Pedro Sánchez en su nuevo libro revela que le gusta la 'cuchara' con Begoña

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Gracias a Manual de resistencia, aprendimos que lo primero que debe cambiar un presidente del Gobierno es el colchón de la Moncloa. Cuatro años después de aquel libro, el primero que un presidente español publicaba en el ejercicio de su cargo, Pedro Sánchez -siempre inédito- saca a la venta un nuevo título. Se llama Tierra Firme (Ed. Península) y en él nos cuenta que una vez cambia de colchón, un presidente ya sólo puede cambiar de opinión.

"No creo que haya ningún presidente del Gobierno, ni en nuestro país ni en ningún otro, que no haya modificado sus posiciones políticas al llegar al poder", se justifica él en las primeras páginas del libro. "Rajoy ganó las elecciones en 2011 diciendo que bajaría los impuestos y llevó a cabo uno de los mayores aumentos de nuestra historia reciente. Aznar empezó a llamar a ETA 'Movimiento Vasco de Liberación Nacional' como si tal cosa. Felipe González llegó al poder prometiendo un referéndum para salir de la OTAN, pero lo convocó para que nos integráramos. Y lo más importante es que acertó. Hay cuestiones que no se ven hasta que no se ocupa la presidencia del Gobierno. A veces cambia la coyuntura; otras, hay que hacerla cambiar".

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Sánchez, que nos dijo que no dormiría tranquilo con Pablo Iglesias en el Gobierno y acabó cambiando de somier para no tener que cambiar de vicepresidente, se define como "un político con convicciones" y justifica en su nuevo libro lo que, según él, no son mentiras sino "cambios de posición política". Ya saben eso que dijo en su investidura: hacer de la necesidad virtud. "Hay asuntos que un presidente debe abordar desde el máximo rigor cuando se presentan, aquilatando todas las razones, las consecuencias y los objetivos que se pretende conseguir. Eso no es ser maquiavélico, como también se me ha llamado, sino responsable", ahonda en el libro.

El presidente se refiere a los indultos, -"un tema sensible", admite- pero no a la amnistía, que no asoma por el libro. Tampoco aparece ni una sola vez el nombre de Carles Puigdemont. No menciona la polémica respecto a la Ley Trans o la llamada Ley del sólo sí es sí, dos de las más controvertidas de la última legislatura. Irene Montero tampoco existe en un relato en el que Sánchez habla sobre todo de Sánchez y que arranca en la jornada electoral del pasado 23 de julio con el candidato socialista comiéndose una paella con su familia.

"Para mí un día perfecto consiste en levantarme tarde, hacer algo de ejercicio con Begoña y comer con mi familia una paella, una fabada, un salmorejo... Soy muy de cuchara", cuenta el presidente. "Todos los domingos almorzamos en familia, no soy muy original en eso. No siempre veo a mis hijas y a Begoña todo lo que quisiera, porque los viajes me obligan a ausentarme de casa, pero hay un pequeño ritual familiar que intento respetar, no importa en qué parte del mundo me encuentre: cada mañana, a través de nuestro grupo de WhatsApp, les envío un enlace a mis hijas. Puede ser a una noticia de ciencia o de cultura, a una canción que he escuchado, al último tema de un cantante que nos gusta a todos o de un grupo que acabo de descubrir (...) A menudo intercambiamos listas de Spotify. Compartimos la afición a la música de Rosalía, Sen Senra o Beach House".

Tierra firme, escrito, al igual que Manual de resistencia, por la periodista y ex diputada Irene Lozano, es una crónica en primera persona del presidente. Casi todo en este libro es en su primera persona. Pedro Sánchez arranca con su paella del 23J y retrocede hasta la debacle de las autonómicas dos meses antes para justificar su decisión de adelantar las elecciones generales. "Era el momento de decidir qué camino tomaba el país", cuenta. Lo decidió, como el cambio de colchón, junto a su esposa. "Aún sonrío recordando la perplejidad con que reaccionó".

