Pedro Sánchez cumple 50 años y se opera para ser increíblemente guapo

Cada vez le queda mejor la ropa y su rostro parece que con el tiempo resulta más terso aunque los tratamientos estéticos hayan acentuado su hieratismo y dureza. Lo sabe bien el PP, que con su crisis le ha hecho el mejor regalo para su ambición, siempre la misma: el poder.

A Pedro Sánchez le faltan horas para cumplir 50 años, un significativo aniversario que celebrará este lunes, 28 de febrero o el martes 1 de marzo, pues nació, paradojas del destino, el 29 de febrero de un año bisiesto, 1972, fecha que sólo figura en el calendario cada cuatro años. Como si Aladino con su lámpara maravillosa se le hubiera aparecido, el presidente ha recibido por su cumpleaños el mejor regalo: la inesperada crisis del PP de Casado tras su navajil enfrentamiento con Isabel Díaz Ayuso, que da alas a Vox y permite al PSOE azuzar el miedo a la ultraderecha. Un milagro para Sánchez, al que el panorama se le presentaba sombrío tras perder la mayoría en Castilla y León en favor del PP, confirmando la tendencia a la baja de los socialistas que reflejan los sondeos. Pero Sánchez es inasequible al desaliento. Incluso tras sus derrotas electorales (en 2016 logró el peor resultado de la historia del PSOE), nunca perdió su fe en que sería presidente. "En eso me recordaba a Zapatero", decía Miguel Sebastián.

Su imagen internacional se puso en cuestión hace unos días cuando Biden, en puertas del conflicto en Ucrania, le excluyó de su videoconferencia con los aliados europeos. Entonces publicó en redes sociales imágenes suyas al teléfono. El texto decía: "Siguiendo muy de cerca la situación en Ucrania y en permanente contacto con los líderes europeos".

En definitiva, una nueva puesta en escena del presidente, que desde que llegó al cargo en 2018 se ha prodigado en posados que han incendiado las redes, algo que se moderó bastante tras cesar Iván Redondo como jefe de gabinete. Hemos visto a un kennediano Sánchez a bordo del Falcon presidencial con gafas de sol, en plan agente 007, también corriendo por los jardines de Moncloa, haciendo cariños a su perra Turca. O mostrando sólo sus manos, con el mensaje: "Audacia, fuerza y decisión".

Los expertos ven en Barack Obama, quien hizo de su imagen su principal arma política, el espejo donde Sánchez se ha mirado. Joven, atractivo y elegante, se construyó una imagen de político relajado, deportista y siempre sonriente. Un estudio realizado por la universidad de Otawa en 2008, cuando llegó a la Casa Blanca, afirmaba que un físico agradable como el de Obama podía suponer hasta un 10% de los votos: "El voto no es racional, es más un acto de identificación y lo más simple es inferir a partir del físico cuál es el candidato más competente".

Según Santiago Mollinedo, director de Personality Media, la imagen de los políticos ha ido cobrando mayor importancia a través de los años "actualmente, una buena apariencia puede proporcionar entre un 20 y 30% de los votos y por descontado que en Sánchez su físico ha sido fundamental". Sin descuidar lo intelectual: "En mi adolescencia me marcó Demian de Germman (sic.) Hesse. Este verano leí las autobiografías de Nelson Mandela y de Willy Brandt y el libro Los Idus de Marzo", contestaba lacónico a un cuestionario que le envió este periódico.

