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El negocio del juego online, un crecimiento silencioso

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Casas de apuestas y casinos en línea están ganando más y más adeptos, y también más y más dinero.

El juego no entiende de crisis, y si es online menos. Las cifras de dinero que se han movido a través de las casas de apuestas e incluso casinos en Internet 100% seguros podrían sacarle los colores incluso al dueño de Inditex, o al matrimonio que rige un imperio tan potente como Mercadona. ¡Y qué remedio! Nos encanta jugar, nos encanta apostar, y si encima nos llevamos algo de dinero tras una buena jugada, tenemos un atractivo cóctel que no hace más que llenar las arcas de estas compañías.

Los negocios en los que se engloban los casinos online y similares están creciendo a un ritmo vertiginoso, como también lo hacen sus beneficios. En 2016 solo las casas de apuestas en línea alcanzaron un total de más de 5.000 millones de euros en movimiento durante todo el año, y si ampliamos el espectro también a los casinos y demás formas de juego, las cifras se disparan brutalmente.

Pero, ¿de dónde sale este repentino interés?, ¿a qué se debe el éxito del juego online? Todo tiene su origen en un cambio en la legislación española llevado a cabo allá por 2011. Por aquel entonces, el gobierno sacó a la luz una Ley del Juego dispuesta a sancionar a todas las casas de juego en línea que no regularan su situación ante el Estado y, con una enmienda de última hora, ante Hacienda. Este movimiento, sobre todo el de última hora, no hizo más que enfurecer a referentes como Bwin o Pokerstars, que amenazaron con dejar de operar en España por el recurso del estado a una ley que databa de 1966 y 1977 (época en la que internet no era ni un sueño en nuestro país).

Aun así, la amenaza de estas compañías no fue más que un farol que acabo destapándose. Pasaron por el aro y recibieron las licencias correspondientes por parte de la legislación, tras poner sus cuentas al día; como también lo hicieron otras tantas que vieron ese momento como el adecuado para empezar. De golpe y porrazo, 60 empresas estaban esperando a recibir licencia, y ya en 2012 el Gobierno concedió un total de 50. De no tener nada establecido de forma totalmente legal, pasamos a tener ni más ni menos que medio centenar de sitios para jugar y apostar. El éxito del juego online estaba empezando a fraguarse.

Desde entonces, la cosa ha evolucionado mucho más de lo que podría parecer. A los españoles nos sigue encantando apostar (sobre todo en fútbol) y también jugar al póker por internet; pero la irrupción de los avances en tecnología móvil y el adentramiento de la red de redes en un público cada vez más joven han hecho que las casas de apuestas empiecen a adaptar su negocio a todos estos cambios. Nuevas formas de apostar, nuevas formas de jugar, nuevas formas de publicidad y nuevas formas de interactuar con el usuario. Todo está siendo nuevo, y todo tiene como objetivo facilitar las cosas y atraer a los nuevos jugadores.

Y todo no deja de ser un movimiento lógico. Ciñéndonos a las preferencias del público y las cifras que este deja, el póker es el favorito con diferencia. De la facturación total de las casas de juego, esta modalidad de cartas copa el 40% por sí sola, lo que se traduce en unos 952 millones de euros en el caso de la primera mitad de 2013 (con un 80% recaudado solo por el 20% de los jugadores, hay mucho profesional). Tras este están las apuestas deportivas, el casino y, por último, el bingo online.

De cara al futuro, el siguiente paso en materia de legislación tiene que ver con las tragaperras online. Esta otra forma de jugar también está comenzando a sumar una buena facturación, y es cuestión de tiempo que se sume a la lista de sectores regulados, autorizados y con licencia. Posiblemente, además, sean las que acaben aniquilando a las tragaperras tradicionales, dada la comodidad de poder jugar desde casa, sin mayor esfuerzo que el que supone coger tu teléfono móvil.

Se mueven cifras de infarto, y números de jugadores ídem; pero el juego online es por ahora solo un 17% del total del juego en España. Se prevé que la mudanza del juego tradicional a este en línea se vaya haciendo de manera progresiva, sobre todo a medida que vaya apareciendo más público con edad legal para jugar y apostar; pero por el momento es algo que no parece ser inminente, sino un recorrido a largo plazo. Lo que sí está claro es que sucederá tarde o temprano y que, probablemente, las casas de apuestas en línea, los casinos online y todas sus vertientes se acaben convirtiendo en todo unos gigantes; aunque eso, a día de hoy, ya es algo que algunas han logrado alcanzar.

 

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