Coronavirus. España, el único país que permitirá las manifestaciones feministas el 8M

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Irene Montero lanzó esta semana un mensaje para agitar las calles de cara al 8 de marzo, Día de la Mujer: «Este 8M más feminismo que nunca», exclamó en su perfil de Twitter, acompañándolo de la imagen de una manifestación. Pese a las críticas por las marchas ideológicas celebradas el año pasado, en plena explosión pandémica, Podemos alienta un nuevo 8M, aún en plena crisis sanitaria.

Este miércoles, el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, avanzó también que autorizará las manifestaciones, si participan menos de 500 personas. Un hecho que choca con las propias normas anti-Covid aprobadas por el Ministerio de Sanidad, que exigen que la situación epidemiológica esté controlada para que eventos de estas características se puedan celebrar, algo que no sucede en la actualidad. El informe ‘Recomendaciones para eventos y actividades multitudinarias en el contexto de nueva normalidad por Covid-19 en España’ califica actos masivos de estas características como «de alto riesgo».

En el documento, aprobado el pasado septiembre, Sanidad obliga a realizar una «valoración global del riesgo» de propagación del virus ante la celebración de un evento multitudinario. Esa valoración, explica, dependerá «entre otros, de la situación epidemiológica, de las características del evento y de la capacidad para la adopción de medidas de prevención y control».

Y, en un párrafo clave, advierte: «Un elemento de partida en la evaluación del riesgo, que deberá realizar las autoridades de salud pública o quien la comunidad autónoma determine, es la situación epidemiológica, que debe constatar un nivel bajo de transmisión en la comunidad autónoma, provincia, municipio o unidad territorial en el que se desarrolle el evento».

El protocolo de Sanidad establece tres niveles de riesgo, en función de las características del evento en cuestión. Las manifestaciones del Día de la Mujer se encuadrarían en lo que el departamento considera de riesgo «alto», por sus propias características, como el «alto porcentaje de participantes de áreas con mayor incidencia» o la realización de «actividades de alto riesgo durante el evento», como «cantar, contacto físico o compartir materiales». Actividades que, sin duda alguna, se producen en las manifestaciones de este tipo.

Además, se considera también preocupante que no sea «posible mantener la distancia física en ningún momento» o que «un alto porcentaje de los participantes estén de pie en movimiento durante todo el evento». También se debe valorar si existe «un número elevado de lugares donde se puede producir un contacto estrecho», así como el «consumo de alcohol» o si se trata, como suele ocurrir en las manifestaciones del 8M, de «un evento de larga duración», entendiendo como tal que éste supere las 2 horas.

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Sanidad avisa en el informe de que «los eventos o actividades multitudinarias se consideran situaciones de riesgo debido a la cantidad de asistentes, la intensidad del contacto y la posible dificultad para mitigar los riesgos asociados».

En este contexto, parece complicado garantizar el 8M, como obliga el protocolo, que los asistentes mantengan la distancia de seguridad de 1,5 metros en el recorrido, que no se produzcan aglomeraciones, que no se realicen actividades que, según la propia Sanidad, «pueden promover la transmisión como cantar o gritar» o que «no se compartan objetos».

Sanidad avisa de que, según las conclusiones del análisis, «se considerará valorar cancelar o posponer los eventos de muy alto y alto riesgo o establecer una serie de condiciones en cuanto a limitaciones del aforo de participantes y medidas de prevención en los eventos de moderado o bajo riesgo».

Según el Gobierno, las promotoras de estas marchas se comprometen a adoptar medidas como mantener la distancia social y asegurarse de que estas cumplen con el límite de participación exigido. Dos cuestiones que, en la práctica, es difícil garantizar.

La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha señalado que «no ha lugar» las manifestaciones por el 8M en una situación de pandemia y ha hecho un llamamiento a la «responsabilidad».

Los datos revelaron que los contagios se dispararon en Madrid en los días posteriores al 8M. En concreto, el 23 de marzo las infecciones llegaron a 21.531, un aumento del 2.064% con respecto al 8 de marzo.

Además, también se confirmó que el Gobierno había alentado las manifestaciones pese a que el virus ya se extendía sin control. Más de 100.000 muertos después, volvemos al mismo punto.

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