La tropa podemita sale en tromba en defensa de la mujer que pidió que violaran a Inés Arrimadas

 arrimadas

Todo empezó cuando Inés Arrimadas, la líder de Ciudadanos en Cataluña, colgaba un pantallazo en su cuenta oficial de Twitter. Una imagen donde se podía leer el bochornoso comentario que Rosa María Miras i Puigpinós había escrito en su página de Facebook.

"Sé que me van a llover críticas de todos los lados, sé que lo que voy a decir es machista y todo lo que se quiera, pero escuchando a Arrimadas en el debate de T5 solo puedo desearle que cuando salga esta noche la violen en grupo porque no se merece otra cosa semejante perra asquerosa".

El mensaje lo difundió en las redes después de que Inés Arrimadas mostrase, una vez más, su oposición en un programa de televisión al referéndum ilegal que quiere convocar el 1 de octubre la Generalitat de Cataluña. En ningún momento la diputada de Ciudadanos en el Parlamento catalán comentó nada sobre violaciones o agresiones sexuales. Era un debate exclusivamente político.

La dirigente quiso pronunciarse en Twitter, donde anunció que denunciaría a Rosa María después de sus amenazas. "Aquí una muestra clara de odio. Voy a denunciar a esta señora. No solo por lo q me dice a mí sino por todas las mujeres que han sido violadas".

La repercusión fue brutal y la empresa Tinsa, donde hasta ayer trabajaba Rosa María Miras i Puigpinós, se pronunció también en su cuenta oficial de Twitter, donde anunció su rechazo a los comentarios de su empleada, que fue inmediatamente despedida. "Tinsa quiere expresar su total repulsa a los comentarios manifestados contra la señora Arrimadas por esta persona, que ya ha dejado de trabajar para la compañía".

Puigpinós cuan rata cobarde, no tardó en eliminar todos sus perfiles en las redes sociales tras la avalancha de críticas recibidas.

¿Dónde están las feministas?

Sin embargo, en un giro tan surrealista como esperado de los acontecimientos, la catalana ha comenzado a tener unos defensores y aliados inesperados en las redes sociales. Precisamente los que suelen hacer mayor bandera del feminismo más radical. Una circunstancia que lamentablemente ya preveíamos y que anunciamos a través de MEDITERRÁNEO DIGITAL.

Entre ellos, no podía faltar, el periodista podemita Antonio Maestre, que quiso alzar la voz para defender a Rosa María. Aseguraba Maestre que se trataba de "un linchamiento público".

"Su comentario fue deplorable. Despedir a alguien por lo que hace en su perfil de Facebook en su tiempo libre igual de deplorable.", comentó Maestre, que además pidió conocer cómo habían justificado el despido. ¿Cómo se le ocurre a una empresa privada despedir a alguien sin pedirle permiso a él?

Pero no fue el único. Toda la tropa podemita salió en tromba en defensa de Puigpinós para atacar a la malvada y capitalista Tinsa.

"Boicot a @tinsa entonces? Por vulnerar los derechos de sus trabajadores.", decía otro usuario.

¿Sin embargo, qué pasaría si un hombre tuviera la repugnante y vomitiva idea de atreverse a desear públicamente que violaran a alguna dirigente de Podemos, o a cualquier intelectual o periodista progre? ¿Alguien se lo imagina? Las redes sociales lo lapidarían, ardería Twitter, y tendría que exiliarse para no ser fusilado (mediáticamente) al amanecer. Por desgracia, nada nuevo bajo el Sol. Es tan vergonzosa la doble vara de medir y la demagogia de la izquierda de nuestro país, que ya no da ni asco.

 


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