La izquierda también culpa a Franco del cambio de hora: 'Es sexista y afecta más a las mujeres'

franco rey juan carlos

En España tenemos el vicio insano de echarle, siempre, la culpa a los demás. Y si se trata de la izquierda, el General Franco es el blanco preferido de todas las iras. A más de cuatro décadas de la Transición, los 40 años de franquismo siguen siendo la excusa perfecta para justificar y excusar la gran mayoría de los males de nuestro país que no ha podido, ni tenido el valor de solucionar, la tan cacareada y propagandeada democracia.

Reproducimos a continuación el articulo que la web del Diario Público (principal vocero propagandístico de la izquierda mediática nacional) llevaba hasta su portada para explicar la patética conciliación laboral y el desajuste de horarios patrio con respecto a la organización de las naciones del norte de Europa. Absolutamente surrealista. La culpa, 44 años después de muerto, sigue siendo de Franco. Por si todavía quedaban dudas.

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Franco desfasó el horario para sintonizar con los nazis

'En los años 60 del siglo pasado, el ministro de Información y Turismo Manuel Fraga Iribarne atrajo a las suecas a nuestras playas con el eslogan 'Spain is different'. Y aunque la sociedad española ha evolucionado desde entonces, lo cierto es que va a contracorriente del resto del mundo en algunos aspectos. Por ejemplo, los horarios de comidas. En España se desayuna temprano, a la misma hora que en otros países, pero, para desesperación de los hambrientos turistas, el almuerzo no se hace hasta las 14:30 y la cena siempre tiene lugar después de las 21:00.

Al otro lado de los Pirineos, Europa come sobre las 13:00, y es raro cenar después de las ocho de tarde. Independientemente de la cultura o el clima, todo el mundo, desde nuestros vecinos los portugueses, hasta en la lejana Nueva Zelanda, parecen tener un ritmo diferente a los españoles. Pero todo esto quedaría en mera anécdota si no fuera porque se ha relacionado con problemas en el aprovechamiento del tiempo. "Somos de los países europeos que más tarde se acuesta y que menos tiempo dedica a dormir. Parece como si estuviéramos ganando un récord de resistencia vital" explica Inés Alberdi, socióloga de la Universidad Complutense de Madrid. El retraso de la hora de irse a la cama provoca que el tiempo que los españoles dedican de media al sueño no llegue a las ocho horas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

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Aparte de quitarnos el sueño, los ritmos españoles ponen muy difícil conciliar la vida laboral y la personal. Mientras en el extranjero les basta con 45 minutos para comer, los españoles parten la jornada laboral y dedican hasta dos horas a una contundente comida. Esto lleva a que, aunque la hora de entrada en la oficina es la misma que en otros países, se sale más tarde y el tiempo para dedicar a la familia, el ocio, y las tareas domésticas se reduce.

El cambio de hora también es machista

El diseño irracional de los horarios afecta de forma distinta a cada grupo social. Según encuestas del Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre el uso del tiempo, las mujeres dedican a las tareas domésticas y familiares dos horas más que sus parejas del sexo opuesto, lo cual provoca que ellas sufran especialmente las consecuencias de una jornada laboral inusualmente larga.

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"Las grandes damnificadas son las mujeres. Si antes ellas mayoritariamente tenían un trabajo, ahora tienen dos por la habitual falta de corresponsabilidad de su pareja", asegura el Presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles- Ignacio Buqueras y Bach. Y, por si fuera poco, los niños salen del colegio cuando aún no hay ningún adulto en casa.

Franco desfasó el horario respecto al Sol

Lo curioso es que no son los españoles los diferentes al resto del mundo, sino sus relojes. En el momento en que el Sol está más alto en el cielo, es decir, a las 12 del mediodía según la hora solar, los relojes españoles marcan las 13:30.

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Según el astro rey, en España comemos entre la una y las dos solares y cenamos a las 20.30, unos horarios que no difieren tanto con los del extranjero. Es decir, las costumbres alimentarias en España se rigen por el Sol, aunque los relojes oficiales parecen empeñarse en ir a lo suyo. La causa de este desfase horario se remonta a los años de la dictadura, cuando Franco adelantó sesenta minutos los relojes patrios para estar en sintonía con la hora que Alemania había impuesto en todos los territorios ocupados (GMT+1:00). Hasta ese momento, los españoles habían vivido acordes con el horario del meridiano de Greenwich.

Es decir, hasta 1942, los relojes españoles marcaban una hora menos que la actual (GMT+0:00), la misma que tienen hoy Inglaterra, Portugal y las Islas Canarias y la que a España le corresponde por su situación geográfica, ya que el meridiano de Greenwich pasa por Castellón y deja prácticamente toda la península al oeste. Más aún, Galicia, la parte más occidental de la península, podría ya adherirse al siguiente huso horario (GMT-1:00). Sus relojes durante el invierno están dos horas adelantados a la hora solar.

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El pluriempleo esclavista de la posguerra

Esta incoherencia se intensifica aún más al adoptar el horario de verano. El cambio de hora es una medida controvertida, pero está establecida por una directiva de la Unión Europea y se basa en estudios que aseguran que favorece el ahorro energético. 

Además del huso horario, el pluriempleo durante los años de pobreza de la posguerra también se ha sugerido como origen de las tardías cenas nacionales. Tras la guerra civil, era común tener un trabajo hasta las dos de la tarde, y otro después de comer hasta bien entrada la noche. Aunque el pluriempleo no es común en la sociedad actual, cenar tarde podría ser un vestigio de una época en que sí lo era, de la misma forma que los horarios matinales de la banca y la administración.

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La Asociación para la Racionalización de los Horarios Españoles propone que la solución sería volver al huso horario de Greenwich por el que España se regía en 1942. "Es una decisión que debe tomar el Gobierno, y así se lo hemos pedido, sin éxito, a los dos últimos presidentes. Es fácil de llevar a la práctica, automática e inmediata, y además, no genera ningún coste económico" asegura Buqueras y Bach.

Sería tan sencillo como no retrasar los relojes el próximo año con la llegada de la primavera. El proceso debería ir acompañado por un cambio en ciertas actividades sociales. Por ejemplo, el prime time de la televisión se adelantaría una hora y, en el trabajo y la escuela, tendría que fomentarse la jornada continua y reducir la pausa para la comida.

"El objetivo de la racionalización de los horarios es hacernos la vida más fácil y conseguir que sean compatibles las diferentes obligaciones y deseos de realización vital de hombres y mujeres que son, a la vez, madres, padres y trabajadores".

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