Confidencial: Bill Gates y el plan globalista para obligar al mundo a comer carne sintética

“How to avoid a climate disaster” (Cómo evitar un desastre climático) es el título de uno de los últimos libros del multimillonario Bill Gates, cofundador de Microsoft, de Bill y Melinda Gates y presidente del fondo de inversión Breakthrough Energy Ventures. En él, se apega a su argumento en el que la humanidad “necesita milagros energéticos”, así como numerosos avances para tener esperanza de limpiar todas las partes de la economía, inclusive las zonas más pobres del mundo.

Gates conoce que abordar el problema del cambio climático es muy complicado, requiere tiempo, pero sobre todo sacrificios. “El mundo necesitará mucha más energía en las próximas décadas, pero las mayores fuentes de energía también son las mayores fuentes de dióxido de carbono, que provoca el calentamiento global. Por ello, deberían ser limpias, fiables y asequibles”, decía en el año 2014 en un artículo realizado por él mismo en GatesNotes.

Una de sus muchas inversiones se refiere a los 15 mil millones de dólares en energías limpias. La idea de Gates cuenta con el respaldo financiero de grandes inversores como BlackRock, General Motors, American Airlines, Boston Consulting Group, Bank of America y ArcelorMittal, entre varias otras. Y además, se propone invertir 50 millones empleados en Impossible Foods, empresa fundada por el médico y bioquímico Patrick O Brown, que uno de sus lemas es “tomar todo lo que sabemos y nos encanta de la carne, y hacerlo todavía mejor usando plantas”. El magnate piensa que todo el mundo debería comer “carne de res 100% sintética”, como una forma de combatir el cambio climático.

En España, las últimas semanas se ha presentado una dura contienda ya no solo entre el Gobierno de coalición, ya no solo en el mundo de la política española, sino que también ha generado malestar y feroces críticas en la sociedad. Unas declaraciones del ministro de Consumo, Alberto Garzón, al medio británico “The Guardian” en el que sugiere que la carne de las granjas españolas “es de mala calidad” y en el que insta a españoles y españolas a dejar de comer carne. El “Garzongate” ha levantado un fuerte revuelo y ni siquiera el Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, se ha mostrado de su lado.

El multimillonario Bill Gates, por su parte, con una tesitura similar, ha logrado un importante incremento de su poder adquisitivo. Todo ello defendiendo que el mundo debería comer “carne falsa”. “Todos los países ricos deberían pasar a la carne de vacuno 100% sintética”, relataba en una entrevista con MIT Technology Review el año pasado, donde cuenta que se aventuró en esta inversión “después de probar un taco con pollo artificial de esta empresa”.

Las plantas utilizadas para la realización de esa carne sintética serían aceites de coco y girasol y concentrado de proteína de soja. Las empresas de carne de origen vegetal como Beyond Meat -la cual fue una de las pioneras en el sector- o la anterior citada Impossible Foods utilizan una secuencia de codificación de ADN de la soja o los guisantes, y otras empresas invierten en carne a base de células. Estos alimentos reemplazan los productos animales, lo que implica reconfigurar el ADN de un organismo para crear algo completamente nuevo.

Esta “fiebre” por las carnes sintéticas está llegando también a productores de carne como Tyson Foods, Nestlé o Perdue Farms. Incluso Burger King, en alianza con Impossible Foods, lanzó una línea de hamburguesas y nuggets de carne vegana. Para los defensores de los alimentos falsos, es una solución real al cambio climático, aunque según estudios, la comida falsa tiene una huella de carbono mayor que las proteínas vegetales menos procesadas, e investigaciones sobre estos alimentos que se anuncian como “ecológicos” certifican que el impacto ambiental de la carne cultivada en laboratorio podría ser mayor que el del ganado.

Los alimentos falsos no solo son dañinos para el medio ambiente, sino también para la salud. Según el Centro de la Seguridad Alimentaria, después de un ensayo a corto plazo con ratas, se detectaron varios efectos adversos potenciales, como cambios en el aumento de peso, cambios en la sangre o enfermedad renal, interrupciones en el ciclo reproductivo y posibles signos de anemia.

A lo largo de los últimos años, Gates ha hecho importantes inversiones como la llamada “Granja de los cien círculos”, situada en Washington, una propiedad que puede verse desde el espacio y que compró a través de su fondo de inversión por 171 millones de dólares. Según la revista Forbes, es el cuarto más rico del mundo, solo por detrás de Elon Musk (jefe de Tesla), Jeff Bezos (Amazon) y Bernard Arnaud (LVMH).

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Mediterráneo Digital
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