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Puigdemont exige que España le pague la escolta, un despacho y un sueldo vitalicio desde Bruselas

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Carles Puigdemont anunció su retirada "provisional" para ceder el testigo de la Presidencia de la Generalitat a Jordi Sànchez, ex líder de la ANC y número dos de Junts per Catalunya.

El día después, ha aclarado que no adjetivó su renuncia casualmente. "Efectivamente", ha respondido Puigdemont al ser preguntado si "quiere volver a ser presidente de la Generalitat" en una entrevista a RAC1.

"Haremos las modificaciones que haga falta para que sea posible", ha abundado el presidente depuesto dejando entrever que Junts per Catalunya realizará modificaciones legislativas una vez conquiste la Presidencia de la Generalitat para que Puigdemont pueda ser investido en un futuro inconcreto.

El ex presidente de la Generalitat ha justificado su postura porque "hay una mayoría que quiere que el Parlament me escoja presidente y desautoriza mi ilegítimo cese".

Puigdemont también ha amenazado con provocar una repetición electoral si el Estado "causa un colapso institucional" al no permitir investir a su sucesor o sucesores. El presidente depuesto ha defendido que Sànchez "es elegible" y quien ponga trabas a su elección en el Parlament "podría cometer algún delito".

El ex presidente de la Generalitat ha evitado aclarar si el ex consejero de Presidencia, Jordi Turull, es su plan C en caso de que el Tribunal Supremo no permita a Sànchez salir de la prisión de Soto del Real para ser investido en la Cámara catalana.

También ha manifestado que aspira a gozar de los mismos privilegios que el resto de ex presidentes de la Generalitat a pesar de encontrarse huido de la Justicia en Bélgica, es decir, que ambiciona disponer de una oficina, escoltas y asesores pagados con dinero público salido de las arcas de la Generalitat.

Puigdemont abandonó ayer más de dos meses de resistencia y aceptó, por primera vez, que no será él quien ocupe la presidencia de la Generalitat. Aunque el mandatario cesado por el Gobierno definió su decisión como un paso "provisional" y vistió su discurso desde Bruselas de épica, los mecanismos que ha activado permiten otear el inicio del fin de su papel preeminente. La imposibilidad legal de acceder al cargo y la decisión de ERC de dejarle caer han obligado a Puigdemont a tirar la toalla.

Una de las razones que esgrimió para apartarse y abrir la puerta a otro candidato fue, de hecho, que las instituciones catalanas vuelvan a ser gobernadas por el independentismo y no por "el autoritarismo del 155". Acabó su intervención anunciando una demanda contra España ante la ONU "por violación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos".

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