Detenido 27 veces un africano por acosar a una chica en Vitoria: '¡Te voy a follar!'

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Del Palacio de Justicia se dirigió directamente al barrio de Coronación, donde tiene vetado acercarse -por mandato judicial- a tres mujeres distintas. Llevaba sólo una hora en libertad cuando presuntamente se acercó a una de ellas. Ésta, víctima de un «calvario desde hace tres meses», sacó su teléfono móvil para grabarle. Una prueba más del supuesto acoso.

El hombre, un inmigrante de Mali de 38 años, hizo ademán de ir a por ella. Incluso le levantó el puño derecho. Otra vez esa sensación de pavor recorriendo su cuerpo.

Socorrida por su entorno y salvada por una patrulla de la Ertzaintza, el episodio se cerró con su acosador engrilletado. Su vigésimo séptimo arresto en lo que va de año. Uno cada cinco días. Como lee.

Este incidente ocurrió pasadas las dos de la tarde de este 25 de mayo. Apenas sesenta minutos después de que el juzgado de guardia le pusiera en libertad con cargos tras quebrantar el día anterior, el martes, su orden de alejamiento contra esta mujer. Mandó al hospital a dos agentes locales que participaron en su detención. En lo que va de semana acumula cuatro arrestos por perturbar a esta chica.

«Sabe que no puede acercarse y viene a mi trabajo. Me dice de tomar un café, luego que me quiere follar. Como no le hago caso, me insulta y ha llegado a empujarme. Ahora le grabo cada vez que se acerca con la esperanza de que el juzgado tome cartas en el asunto», relata la acosada. Sus familiares denuncian que la joven «está de los nervios, se está quedando en los huesos por culpa de este individuo».

«Está fatal de la cabeza»

«Lo peor» -citan fuentes de la Policía Local y de la Ertzaintza-, «es la cara de tonto que se te queda porque acudimos a las llamadas de auxilio de estas mujeres, le detenemos y sale a las pocas horas. Ahora se ha puesto chulito y nos dice que entra por una puerta y sale por otra».

Antes estuvo obsesionado por una empleada bancaria, que tuvo que cambiar de oficina, y por una viuda, antigua vecina. Los incidentes descritos por los agentes consultados erizan la piel. «Una vez le sacamos del dormitorio de una de sus víctimas. En otra, esa misma mujer se atrincheró con su hijo en el salón y una patrulla le redujo cuando trataba de entrar. Está fatal de la cabeza».

Esos lances se tradujeron en varias sanciones menores -que abonó «gracias a su condición de perceptor de ayudas sociales»- y sendas órdenes de alejamiento, que le obligaron a cambiar de piso. Es «muy conocido» en los cuatro juzgados de instrucción que se reparten las guardias en Vitoria, donde su presumible enajenación y «ausencia de violencia» con sus víctimas le han librado de la prisión. Por ahora.

 


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