Se viene: España compra millones de vacunas contra la viruela del mono

Tras casi una semana de preparativos y coordinación en el seno de la Unión Europea (UE), el Ministerio de Sanidad anunciado este miércoles la compra centralizada, junto a los demás estados miembros, de vacunas y antivirales para hacer frente al actual brote de la viruela del mono que sufren una veintena de países en el mundo, según ha explicado la ministra Carolina Darias.

La compra ha sido acordada esta mañana en Bruselas y la Comisión Europea la canalizará a través de la Autoridad de Preparación y Respuesta ante Emergencias Sanitarias (HERA, por sus siglas en inglés), nacida como respuesta a la pandemia del coronavirus para hacer frente a potenciales amenazas sanitarias.

Darias, que ha hecho el anuncio tras la reunión del Consejo Interterritorial de Sanidad, no ha concretado la cantidad de dosis que corresponderían a España ni los días que tardarán en llegar, aunque fuentes sanitarias las cifran en “varios miles”. “Es una vacuna de producción limitada y corresponde al HERA adoptar las decisiones oportunas”, ha explicado la ministra. España, que tras Reino Unido es el segundo país más afectado, ha sumado hoy ocho nuevos casos positivos hasta alcanzar los 59, según las pruebas PCR que lleva a cabo el Centro Nacional de Microbiología. En total, cerca de 200 casos han sido diagnosticados en una veintena de países del mundo en el que es el mayor brote nunca registrado fuera de las zonas endémicas del continente africano.

La decisión de comprar vacunas llega después de que otros países como Reino Unido y Alemania, que anunció este martes la adquisición de 40.000 dosis, hayan dado el mismo paso en los últimos días y que comunidades como la de Madrid hayan apremiado al Ministerio a dar el paso. Además de vacunas, Sanidad también se dispone a adquirir tratamientos antivirales Tecovirimat para tratar a los pacientes de mayor riesgo. Todos los casos diagnosticados en España hasta el momento han tenido una evolución leve.

La vacuna que será comprada es Imvanex, fabricada por el laboratorio danés Bavarian Nordic (el único fabricante). En realidad, la vacuna no está autorizada por la Agencia Europea del Medicamento (EMA) contra la viruela del mono, sino contra la viruela tradicional. Ambos virus, sin embargo, son similares y la respuesta inmunológica desarrollada contra uno también confiere protección contra el otro en más del 85% de los casos. En Estados Unidos, donde este fármaco se comercializa bajo la marca Jynneos, la autorización es para los dos tipos de viruela.

Que España adquiera las vacunas no quiere decir necesariamente que las vaya a utilizar, sino que es un paso para estar preparados ante un posible incremento de casos o futuros brotes. La decisión de empezar a usarla debe tomarla la Comisión de Salud Pública de acuerdo con las recomendaciones de los expertos de la Ponencia de Vacunas, que tiene previsto debatirlo en una reunión prevista para los próximos días. En sendas reuniones celebradas esta semana, los dos órganos ya lo han debatido, aunque no han tomado todavía una decisión.

“La vacuna puede ser una herramienta útil. Su uso no será en ningún caso generalizado, sino para evitar la infección en los contactos estrechos de los contagiados cuya salud pueda verse en riesgo. Quizá también para el personal sanitario con más riesgo de exposición. En cualquier caso, las actuales medidas de control del brote, como la identificación precoz de los casos, el aislamiento de los enfermos, y el rastreo y vigilancia de los contactos están surtiendo efecto para el control del brote. Pero la vacuna será una baza más que tendremos si es necesario”, explican fuentes sanitarias.

El uso de la vacuna frente a la viruela ante un brote se realiza siguiendo una estrategia llamada de “anillo”, en la que se vacuna sucesivamente a los contactos de riesgo de las personas que van dando positivo hasta frenar las cadenas de contagio. La administración debe hacerse preferentemente en los cuatro primeros días tras la exposición al virus, ya que si se hace más tarde no se consigue evitar el contagio, aunque sí que los síntomas sean más leves.

La razón por la que la respuesta inmunitaria lograda frente a la vacuna es más rápida que la natural frente al propio virus, y por tanto permite adelantarse a los efectos de la infección y prevenirla, es porque la inyección se salta una de las fases que sigue el virus en el organismo. Tras producirse en contagio entre dos personas, el patógeno alcanza primero las vías respiratorias, donde se va replicando durante los primeros días (normalmente, de tres a cinco). Posteriormente, el virus pasa a los ganglios linfáticos y tres o cuatro días más tarde pasa a la sangre. Con la vacuna, el proceso se inicia directamente en los ganglios, así que cuando el virus llega a la sangre tras la infección natural se encuentra con un sistema inmunitario ya preparado para hacerle frente.

España ya cuenta con una reserva estratégica de cerca de dos millones de vacunas para la viruela tradicional, cuyo uso estaba previsto en caso de un resurgimiento de la enfermedad, erradicada hace cuatro décadas, o su uso en armas biológicas. Estas dosis, sin embargo, son de una versión anterior, de las llamadas de segunda generación y con muchos más efectos secundarios, y su uso no está actualmente autorizado en Europa.

La OMS confirma que España tiene un tercio de los casos de viruela del mono a nivel mundial

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