Lagarder, un podemita rumano, apalizado en Madrid tras insultar a Franco

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Nadie avalará ni respaldará un acto tan repudiable como una agresión, pero hay que ser muy torpe y muy provocador (o las dos cosas a la vez) para plantarse en la concentración de la Plaza de Oriente, en pleno 20N, con un cartel de "Franco asesino. Vergüenza".

La genial idea se le ha ocurrido a Lagarder, un activista 2.0 que se define a sí mismo como "gay, rumano, gitano, ateo, vagabundo y okupa". Casi nada.

El fenómeno es licenciado en Trabajo Social y Sociología por la Universidad Pública de Bucarest. Titulado y experto en Mediación Comunitaria e Intercultural y Enseñanza de la Comunidad Gitana por la Universidad de Sevilla. Es el hijo díscolo de una familia bien de la capital de Rumanía.

En 2014 se presentó a las elecciones al Consejo Ciudadano de Podemos.

Con el punto neurálgico de las celebraciones del 20N en plena ebullición de nostálgicos del franquismo, el kamikaze ha aparecido gritando contra el Caudillo. Como era de esperar, numerosos militantes lo han molido a palos. Hubiese sido sorprendente que lo bañaran con pétalos de rosas.

La izquierda mediática de nuestro país ya tiene tema para volver a condenar al fascismo. De esta lo hacen santo y le alquilan un apartamento en Benidorm. Y lo sacan en procesión por todas las televisiones. Entre la libertad de expresión y el respeto, puro sentido común. No todo vale. Ni en la política ni en la vida.

 


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