Simpatizantes de VOX frente al Congreso: '¿Dónde están los votos del PP?'

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La moción de censura traía la expectación del inminente clásico Madríd-Barça: a ver quién está peor. En la plaza de las Cortes un grupúsculo de partidarios de Vox animaba el cotarro entre paraguas de España y banderas rojigualdas. Como los ultras que esperan la llegada de los autobuses al estadio. La Policía Nacional dibuja una frontera azul infranqueable. Hay más agentes que manifestantes. Que no dan ni para rodear el Congreso. La catarata de vivas es incontable y, a veces, berlanguiana. "¡Viva España!", "¡Viva el Rey!", "¡Viva la Policía Nacional!", "Viva la Legión"... Y "¡viva la independencia del Poder Judicial!".

A un voxista ingenuo lo agarra un periodista del Intermedio de Wyoming para grabarle una declaraciones: "Somos el país con peores datos de desempleo, peores datos de déficit, peores datos del PIB...". Pronto se da cuenta de que las preguntas le empiezan a tergiversar los porqués de su filia al partido de Abascal: "Yo no he dicho eso, yo no he dicho eso...". Se enterará esta noche cuando vea en La Sexta la versión del director. Le preguntan si el de Sánchez es el peor Gobierno de los últimos 80 años: "Ya veo por dónde vas". Por detrás pasea un hombre con una pancarta que llama la atención: lleva todas las tildes en su sitio. "Queremos votar para reducir el 50% de los políticos. Referéndum ya. Unámonos".

"¡Dónde están, no se ven, los votos del PP!", es otro de los gritos de guerra. Hace el paseíllo Teodoro García Egea con prisa y trajeado como mandaban los viejos cánones -dress code para los cursis- del Congreso. Hace el parón para los totales de las televisiones: "Esta moción de censura es una pérdida de tiempo". Coincide con Errejón, que baja tan pimpante con un look casual por la Carrera de San Jerónimo: "Son dos días perdidos". A los votantes de los populares está coincidencia en el mensaje les puede provocar un espasmo, un ardor, una tara.

"¡A por ellos, oé!"

Del tenderete de la prensa pasa de largo Macarena Olona para darse un baño de masas entre banderas de España del grupo de fans que la estatua de Cervantes mira con displicencia. "¡Ma-ca-re-na, Ma-ca-re-na, Ma-ca-re-na!". Y Macarena saluda como la reina de los mares. Empieza a salir por Neptuno el sol y el Palace perfila su fachada señorial a contraluz. Olona se envuelve en su gente, que corea cánticos futbolísticos. "¡A por ellos, oé! ¡A por ellos, oé!". Y vuelve a subir ligera hacia la puerta de entrada, empujada por la ola de fervor de los suyos.

Suspendidas las cabalgatas de Reyes Magos caminamos hacía la República de Papá Noel. Rufián tiene algo de eso. "¡Golpìsta, golpista, golpista!", así le recibe desde la acera de enfrente un voxista. Si el mayor Trapero lo oyese. No para el nacionalista. "¡El nacionalismo es la guerra!", dejó dicho Mitterrand en sede parlamentaria europea. Son las nueve. Empieza la sesión. En Casa Merani, a la espalda del Palace, resuena ya la voz en el televisor del negro Garriga. Habría que leer mañana a Camba.

VOX presenta la moción de censura contra el Gobierno de Pedro Sánchez


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