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Detenido Bernardo Montoya, un gitano que salió hace un mes de prisión, por el asesinato de Laura Luelmo

bernardo montoya

La Guardia Civil ha detenido a un hombre como principal sospechoso de la muerte de la profesora zamorana Laura Luelmo en El Campillo (Huelva). Se trata de Bernardo Montoya, vecino del municipio, que había salido de la cárcel hace solo dos meses tras cumplir una pena de 17 años de prisión por otra muerte. Lo publica el diario El País.

La autopsia ha revelado esta mañana que la profesora sustituta de un instituto de Nerva presentaba un golpe en la cabeza y marcas violentas en el cuello. Montoya ha sido detenido cuando se ha bajado de un coche para huir a pie al percatarse de que estaba siendo vigilado por la Guardia Civil.

Fuentes del caso señalaron que la joven sospechó del vecino detenido al poco de llegar al pueblo y así se lo hizo saber a su novio antes de que se le perdiera el rastro el miércoles pasado. Cinco días después, el cuerpo sin vida de la joven de 26 años fue hallado por un voluntario con "evidentes signos de violencia", según fuentes de la investigación, en un terraplén a escasos cinco kilómetros de su casa, oculto entre matorrales de jaras y semidesnudo.

Salió hace un mes de prisión tras cumplir 17 años por asesinato

Casi 24 horas más tarde, la Guardia Civil ha detenido a ese hombre que inquietaba a la joven zamorana, su vecino de enfrente, Bernardo Montoya, que salió de la cárcel en octubre tras haber cumplido una pena de 17 años después de haber sido condenado a 22 años y dos meses por un crimen. El arrestado se ha convertido automáticamente en el principal sospechoso de este crimen que ha consternado ya a toda España.

El detenido, al que se le tomó declaración la semana pasada y que ha estado controlado en todo momento, según fuentes de la investigación, tiene un largo historial de antecedentes penales: Asesinato, allanamiento, obstrucción a la Justicia, quebrantamiento de condena, robos con violencia. Su primer ingreso en prisión fue en 1994 y salió en octubre de 2018.

En el escaso tiempo que Montoya, de 50 años, llevaba en El Campillo ya se había hecho ver en el vecindario. De pelo canoso y apariencia robusta, el hombre pasaba los ratos sentado a la puerta de la destartalada casa familiar en la que vivía, en la calle Córdoba 1, justo enfrente de la de Laura Luelmo. La vivienda pertenecía al padre de Bernardo y se convirtió en el refugio que el hombre encontró tras salir de prisión. El sospechoso cumplió prisión, entre otros delitos, por asesinar a una anciana en la cercana localidad de Cortegana en 1995, según la sentencia de la Audiencia Provincial de Huelva de noviembre de 1995.

Antecedentes penales y adicto a la heroína y a la cocaína

La vivienda del detenido estaba justo enfrente de la joven. Fue una compañera de trabajo del instituto de Nerva la que le alquiló la casa. Curiosamente, esa vivienda también perteneció a la familia de Montoya en el pasado. El padre del detenido compró tanto el número 1 como el 13 de la calle Córdoba, aunque años después se deshicieron de la casa en la que residía Luelmo.

La mayoría de los algo más de 2.000 vecinos de El Campillo conocían del pasado penitenciario de Montoya. “En 2008 atacó a una joven del pueblo con un cuchillo. Creo que fue durante un permiso de la cárcel”, recuerda un vecino.

El 13 de diciembre de 1995, el que ahora es de nuevo sospechoso de asesinato mató a una anciana de 82 años en Cortegana en su casa tras asestarle reiteradas puñaladas en la espalda y el cuello con un machete. Con esta brutal agresión, Montoya intentaba evitar que la mujer declarase en un juicio por robo contra él. En el juicio se consideró probado que el hombre iba drogado, tras consumir heroína y cocaína, sustancias a las que es adicto.

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