Podemos acaba la noche electoral puño en alto y coreografía comunista

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Unidos Podemos acabó su noche más negra volviendo a sus orígenes más rojos. Ni sorpasso ni socialdemocracia. Abandonaron su esencia para camuflarse en la moderación y acabaron trasquilados por las urnas.

A los chicos de Iglesias les ha durado su transformismo ideológico apenas una campaña electoral.

Después de su decepcionante resultado en las generales, el equipo de dirección de la formación acudió hasta la plaza del Museo Reina Sofía de Madrid, donde esperaban, desde hacía horas, centenares de militantes llegados de todos los puntos de España, en una madrugada que presagiaban histórica.

Un fin de fiesta que empezó tocando el cielo con las esperanzadoras encuestas a pie de urna... y acabó dándose de bruces con la cruda realidad. El PP les había vuelto a ganar.

Tras los discursos mitineros, llegó la despedida. Con banda sonora incluida. Lo tenían todo preparado para celebrar su victoria al más puro estilo comunista. Si la momia de Lenin levantara la cabeza.

Decenas de banderas republicanas. De Castilla comunera. Gays. Y hasta alguna estelada. Puños en alto. Y con los acordes de "El pueblo unido jamás será vencido", de los chilenos 'Quilapayún', y "A galopar" de Pablo Ibáñez. Con coreografía incluída.

Para ser nueva política, parecía que habíamos vuelto todos directamente al 36. A los socialdemócratas 2.0, los reultados les dejaron un poco revolucionados.

Daños colaterales de la democracia.

 


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