¿Afectan las presidenciales estadounidenses a las empresas del Ibex 35?

Una economía como la estadounidense tiene la capacidad de reflejar sus tendencias, no solo en los índices bursátiles propios, sino también en los extranjeros. Esto explica que el periodo electoral americano tenga un impacto directo en el Ibex 35 y en el resto de bolsas con lazos comerciales con la primera economía mundial. Ese impacto, por supuesto, no será igual para todo el conjunto de empresas que forman parte del índice bursátil español. De hecho, la anterior crisis económica, que se extendió desde el año 2009 hasta bien entrada la segunda década del siglo XXI, puso de manifiesto una relación menos estrecha entre el índice americano y el español que lo que muestra un periodo histórico más amplio. De esta manera, serán las empresas que tengan una participación más destacada en el mercado americano las que más se verán afectadas por la incertidumbre —y la correspondiente volatilidad— que suele caracterizar a los periodos electorales, y también por las políticas fiscales y financieras y las medidas económicas por las que se decante el candidato ganador según su signo.

Los dos grandes partidos políticos estadounidenses, y los candidatos que los representan, ofrecen expectativas diferentes a los diferentes sectores económicos en los que operan las grandes empresas españolas que participan en el mercado norteamericano. El partido demócrata ofrece un potencial de beneficio importante a empresas que hayan apostado por las renovables como Iberdrola, Acciona o Siemens Gamesa, que durante el periodo republicano se han visto lastradas por el levantamiento de las restricciones a los combustibles fósiles. También podría beneficiar a empresas de consumo cíclico del sector textil, como Inditex que, de nuevo, ha experimentado las consecuencias negativas de la política exterior de Trump, caracterizada por la tensión geopolítica con China y el establecimiento de aranceles elevados. Esto mismo afecta también a empresas de consumo no cíclico del sector alimenticio como puede ser el caso de Viscofan. En cuanto al sector de las farmacéuticas y la biotecnología, el análisis no es tan sencillo, ya que, aunque la principal empresa española del sector (Grifols) haya obtenido un crecimiento notable durante el mandato republicano, es posible que, si el partido demócrata se hiciera con el poder, se retome la propuesta de sanidad pública de Obama, lo que, previsiblemente, podría aumentar la demanda de productos farmacéuticos de manera más que notable.

Por otro lado, sectores como la banca, la construcción y las infraestructuras, o el petróleo y el gas —y sus respectivos representantes españoles: Santander y BBVA, ACS y Ferrovial o Repsol, entre otros—, verían con buenos ojos la reelección del candidato republicano. No solo por la continuidad y estabilidad que históricamente eso suele representar (implicaría, por ejemplo, que no hay cambios en la política fiscal y en los impuestos, lo que beneficia a los grandes bancos), sino porque el actual presidente ha mostrado ya su predilección por el desarrollo de esos sectores, favoreciendo la inversión en los mismos. Se trata, con todo, de un periodo en el que la incertidumbre global causada por la pandemia de Covid, la fragilidad del equilibrio social del país norteamericano y la vulnerabilidad de su economía puede mover las fichas del tablero de formas poco convencionales y algo imprevisibles.


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