Cuenta Sánchez que la misma noche de las elecciones autonómicas y municipales, y viendo que el resultado electoral iba a tener "una consecuencia política de primera magnitud", le comunicó a Begoña la decisión de adelantar las generales. Luego citó a María Jesús Montero y a Santos Cerdán. Y después a Félix Bolaños y a Óscar López. "Les pedí a los cuatro que vinieran a La Moncloa. Al verlos entrar en la sala de columnas del palacio percibí hasta qué punto se encontraban abatidos por el resultado".

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Los cinco debatieron sobre la posibilidad de abrir las urnas después del verano, pero Sánchez insistió en convocar a los ciudadanos el primer domingo legalmente posible. "Todo el tiempo añadido daría mayores oportunidades a la derecha de empañar los logros de la legislatura y acabar desbaratando el buen trabajo realizado. Me resultaba tan evidente como la ley de la gravedad". Unas horas después, y tras comunicar al Rey su decisión, lo anunció públicamente. "La ortodoxia desaconseja convocar elecciones a un partido en horas bajas; nosotros acabábamos de hacerlo".

Para hablar de la campaña que vino después, Pedro Sánchez recuerda una visita a la Moncloa del pensador Yuval Noah Harari y la dictadura de la sobreinformación de la que le habló el escritor israelí. "La saturación de las mentes de los ciudadanos". Cuenta que él mismo (Sánchez, no Harari) seleccionó la imagen que ilustraría su campaña: un selfi que se hizo con jóvenes militantes, "la mayoría mujeres". "Era una imagen atípica para un candidato, y más siendo ya presidente del Gobierno. Pero todo en la campaña iba a resultar excepcional, así que la imagen también podía serlo: elegí la foto de la foto".

Luego decidió acudir a todos los programas de televisión que más le habían atizado durante la última legislatura: desde El programa de Ana Rosa a El Hormiguero. "Aquellos que habían contribuido de una u otra forma a crear una imagen negativa de mí y de la actuación del Gobierno". Sostiene el presidente en su libro que nuestro país tiene "un problema de pluralismo periodístico" y que la España progresista no está representada en los medios "de acuerdo con su dimensión y su peso social". Así que para vender su mensaje reclutó a José Luis Rodríguez Zapatero como artista invitado: "Me dijo que quería salir a la palestra". Y exprimió su propio personalismo hasta el extremo: "Me terminé de convencer de la necesidad de centrar la campaña en mi persona".

Sánchez admite su "tropiezo" durante el cara a cara con Feijóo en Antena 3. "No fue mi mejor día", reconoce. "Quizá me faltó ímpetu para rebatir sus falsedades". Cuenta su paso por el pódcast de La Pija y la Quinqui por recomendación del secretario general de UGT, Pepe Álvarez. Y explica cómo su equipo logró darle la vuelta a la etiqueta Perro Sanxe para que los insultos se convirtieran en una brillante operación de marketing a su favor. "Durante la campaña, la difamación se convirtió en sonrisa, el odio se hizo broma", escribe convertido en una especie de taza de Mr. Sanchezful. El PSOE hizo circular memes, distribuyó chapas, pegatinas y camisetas, hizo sonar en sus mítines la canción Perra de Rigoberta Bandini y aprovechó hasta el Día Internacional del Perro, en la última jornada de la campaña, para pedir el voto. Uno de los memes decía: "Más sabe el perrosanxe por perro que por sanxe". Pues eso.

De la noche electoral recuerda sobre todo una palabra: ¡Genial!. Los militantes del partido se cruzaban por los pasillos y se decían "¡Genial!" unos a otros. ¡Genial! "Entraban y salían, hacían llamadas y recibían llamadas. Se asomaban a mi despacho y repetían: ¡Genial!". A las 10 de la noche supieron que las cuentas no le daban a PP y a Vox. "Habíamos logrado nuestro", celebra Sánchez. "Habíamos ganado". ¡Genial!

