España | Política

Rajoy filtra que, si en Septiembre no hay acuerdo, disolverá las Cortes

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Mariano Rajoy espera y desespera. Ha puesto sobre la mesa de Albert Rivera una oferta abierta y está dispuesto a escuchar demandas y propuestas. Pero no llegan. Ciudadanos se ha «encastillado», aseguran en Moncloa, e insiste en no moverse un milímetro de su última posición: conceder una abstención en la segunda votación de investidura del candidato del PP. Nada más.

Y eso, pese a que el partido naranja es consciente de que este paso es baldío. Nada se desbloqueará sin el voto afirmativo de sus 32 diputados que permitiría a Rajoy reunir la masa critica de apoyos suficiente (170 escaños) para lograr la abstención del PSOE, sacar adelante la investidura y conformar por fin Gobierno. Rajoy no acudirá al Congreso sin garantías y, en previsión de un escenario sin candidatos posibles, estudia ya la fórmula para pedir en septiembre la disolución de las Cortes.

El presidente en funciones prepara ya todos los escenarios porque no descarta que Rivera persista en una posición de intransigencia que obligue a prolongar plazos que ya son acuciantes. Así, mientras persevera en los contactos «continuos, intensos y discretos», como explica la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, e incluso trabaja en el borrador de un discurso de investidura que podría, si continúa el bloqueo, acabar en la papelera, estudia también opciones extremas para el caso de que Ciudadanos se mantuviera enrocado.

El escenario último que no descarta el presidente es el de acabar rescatando el dictamen que emitió el Consejo de Estado el 26 de junio de 2003, justo después del caso conocido como Tamayazo cuando, tras las elecciones autonómicas, el candidato socialista Rafael Simancas perdió la Presidencia de la Comunidad de Madrid porque dos diputados de su grupo decidieron premeditadamente ausentarse de la votación.

El objetivo sería conseguir la autodisolución de las Cortes para proceder a la convocatoria de las terceras elecciones. Y ello es así porque Rajoy descarta presentarse ante el Congreso sin garantías de éxito, sólo para poner en marcha el reloj constitucional, que se activa, según el artículo 99 de la Carta Magna, a partir de la primera votación de investidura.

El informe solicitado al órgano consultivo por la Asamblea de Madrid para dilucidar sobre el proceso de investidura y la fórmula apropiada para desempantanar la situación si finalmente no hay ningún candidato a la misma, no puede ser trasladado directamente al escenario nacional, pero podría servir de base si finalmente el tiempo corre y el país se adentra en el mes de septiembre sin que haya mediado una votación de otorgamiento de confianza a un candidato a presidir el Gobierno.

Leer artículo completo publicado por el diario El Mundo

 

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