por mucho que él quiera hacer ver que hay un Miguel y hay un Bosé, lo que hay es simplemente Miguel Bosé. Él quiere verse así, el Miguel que es la cabeza de león, y el Bosé que es la cola de serpiente, pero uno hace al otro y lo que se ve es a un hombre que se sincera con su amigo, que se contradice, que intenta mantener las formas, que busca las palabras adecuadas, que no quiere salirse demasiado del tiesto, pero que al final siempre se sale. ¿Te imaginas si el que cuenta la muerte de su madre es Bosé? Hubiera sido lo mismo, pero más demencial, si es que se puede. Ser bicéfalo es lo que tiene.

Miguel Bosé se enorgullece de ser negacionista, "con la cabeza bien alta". Y creo que a estas alturas y después de haberle oído todas las animaladas que ha dicho sobre el coronavirus a nadie debería sorprenderle. Como a nadie debería impactarle sus años enganchado a las drogas y al sexo. Porque, de nuevo, no hay Miguel sin Bosé y no hay Bosé sin Miguel. "He sido salvaje. He tenido unos años en los que descubrí la parte oscura que todos tenemos. Drogas, sexo a lo bestia, tabaco, sustancias... Un día llamé a unos amigos míos a la 01.00 de la madrugada y les dije 'quiero salir y quiero irme de fiesta'. Se vistieron y no se lo creían. Esa noche me bebí mi primera copa y me metí mi primera raya, que me duró... Me salió barato. Y ahí conocí la noche, la luna y la parte oscura de Bosé y de Miguel y que era muy necesaria. Yo pensaba que drogándome iba a ser muy creativo. La droga bien utilizada da unas visiones de cosas que son muy interesantes, revolucionarias. Pero cuando pasan a ser habituales los espíritus dejan de ser aliados y pasan a ser enemigos". 

"A partir de ese día solo conocí la luna, la noche y la parte oscura de Bosé y también de Miguel, que es muy necesaria para equilibrar", ha señalado. Miguel ha reconocido que él pensaba que el estado que alcanzaba cuando consumía "iba ligado a la creatividad". Ante la pregunta del millón de Jordi, el cantante ha afirmado que sus adicciones comenzaron "a finales de los 80" y terminaron hace tan solo 7 años.

"Se trasladó 'al diario' y así empieza a perder la gracia. A causar problemas serios, de conciencia", ha desvelado Bosé, que no ha tenido problema en decir que "consumía casi 2 gramos diarios", además de marihuana y alcohol. Cuando se dio cuenta de que su vida no podía seguir por esa senda, Miguel ha explicado que lo dejó de golpe: "Todo en un día y a la vez. En unas escaleras del escenario en unos ensayos [...] Mi 'road manager' me dijo que estaba todo listo' y ese día le dije que se acababa".

Miguel Bosé destapa el escándalo: 'El Covid-19 ha sido creado para controlar el mundo'


Titulares de portada

Los más leídos del mes

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación y poder ofrecerle contenidos o publicidad de su interés. Si continúa en la página, consideraremos que acepta su uso.