Un aviso: vamos sólo por la página 48. Y un spoiler: las otras 360 que quedan no cuentan mucho más. El resto del libro parece un copia y pega de cualquier discurso de Pedro Sánchez en la tribuna del Congreso. El presidente habla de sus viajes a Alemania, presume de su nivel de inglés y recuerda con sudores fríos su gestión de la pandemia. "Apenas cogía el sueño un par de horas y me despertaba bañado en sudor", cuenta. "Tenía que incorporarse y salir de la cama. Me duchaba para refrescarme e intentaba dormir otro rato. ¿Qué era aquello? ¿A qué se debía aquella reacción de mi cuerpo que se prolongó durante semanas? Es puro estrés, me dijo el médico".

Sánchez repasa la crisis económica posterior a la pandemia y enumera las medidas de su Gobierno. "Me rebelo cuando oigo ese latiguillo de que todos los políticos son iguales. No es verdad", dice. Habla de España como el alma de Europa y de los patucos que le regaló a Ursula von der Leyen cuando fue abuela. Dedica buena parte de su relato a reflexionar sobre la emergencia climática y el medio ambiente como una de sus prioridades, critica "el negacionismo por omisión del PP" y el "negacionismo activo de Vox".

Escribe sobre la transformación digital, el algoritmo y la inteligencia artificial. Escribe mucho sobre feminismo. Y escribe sobre Mari Carmen y Óscar, dos jóvenes socialistas de Parla que no llegan a fin de mes. Enumera libros, pelis y series que le han inspirado durante la última legislatura. Habla de la serie Apagón o de Intimidad. De la película No mires arriba. De Fukuyama, de Giddens y de Fariña. Porque decíamos antes que de Puigdemont o de Montero no habla, pero de Feijóo sí habla un rato.

Sánchez es muy duro en su libro con la "oposición destructiva del PP" y culpa a la oposición de la falta de diálogo y el clima de polarización en el país. "Cuando sobran insultos, faltan ideas". Se refiere a Alberto Núñez Feijóo como "una persona instrumental" mientras los medios conservadores apuestan por Ayuso, "el caballo ganador". Para el PP, dice el presidente del Gobierno, toda España es instrumental. "Les interesa más el poder".

La parte final del libro la dedica, sobre todo, a la guerra en Ucrania. "Presidente, ha comenzado la invasión", le avisó Josep Borrell la madrugada del 24 de febrero de 2022. Sánchez explica que conoce muy bien Rusia porque su hermano es músico profesional, estudió en San Petersburgo y "habla ruso con fluidez". Recuerda su viaje a Borodianka iniciada ya la guerra. Cuenta la anécdota de cuando se quedó atrapado en el ascensor de un hotel en China y rememora su visita a la Casa Blanca y el día que conoció a Joe Biden. "Recuerdo haber pensado: 'Qué crack'".

El último capítulo de Tierra Firme se llama Reindustrializar España y Europa, pero a Sánchez nada le gusta más que habar de Sánchez, así que en el último capítulo nos cuenta fundamentalmente que tiene pendiente correr un maratón. "Cuando corro, las largas distancias me ayudan a estructurar la mente", explica. "Me gusta ver la política bajo el prisma de las largas carreras de fondo".

Asegura que cuando dimitió como secretario general del PSOE tras aquel sangriento Comité Federal de 2016 recuperó las carreras. Y que llegó a hacer 30 kilómetros del tirón. Como cuando Forrest Gump empezó a correr sin ningún motivo aparente. Pero luego, por lo que sea, lo tuvo que dejar. Primero unas primarias, luego las elecciones, después el Gobierno... Le pasó con el running como con los colchones, con los indultos o con la amnistía. "De nuevo las circunstancias me hicieron abandonar mis planes".

Fuente original: El Mundo

Pedro Sánchez publica su segundo libro: 'Tierra firme'

Autor: El Mundo

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