Retoques estéticos

Que el presidente es muy guapo no lo discuten ni sus acérrimos enemigos. "Pedro el guapo", "George Clooney" eran algunos de los apodos que le puso Susana Díaz, antaño rival y hoy lanar senadora. De hecho, cuando trabajó para Pepe Blanco, era conocido como el más guapo de los guapos de los llamados "Blanco Boys". La otra facción eran los listos. Él mismo se lo reconoció a Susanna Griso en una entrevista, cuando le planteó si por ser "muy muy guapo" en política no le tomaban en serio: "Yo soy sólo guapo", contestó modesto. También ha asegurado que no le molesta oírlo "si no lo dicen con retintín". Con su 1,90 de estatura, y aspecto atlético, herencia de su pasado en el equipo de baloncesto del Estudiantes, en sus armoniosas facciones destaca su sonrisa perfectamente ensayada. Algo que ha trascendido nuestras fronteras, como se demostró en julio pasado en su gira por Estados Unidos, en que las norteamericanas se prodigaron en piropos como "el primer ministro más guapo del mundo" "hot president" (qué bueno está), "gorgeus man" (hombre precioso) e incluso el periodista Chris Morris comentó que su mujer le pidió mudarse a España "porque su presidente se parece mucho a Superman".

Pedro Sánchez causa sensación entre las mujeres americanas: 'Es muy guapo, precioso, se parece a Supermán'

Sánchez tampoco aparenta el medio siglo que estrena, lo que muchos atribuyen al tópico de que por nacer un 29 de febrero, sólo cumple cada cuatro años, o sea, estaría cerca de los 13 años. Bromas aparte, parece más bien obra de los tratamientos estéticos, hoy totalmente extendidos en los hombres, que muchos casos recurren al bótox o al ácido hialurónico para mejorar su aspecto, especialmente en política, donde la juventud es un grado. Como publicó LOC, el artífice de la apariencia a lo Dorian Grey del presidente es el doctor Pedro Jaén, un mago de la estética. Su amistad con Begoña Gómez (47 años), esposa de Sánchez y paciente suya, propició que el presidente reclamara sus servicios con el máximo secreto. Pese a que ni en su consulta ni en Moncloa quisieron dar información, aunque tampoco lo desmintieron, los expertos opinan que Sánchez, sobre todo para alisar su rostro, ha seguido un tratamiento con láser o radiofrecuencia poco agresivo, que facilita una rápida recuperación y lo ha completado con inyecciones puntuales de ácido hialurónico, bótox y vitaminas.

Retoques que corrobora a LOC la morfopsicóloga Paloma Ramón: "Sánchez tenía profundas marcas de acné que ahora se le han disimulado y está bastante rejuvenecido. Pero creo que últimamente se ha excedido y eso le ha cambiado la expresión. Ahora es más hierática y dura. Aunque es evidente que el presidente da mucha importancia a su imagen".

Lo que también le ha llevado a renovar su indumentaria, colgando esos pantalones estrechos como mallas en la pantorrilla o esas ceñidisimas chaquetas slim fit. También ha introducido tonos distintos al negro o el azul oscuro, y sus escuetas corbatas además del rojo, se han animado con otros colores, lunares y hasta rayas horizontales.

En su interminable perchero de camisas blancas se ha colado la rosa chicle que llevaba en su charla telefónica con líderes europeos o la azul que lució recientemente en un mitin en Burgos con sus clásicos vaqueros de corte Lee. Ahora además lleva reloj, un elegante Longines, modelo Presence cuyo precio es de 800 euros. Todo ello encierra un mensaje que un experto en imagen definiría como "de candidato a La Moncloa a estadista". Lo corrobora Santiago Mollinedo: "Es cierto que Pedro Sánchez ha mejorado mucho su estilo. No sé si influido por sus encuentros con el Rey Felipe, que viste siempre impecable, pero cada vez le sientan mejor los trajes. Se ve que ahora se los hace a medida".

A la suya, a la misma medida que se le presenta el escenario político, con un PP en la lona. Otra cosa es que los pactos con EH Bildu y ERC no hay retoque que los borre. Algo se le ocurrirá.

Pedro Sánchez se gasta una pasta en retoques estéticos para ser irresistiblemente guapo

Mediterráneo Digital
Autor: Mediterráneo DigitalWebsite: https://www.mediterraneodigital.com/
Políticamente incorrecto. Información, noticias y actualidad. Desde 2010.