Última actualizaciónMar, 07 Jul 2020 7pm

España | Política

Iglesias y Garzón activan la 'alerta antifascista' y llaman a salir a las calles contra VOX

 iglesias garzon

"En nombre de Unidos Podemos, alerta antifascista. Quiero hacer un llamamiento al movimiento feminista, a las organizaciones de trabajadores, a las plataformas de afectados por la hipoteca, al movimiento estudiantil, a los colecitvos LGTBI, a las organizaciones de pensionistas, toca movilizarse para defender las libertades, para defender la justicia social y la democracia".

Así comenzó Pablo Iglesias su comparecencia pasadas las 23.00 horas y desde Madrid para explicar el descalabro comunista en Andalucía. Con Alberto Garzón a su espalda, la escena parecía un funeral. No sabemos si estaban haciendo un análisis de las elecciones al Parlamento andaluz o un llamamiento a tomar las calles y volver a montar Las Checas, como en el año 36. 

El líder de Podemos no quiso hacer ningún análisis ni respondió a las preguntas de los periodistas sobre el porqué de su humillante derrota. Pero la caída ha sido estrepitosa: 300.000 votos menos, 5,5 puntos menos, y tres escaños menos. Justo en el momento en el que Iglesias presumía de que Podemos estaba "en el momento de mayor influencia de poder de su historia". Van en caída libre: y lo mejor es que lo saben.

El dirigente neocomunista empezó su discurso hablando de una "alerta antifascista", y llamó a "movilizarse a los ciudadanos para defender las libertades, la justicia social y la democracia frente a los postfranquistas sin complejos". Y aunque insistió en que sus formaciones no tienen "ningún miedo a la extrema derecha", y que van a "presentar compromiso y antifascismo militante", tanto él como Garzón centraron todo su discurso en hablar de VOX, "enemigo de las conquistas sociales y que justifica la violencia contra las mujeres". 

Para Iglesias, "la España feminista republicana, trabajadora y democrática debe defender las libertades". Es más, cerró con efectismo su alocución apropiándose el lema de la Revolución Francesa, reivindicando "libertad, igualdad y fraternidad". Ya no citan ni a Marx. Ni siquiera su amado Comandante Hugo Chávez.

Adelante Andalucía obtuvo 17 escaños, frente a los 20 que lograron Podemos (15) e IU (5) por separado en las elecciones de 2015. No hace falta decir nada más.

Recibidos por sus simpatizantes al grito antifascista de "¡No pasarán!", como si estuvieran en el 36, el descalabro de la coalición de Podemos con Izquierda Unida resulta ser exactamente el mismo que el resultado que dio el pacto de las Elecciones generales.

Entre las del 20 de diciembre de 2015 y las del 26 de junio de 2016, Podemos e Izquierda Unida cambiaron su estrategia y dejaron de competir por el espacio electoral a la izquierda del PSOE. Pero la suma fue cero: de hecho, en escaños no existió -se quedaron en los 71 que había cosechado el partido morado por sí solo- y en votos tampoco, juntos perdieron un millón de votos.

En esta ocasión, con tres años y medio entre una convocatoria y la siguiente, la sangría es de casi 300.000 votos -de 864.000 a poco más de 580.000- y en porcentaje de 5,5 puntos. Se les ha caído definitivamente la careta. Menos mal que siempre les quedará el casoplón de Galapagar.


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