España supera los 4 millones de parados

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La vicepresidenta de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, quiso preparar el lunes el terreno para otra mala noticia en el mercado laboral. "Los datos no son buenos", avanzó... El frenazo de la actividad en el primer trimestre del año empieza a ser más que evidente y también lo es, por ende, su reflejo en el mercado laboral.

Así, febrero ha seguido la senda de un más que decepcionante enero y ha cerrado con una destrucción de 30.211 empleos, un aumento del paro de 44.436 personas, superando ya la barrera psicológica de los 4 millones de parados, y con un preocupante repunte de los trabajadores en ERTE, que ya rozan el millón.

Las palabras de Calviño del lunes no eran improvisadas. Y es que Moncloa tiene claro que se avecinan todavía meses muy duros en lo económico, con una primavera marcada por el vencimiento de importantes redes [como las moratorias en alquileres o de las suspensiones de pago] que pueden provocar un nuevo tsunami en forma de quiebras.

La previsión es que 300.000 de casi el millón y medio de autónomos que operan en España tengan que bajar la persiana a sus negocios este año, según los últimos cálculos de ATA, mientras el Gobierno sigue sin definir cómo se articularán esos 11.000 millones de euros en ayudas prometidas la semana pasada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Descartadas las ayudas directas, tal y como reclaman los empresarios, que el Ejecutivo considera competencia de las CCAA, la negociación con la banca sobre un sistema de quitas en los créditos de ICO parece haber llegado a punto muerto.

Los datos de febrero preocupan a los empresarios y a la propia Moncloa por cuanto reflejan un importante aumento de los trabajadores en ERTE al encajar las importantes restricciones que han acompañado a la tercera ola de la pandemia. Tras escalar en más de 160.000 personas, el número de trabajadores en ERTE supone el 6,26% del total de afiliados y refleja una gran concentración sectorial, especialmente en las ramas de actividad vinculadas al turismo y a la hostelería.

En concreto, cinco actividades tienen ya más del 40% de sus afiliados en ERTE y acaparan un 60% de los trabajadores en esta situación en total. Se trata de los servicios de alojamiento, con 119.389 personas, [el 63% de sus afiliados]; las agencias de viajes, con un 57% de sus afiliados en ERTE; y las actividades de juegos de azar, transporte aéreo y servicios de comidas y bebidas [con 323.084 personas] también tienen entre el 40 y el 50% de sus trabajadores bajo el paraguas de un ERTE, con 323.084 personas.

Preocupan esos 900.000 empleos suspendidos, que siguen figurando en las estadísticas de ocupados y no en la del paro registrado. Es decir, la barrera de los cuatro millones de desempleados que se ha superado en febrero -un hito que no se cruzaba desde 2016- no incluye a los trabajadores en ERTE, que aún confían en recuperar sus puestos de trabajo, aunque los expertos ya advierten de que una gran mayoría de ellos no lo conseguirá.

Las listas del SEPE han crecido este mes de febrero en 44.436 personas y desde el Ministerio de Trabajo lo atribuyen "al impacto en el ámbito laboral de las severas restricciones impuestas por la tercera ola de la pandemia".

El número total de inscritos en las antiguas listas del Inem asciende tras este incremento a los 4.008.789 desempleados. Los mayores aumentos, una vez más, se han producido en el sector Servicios (36,877), en Agricultura (6.174) y en el colectivo Sin empleo anterior (5.872). El paro ha caído por el contrario en la construcción (-5.116).

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