La Policía confirma que los detenidos en 'la Madrugá' de Sevilla gritaron 'Alá es grande'

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Los sospechosos de provocar las estampidas durante la Madrugá de Sevilla querían causar el máximo pánico entre los cristianos, y por eso lanzaron públicamente consignas a favor del Islam y gritos de "Alá es grande".

Los investigadores de la Policía Nacional han confirmado que, al menos, tres de los detenidos por los incidentes ocurridos en la Semana Santa sevillana quisieron vincular sus acciones al terrorismo islámico, e invocaron a Alá para causar el mayor pánico posible. Otros tres arrestados gritaron consignas etarras.

En total, cinco de los ocho detenidos lanzaron mensajes islamistas o etarras, lo que multiplicó el miedo de los asistentes a las procesiones y agravó los incidentes y las estampidas.

La Policía cree que la intención de los protagonistas de esta Madrugá de pánico y carreras era "provocar el pánico y el desconcierto" entre la multitud que se había congregado en el centro de Sevilla para disfrutar de uno de los momentos álgidos de la Semana Santa.

De acuerdo con la información recopilada por la Policía, el primero de los incidentes se produjo a las 3.30 horas en la calle Reyes Católicos. Allí fue detenido un senegalés tras provocar el pánico colectivo al grito de "Alá es grande", lo que derivó en estampidas hacia el Paseo Colón y las calles anexas. El sospechoso está acusado de un delito de desobediencia a la autoridad y tiene antecedentes por delitos comunes.

A las 4.20 horas, a unos centenares de metros tuvo lugar otra escena de miedo generalizado. Tres españoles, todos con antecedentes menores, causan el pánico lanzando consignas a favor de ETA y la multitud se lanza a correr desde la calle Alfonso XII a Marqués de Paradas.

A las seis de la mañana en la Plaza del Salvador, otros dos españoles, sin antecedentes, son detenidos por desórdenes públicos y un delito contra los sentimientos religiosos. Éstos son los que provocan el caos durante la procesión de la Macarena.

Y cinco minutos más tarde, en la confluencia de la calle Álvarez Quintero con Argote de Molina son arrestados otros dos españoles, uno de ellos con antecedentes, tras sembrar el miedo y provocar estampidas con gritos islamistas.

De los detenidos, siete han pasado esta tarde a disposición judicial tras pasar el octavo durante la mañana.

El resultado de las avalanchas es de cien heridos atendidos por los servicios sanitarios, de los que quince tuvieron que ser hospitalizados. El herido grave a consecuencia de los incidentes derivados de los disturbios ha experimentado una leve mejoría y ha salido de la UCI para pasar a observación. 

Los hechos se sucedieron con poco intervalo de tiempo en distintos puntos del centro de la ciudad, por lo que llaman el "efecto dominó". Varios de los arrestados llevaban objetos metálicos que usaban para hacer ruido contundente y provocar las carreras. 

Los cuerpos de seguridad están analizando imágenes y vídeos en las redes sociales para analizar lo ocurrido y se pide colaboración ciudadana.

El alcalde de Sevilla, Juan Espadas, ha agradecido y reconocido el trabajo y el funcionamiento del dispositivo de seguridad, de las hermandades y de la ciudadanía. En muchos de estos episodios de pánico el público sevillano, acostumbrado a las bullas y a vivir la Madrugá, llamaba a la calma sin moverse para evitar más estampidas y aplaudía con fuerza para impedir el caos. En muchas ocasiones ha funcionado con un comportamiento ejemplar.

 


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