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La Justicia sentencia que, ir a trabajar borracho, no es motivo de despido

borracho

Presentarse a trabajar borracho durante tres días no es motivo de despido. Al menos es lo que entiende el juzgado de lo Social y el Tribunal Superior de Justicia de Asturias que han obligado a una sidrería de Gijón a readmitir a un camarero que acudió a su puesto de trabajo bajo los efectos del alcohol. Y no lo hizo solo una vez. Fueron tres.

De nada le valió al dueño haberle suspendido durante tres días de empleo y sueldo durante las dos primeras porque el hombre volvió a caer. Fue justo a la tercera, la vencida, cuando el dueño del local le entregó una carta de despido en la que indicaba, como publicó 'El Comercio', que no tenía intención de corregir su comportamiento, porque ya le habían llamado al orden otras dos veces.

Ahora, según recoge 'La Voz de Galicia', la justicia entiende que el despido resulta improcedente porque artículo del convenio de hostelería al que hace referencia la carta presentada por el hostelero habla de que el incumplimiento contractual es entendido cuando la embriaguez repercute en el trabajo, algo que no aparece especificado.

El Supremo no solo obliga a readmitirlo, también a abonar todo el sueldo que dejó de percibir desde que fue despedido en junio del 2016.

El Estado pagará una pensión vitalicia a dos yonkis porque se han drogado demasiado https://t.co/ZxH0NibJ2m pic.twitter.com/XlVsib8MNm

— MEDITERRÁNEO DIGITAL (@MediterraneoDGT) 18 de junio de 2017

 

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