Alejandro Sanz y Rachel Valdés se separan

Nirvana

Un auténtico tsunami desató en todo el planeta el sorprendente mensaje que lanzó en las redes Alejandro Sanz (54) el pasado sábado, donde escribía palabras tan preocupantes como "no estoy bien. Estoy triste y cansado. A veces no quiero ni estar".

El cantante, con más de 25 millones de discos vendidos, es un ídolo mundial y un personaje muy querido, por lo que recibió miles de muestras de apoyo. Sus innumerables fans repartidos por el mundo, además de famosos como Carlos Baute, Chenoa, Estrella Morente o Thibaut Courtois, portero del Madrid, así como personas con problemas psicológicos que se vieron reflejadas en su bajón anímico, se volcaron en animarle. La alarma fue enorme, además estaba en vísperas de iniciar este 3 de junio, en Pamplona, su tourAlejandro Sanz En Vivo por gran número de ciudades españolas. Quizá por ello, lanzó un nuevo mensaje en las redes donde, tras agradecer el cariño recibido, aseguraba que quería sacar adelante su gira "con la ayuda correcta y un poco de comprensión y apoyo en los shows".

La pregunta del millón es ¿qué le pasa a Alejandro Sanz? Ni siquiera sus mejores amigos tienen idea, ya que el cantante es un hombre muy reservado con su intimidad. Pero según ha podido averiguar LOC, al agotamiento tras su reciente tour por Sudamérica, donde ha colgado a diario el cartel de "no hay entradas", se ha unido una fuerte crisis con su actual pareja, la artista plástica y modelo cubana Rachel Valdés, 20 años menor, con la que convive desde 2019. Según revela a este periódico una fuente del entorno de la pintora, "unos días antes del mensaje de Alejandro, Rachel abandonó la casa de Somosaguas donde convivían, pues pertenece al cantante, llevándose su ropa y objetos personales. Tras numerosas desavenencias y desencuentros, algunos incluso públicos, entre ambos, parece que la decisión de la ruptura partió de Alejandro Sanz".

Esto, más que enfermedad mental alguna, explica el bajón anímico del músico, un hombre sensible y muy hogareño, que ha afrontado más de un fracaso sentimental. Cuando no está de gira, apenas sale de casa, le gusta recibir allí a sus amigos, entre los que están algunas estrellas de fútbol, como Sergio Ramos, pues es hincha merengue. Con ellos organiza partidas de mus y les prepara paellas y otros guisos, ya que le divierte mucho cocinar. Para él, además, es una necesidad rodearse de sus seres queridos, sobre todo de sus hijos, ahora especialmente los pequeños Dylan (12) y Alma (11), fruto de su unión de 14 años con la psicóloga Raquel Perera, con la que rompió en 2019 tras conocer a Rachel. Por esa razón, su ex mujer accedió a mudarse desde Miami, donde residía de casada, a Madrid, para que Alejandro pudiera estar con los niños, que viven muy cerca.

Tras su divorcio, el cantante decidió dar un giro a su existencia, afincándose en España en 2020 con Rachel en un chalet de la exclusiva urbanización La Finca, en la localidad madrileña de Pozuelo. En febrero pasado, se publicó que la pareja se había cambiado a una mansión más grande, de 2.000 metros cuadrados, en la zona de Somosaguas. Dotada de jardín con piscina y gimnasio, el cantante ha instalado allí su estudio de música y Rachel dispone de un amplio espacio para realizar sus obras, de grandes dimensiones, en las que predominan elementos vanguardistas como cristales, acero o fibra de carbono. Fue uno de los motivos de la mudanza, pues aunque la pintora tiene una nave de Alcorcón, le resultaba más cómodo trabajar en casa.

