La CUP Tortosa, como ha perdido el referéndum, dice que 'no acepta' el resultado de la consulta

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Curiosa concepción de la democracia.

La CUP Tortosa se erigió, durante años, como principal impulsora de la campaña de acoso y derribo contra el monolito franquista del Ebro, el mayor monumento de la época que sigue en pie en toda Cataluña.

Una presión política que fue in crescendo hasta convertirse en un verdadero 'problema de Estado'.

Su retirada fue votada, incluso, en sede del Parlament, y llevó al nuevo equipo de Gobierno local, surgido de una coalición electoral encabezada por el convergente Ferran Bel entre CIU y Esquerra Republicana, a comprometerse, públicamente, a organizar una consulta para que fuesen los propios vecinos de Tortosa los que decidieran el futuro de la polémica escultura.

El resultado no sería vinculante, pero se llegó a un pacto tácito generalizado de respeto a la voluntad popular. Ahí reside precisamente la esencia de la democracia.

Este sábado, 28 de mayo de 2016, llegó el gran día. Votó un 29,73% del censo electoral, con 8.464 sufragios. En la consulta, podían participar todos los vecinos empadronados de más de 16 años, un total de 28.467 personas.

Y el veredicto de las urnas no pudo ser más esclarecedor: un 68,36% de los ciudadanos, votó a favor de mantener el monumento franquista, mientras que el 31,35% lo hizo abogando por de su derribo. No hay lugar a dudas ni posibles reinterpretaciones. Los vecinos de Tortosa quieren su monolito tal como está.

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Por ética y puro sentido común, todos han aceptado la voluntad del pueblo... menos los que han perdido. 

La CUP ya ha emitido un extenso comunicado de prensa en su web oficial en el que recalca que "no acata el resultado de la consulta" ya que "el fascismo y sus símbolos no se consultan". "Por tanto –prosiguen- seguiremos trabajando para retirar el monumento franquista, si es necesario por la vía judicial".

"Lamentamos que este sea el concepto de participación ciudadana de este equipo de gobierno, que se ha limitado a hacer una pregunta, informar a la prensa del hecho y poner las urnas. ¡Esto no es participación ciudadana!"

Sin embargo, los miembros de la CUP sí hicieron campaña activa entre su militancia para votar en el referéndum, organizaron charlas, repartieron propaganda y pidieron a todos los tortosinos y tortosinas acudir a votar en masa para derribar el monumento que, según ellos, "denigra la dignidad" de su ciudad.

Si no estaban de acuerdo con la consulta, que no hubieran participado. O que se hubieran abstenido en la votación. Curiosa concepción de las reglas del juego democrático. La consulta del 9N de Artur Mas, si expresó la voluntad del pueblo... pero la del 28M en Tortosa, no. Parece que el 'derecho a decidir' sólo vale... cuando ganan los tuyos.

 


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