¡Basta! El vergonzoso homenaje de Lekeitio al asesino etarra Andoni Gabiola

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La imagen de un miembro del Comando Madrid de ETA, Andoni Gabiola, sentado en el sillón del alcalde de Lekeitio, mientras decenas de vecinos le homenajeaban, está poniendo contra las cuerdas al primer edil de la localidad vizcaína, el nacionalista Koldo Goitia. Se unen en los últimos días dos resoluciones judiciales que le dejan en muy mal lugar. Por un lado, un juzgado de Bilbao resolvió que sí se produjo cesión de las instalaciones municipales y, por lo tanto, incurrió en un acto «disconforme a derecho» y, por otro, la Aundiencia Nacional ha admitido un recurso del Colectivo de Víctimas del Terrorismo del País Vasco (Covite) contra una resolución anterior en el que se le acusa de un delito de prevaricación por dejar las dependencias del Ayuntamiento para el 'ongi etorri' al ex preso de la banda terrorista.

Los hechos tuvieron lugar el pasado 16 de septiembre. Cientos de personas se congregaron en los alrededores del Ayuntamiento del pueblo costero haciendo un pasillo con ikurriñas por el que pasó Gabiola entre aplausos y vítores. Ya dentro del Ayuntamiento, en el salón de plenos y ocupando el sillón reservado al alcalde, fue agasajado con ramos de flores, un aurresku de honor, aplausos, gritos a favor de los presos de ETA y el propio Gabiola leyó unas palabras de agradecimiento.

Estos hechos fueron denunciados por la Delegación del Gobierno en el Juzgado de los Contencioso de Bilbao que el viernes resolvió a su favor al entender que se había producido un ilícito al ceder las instalaciones municipales para un fin impropio de su actividad y homenajear a un condenado por terrorismo. El tribunal falla que fue un acto «disconforme a derecho» porque aunque el Ayuntamiento alegó que no se había producido cesión al no haberse aprobado ninguna resolución en ese sentido, el juez considera que sí la hubo porque se celebró «sin que la entidad local adoptara ninguna medida para evitarlo». «No resulta factible que pueda realizarse un acto público de homenaje a una persona, con abundante presencia de ciudadanos y medios de comunicación en el salón de plenos sin que el Ayuntamiento tenga conocimiento de dicho acto», agrega la sentencia.

El fallo recuerda que fue un acto de homenaje a una persona condenada por terrorismo y considera que «no concurre ningún motivo que merezca un público reconocimiento, ni ningún interés municipal» que justificara la cesión de las dependencias municipales.

Por todo ello, el tribunal anula el acto y condena al Ayuntamiento a pagar las costas del proceso. No supone sanción alguna para el alcalde, pero fuentes de la Abogacía del Estado que defendió la denuncia, en declaraciones a Efe, consideraron que sí sienta «un precedente».

En la misma línea se pronunció ayer Covite que mantiene otra causa viva en la Audiencia Nacional, en este caso al considerar que el alcalde Koldo Goitia incurrió en un delito de prevaricación «por ser el responsable de haber cedido el espacio municipal del salón de plenos para el acto». Esta asociación también denuncia a los concejales de EH Bildu, que asistieron al homenaje, por un presunto delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas.

En un primer momento, el tribunal central para asuntos relacionados con el terrorismo desestimó las denuncias y decidió archivarlas al no considerar que quedara suficientemente probadas las acusaciones y que los gritos proferidos por los concentrados «solo aludían» al deseo del acercamiento de los presos.

Sin embargo, el colectivo de víctimas recurrió el pronunciamiento y la propia Audiencia Nacional ha admitido a trámite un recurso contra la decisión. Fuentes de Covite señalaron ayer que el pronunciamiento del juzgado de Bilbao refuerza su posición contra el alcalde jeltzale de Lekeitio y su posible actitud prevaricadora al ceder el uso de las instalaciones municipales de forma ilegítima.

En el recurso, la asociación hace un detallado resumen de lo que ocurrió ese día en la localidad vizcaína «para honrar al terrorista», un acto «perfectamente organizado y planificado», con un aurresku, baile siempre ligado a «la rendición de honores y a modo de reverencia». También destaca la amplia repercusión que tuvo el 'ongi etorri' por su difusión a traves de las redes sociales y de los medios de comunicación.

Respecto al delito de prevaricación del que se acusa al alcalde, el recurso hace referencia a la ley de Reconocimiento y Reparación de las Víctimas del Terrorismo, cuyo artículo 4 dice que las autoridades públicas velarán por evitar actos que supongan menosprecio o humillación de las víctimas.

Lequeitio sienta en el sillón del alcalde a un etarra

 


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