Reputada artista plástica, antes de conocer a Alejandro participó en ediciones de Arco y llegó a exponer en La Habana, Miami y en el Times Square de Nueva York en 2016. Para ella, España no era un país nuevo, pues tras graduarse en pintura por la Academia de Bellas Artes de La Habana, con 20 años recaló en Barcelona gracias a una beca y allí residió cinco años. Se casó con un afamado abogado y representante de futbolistas, cuya identidad no se ha desvelado, del que se divorció y es padre de su hijo Max, de 8 años. En la Ciudad Condal posee un apartamento y un círculo de amigos, que han sido su apoyo en España. Según la fuente antes citada, que pertenece a este entorno catalán de la cubana, "puede que esta separación sea solo un paréntesis momentáneo y se arregle todo, porque entre ellos había mucho amor. Ambos son artistas y creadores, lo que a veces supone un escollo por el choque de egos, además ella tiene un carácter fuerte. Si no lo logran, no descarto que Rachel regrese a Barcelona, pues en esta ciudad se sintió muy cómoda"

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A la pintora se la ha vinculado sentimentalmente con otros famosos del mundo de la música, como el mítico Mick Jagger, alma mater de los Rolling Stones, o su compatriota Alexander Delgado, integrante del grupo Gente de Zona, a través del cual conoció a Marc Anthony, que fue quien en 2018 le presentó a Alejandro Sanz. El español estaba entonces casado con Raquel Perera, que años atrás había sido designada asistente personal suya por su entonces manager, Rosa Lagarrigue, y de la que se acabó enamorando. Además de gestionar todo lo relacionado con la música, la psicóloga se hizo cargo de sus negocios y de la intendencia doméstica, convirtiéndose en su gran bastión. Tras nacer Dylan en 2011 y Alma en 2012, aprovecharon el bautizo de su hija para casarse por la iglesia. Se les consideraba una de las parejas más sólidas del panorama artístico hasta que en 2019 anunciaron su separación, que causó gran sorpresa, pues se desconocía al principio la existencia de Rachel Valdés. El divorcio, inicialmente amigable, acabó en los juzgados, aunque lograron superar las tensiones y actualmente mantienen una relación amistosa. Esta semana, la ex de Alejandro Sanz, que ha retomado su profesión de psicóloga, ha sido noticia por publicar un libro de autoayuda, Para que no te olvides. Dirigido a sus hijos en primera persona, es una guía para alcanzar el crecimiento personal y afrontar el sufrimiento basada en su propia experiencia.

Cuando Raquel Perera llegó a su vida, Alejandro Sanz acababa de atravesar también una grave crisis personal en 2007, que le apartó temporalmente de los escenarios. Se refugió en un enclave recóndito de Sudamérica, donde se dedicó a relajarse y a hacer terapia 12 horas al día. La cadena de tensiones personales que tuvo que afrontar, como su divorcio en 2005 de la modelo mexicana Jaydy Michel, madre de su hija Manuela, que coincidió con la muerte de su padre, y reconocer en 2006 un hijo secreto, Alejandro, fruto de un romance con la estilista portorriqueña Valeria Rivera, le pasaron factura. A lo que se sumó el estrés de las giras y la traición de algunos miembros su servicio doméstico. Según reveló entonces el cantante "durante una actuación en México, casi me desmayé, me faltaba el aire, tuve un yuyu que me asustó", reconociendo que "el agotamiento psíquico es una enfermedad que no percibes hasta que te afecta incluso fisicamente".

De ahí que las alarmas hayan saltado a raíz de su reciente mensaje, ante el temor a una recaída, ya que a Alejandro, tras recorrerse este verano la geografía española, le espera continuar su maratoniana gira En Vivo por EEUU, desde Puerto Rico y Miami hasta Houston, pasando por Washington, Nueva York y California. Consciente de este gran reto, ha querido tranquilizar a sus fans, escribiendo en las redes: "Aunque no termina de llegar la luz, parece que está despertando una luciérnaga en mi pecho. El sol está de camino".

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Autor: El Mundo

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