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Rajoy en el juicio del 'procés': 'Es el pueblo español el que decide lo que es España'

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«Llame por favor al señor Rajoy, don Mariano Rajoy». Tras esas palabras del magistrado Manuel Marchena, el expresidente del Gobierno entró en el salón de plenos del Tribunal Supremo, a las 16:05 horas de este miércoles, para declarar como testigo en el juicio contra el «procés», uno de los puntos cumbres de la vista oral. Su testimonio y el de otros políticos citados esta semana en el juicio (como Soraya Sáenz de Santamaría o Artur Mas) están desvelando lo que sucedió entre bambalinas.

«España es lo que quieran los españoles y no una parte de ellos», ha manifestado Rajoy en varias ocasiones, a preguntas de las acusaciones, para centrar el mensaje central de su declaración. El antiguo presidente del Gobierno, del Partido Popular, ha insistido en que la soberanía nacional reside en todo el pueblo español, y nadie, ni el Ejecutivo, ni los representantes de una autonomía, ni un supuesto comité de soberanistas, pueden cambiar eso. «Es el pueblo español el que decide lo que es España. Dejé muy claro cuáles eran las reglas del juego», ha expresado Rajoy, que se ha preguntado en voz alta qué sucedería si alguien en un país como Alemania pretendiera saltarse la ley y romper la soberanía.

«Yo no estaba dispuesto a negociar a cambio de algunas cosas que la Generalitat cumpliera la ley», ha alegado Rajoy, que ha dejado claro que nunca negoció ni conversó con los soberanistas sobre la convocatoria de un referéndum ilegal en Cataluña. «Sobre el referéndum nunca hubo nada de que hablar. Desde la primera reunión con Artur Mas dejé patente con meridiana claridad que el presidente del Gobierno en ningún caso iba a liquidar la soberanía nacional», ha asegurado el antiguo dirigente. 

El expresidente del Ejecutivo ha manifestado que los líderes del «procés», acusados por la Justicia de empujar hacia la independencia por las vías ilegales, estaban avisados de las posibles consecuencias de sus actos, como la aplicación del artículo 155, que suponía la suspensión de la autonomía por la actuación ilegal, algo inédito. «La situación se venía venir, no había que ser muy avispado», ha expresado Rajoy, que ha recordado que siempre actuó con la prudencia que merecía un momento difícil.

Al explicar la aplicación del artículo 155 y el cese del «govern», Rajoy ha señalado los cuatro criterios que tuvieron en cuenta para tomar la decisión. El respeto a la soberanía nacional, el cumplimiento de la ley, una prudencia que les llevó a buscar el apoyo de todos los partidos políticos posibles, y otorgar a los dirigentes soberanistas lanzados al plan ilegal la oportunidad de rectificar. Todo el mundo tenía una opinión sobre lo que había que hacer, pero le tocaba a él, ha ironizado. Ha explicado que descartaron aplicar los estados de alarma, sitio o excepción, porque suponían limitar los derechos de los ciudadanos.

«Ningún presidente del Gobierno de ningún país, de una democracia avanzada como España, puede aceptar que alguien pretenda liquidar la legalidad de su propio país, que es lo que ocurrió el 6 y 7 de septiembre, cuando se liquidó la legalidad y la Constitución. Ningún presidente del Gobierno puede mirar para otro lado», ha declarado con contundencia Rajoy, reforzando su tesis principal, y en alusión a las leyes de la ruptura aprobadas en el Parlament para la situación de transición a la independencia.

Antes de llegar al otoño caliente de 2017, Rajoy ha enumerado seis reuniones que mantuvo con representantes de la Generalitat dentro del marco político. «Es evidente que conversaciones entre miembros de la Generalitat y partidos políticos las ha habido siempre en la historia», ha señalado el testigo, que ha censurado que en el tramo final del «procés» los dirigentes acusados solo planteaban una cuestión sobre la que hablar: la supuesta consulta. «Ellos iban a hacer el referéndum sí o sí».

En su comparecencia, Rajoy también ha desmentido el carácter simbólico de la declaración unilateral de independencia, como han alegado varios acusados, y ha señalado que sintió preocupación por el clima que envolvió la convivencia en Cataluña (de violencia, según le preguntó el fiscal) y las situaciones de acoso. «No era una situación normal, hicimos lo que estaba en nuestra mano y pusimos en marcha el 155», ha respondido Rajoy, condensando la esencia de su declaración como testigo en el Supremo.

«A todos nos sorprendieron, nos disgustaron y nos molestaron», ha manifestado Rajoy, cuestionado sobre los supuestos actos violentos. No ha recordado ningún acto de ese carácter previo al 20-S, pero ha citado como ejemplos los hostigamientos delante de los juzgados y del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña o el acoso a los agentes policiales en algunos hoteles. «Era una situación de anormalidad impropia de una democracia avanzada». También ha admitido que no le gustan las imágenes de los choques con la Policía en los colegios, al visualizarse un vídeo pedido por una defensa, «así como otra imágenes». «La responsabilidad de los dirigentes políticos está en evitar que se produzcan acontecimientos como los que hemos visto aquí. Si se hubiese actuado cumpliendo la ley no habríamos visto esas imágenes ni otras parecidas. Lo lamento muchísimo. No me gustan. Ni estas ni otras», ha expresado Rajoy.

Durante su interrogatorio, el juez Marchena ha tenido que intervenir en varias ocasiones para cortar las valoraciones de Francesc Homs, que actúa como abogado de Josep Rull, o las cuestiones del abogado Andreu Van den Eynde, que cuestionaba a Rajoy si había hecho autocrítica. «Si no se hubieran tomado las decisiones que se tomaron ni estaríamos aquí nosotros ni se hubieran producido los acontecimientos del 1-O. Esto que está sucediendo aquí (el juicio al «procés») no estaría pasando», ha lamentado Rajoy.

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