Zaragoza recibe a Podemos con una impresionante manifestación con banderas de España

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La gente empieza a estar muy cansada. Hartos. Nos ha tocado ser contemporáneos de un momento trascendental que pasará a los libros de historia y marcará un punto de inflexión en nuestro devenir en común. Y son muchos los que han decidido dar un paso al frente y decir basta.

La situación en Cataluña y el órdago separatista está haciendo aflorar inesperadamente por toda España, un sentimiento patriótico que parecía enterrado. En muchos puntos de nuestro país se están viviendo estos días concentraciones espontáneas, manifestaciones con banderas rojigualdas e improvisados homenajes en los cuarteles de la Guardia Civil.  

Ha ocurrido hoy en Zaragoza, durante la celebración de la 'Asamblea de cargos electos' convocada por Podemos.

La formación neocomunista lo había vendido como un gran acto para crear un nuevo órgano político paralelo. Un organismo 'alternativo' al poder Estatal que iba a confluir, alrededor de la marca Podemos, un ente autónomo desde la izquierda para afrontar el órdago separatista de Cataluña. Se había vendido, durante días, como el inicio de una histórica asamblea de cargos electos que iba a unir, más allá de PP y Ciudadanos, que no habían sido invitados, a todas las siglas del arco parlamentario. 

Sin embargo, la 'Asamblea de cargos electos' organizada a bombo y platillo por Pablo Iglesias, que se celebraba este domingo en Zaragoza desde las 9 de la mañana, poco o nada se ha acabado por parecer al idílico panorama imaginado por el líder de la formación morada. Entre a expectativa y la realidad, un desierto. Han acudido apenas cien personas.

Incluso se había alquilado un pabellón con gradas con capacidad para 2.800 almas. Y había rumores de que podía quedarse pequeño. Si una imagen vale más que mil palabras, la instantánea habla por sí sola.

Iglesias lanzó está apuesta invitando a Diputados, senadores, diputados autonómicos, eurodiputados y alcaldes de ciudades de más de 50.000 habitantes de toda España. No se invitó a PP ni a Ciudadanos. Y el rechazo del PSOE a participar frenó su proyección.

Pero lo que más ha afectado para que el acto no fuese un éxito es que no ha habido unanimidad en la asistencia tampoco entre algunos de los principales referentes institucionales de los populistas. Ni la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ni el alcalde de Cádiz, Kichi, ni el de Valencia, Joan Ribó, han acudido hasta Zaragoza.

El evento ha arrancado a las 9 de la mañana con una intervención de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, que se ha marchado a toda prisa tras sus palabras, ante un recinto vacío y ante no más de un centenar de miembros de Unidos Podemos.

La representación de otros partidos se ha reducido a un miembro del PNV, tres del PDECat y dos de ERC. Menos mal que siempre les quedarán Iglesias y Garzón. Qué vida más triste.

300 patriotas reciben a los podemitas con banderas de España

Pero la verdadera 'fiesta' ha estado fuera. Más de 300 manifestantes se han reunido alrededor del Pabellón Siglo XXI de Zaragoza, atabiados con pancartas y banderas de España, para protestar contra la quedada de la formación morada. Y desde luego no se lo esperaban. La extrema izquierda no está acostumbrada a que nadie les lleve la contraria ni les gane la partida precisamente donde mejor se mueven: en las calles.

Los comunistas han solicitado la presencia de la Policía Nacional, y han puesto el grito en el cielo por lo que consideraba una intolerable manifestación de "300 nazis". Entre los peligrosísismos radicales, abuelos, jubilados y familias con niños. 

Resulta curioso que los dirigentes de Podemos hayan calificado de "protestas democráticas" las tumultuosas manifestaciones independentistas de estos días Barcelona, donde se sitió literalmente a un grupo de agentes de la Guardia Civil y se destrozaron 7 coches de la policía. 

El juez se vio obligado a llamar de madrugada al mayor de los Mossos d'Esquadra para ordenarle que los agentes de la Policía catalana cargaran contra los manifestantes para crear un pasillo, por donde los agentes de la Benemérita, pudieron escapar entre los insultos e improperios de los separatistas. La propia secretaria judicial tuvo que escapar por el tejado para evitar ser 'cazada' por los miles de concentrados en la protesta.

Una imagen vergonzante que ya ha dado la vuelta al mundo.

El día anterior, la Dirección del pabellón tuvo que retirar de los mástiles la bandera española por petición expresa de los círculos de Podemos, que no querían incomodar a nadie si ondeaba en su asamblea la enseña rojigualda. Pero eso tenía fácil solución: un grupo de jóvenes se las ha ingeniado para escalar y volver a reponerla en su lugar. La bandera de España volvía a brillar en el cielo de Zaragoza. Cuando los podemitas han salido, escoltados por la policía, se la han encontrado de frente. Igual les ha dado un paro cardiaco.

Como era de esperar, la prensa progre y sus periodistas palmeros no han tardado en calificar la manifestación de ser una quedada de "fascistas" en contra de "la democracia". Nada nuevo bajo el Sol. La demagogia de la extrema izquierda ha rebasado ya todos los límites inimaginables. Hacerle un escrache a la Guardia Civil en el centro de Barcelona, que ya estudia la Fiscalía por un posible delito de sedición, es una protesta "pacífica", pero reunir a 300 personas con banderas de su país, es de nazis. Son tan patéticos que ya no dan ni asco. 

Algp está empezando a cambiar en España.


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