Zapatero viaja a Venezuela como mediador con el Gobierno de Maduro

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Tras volar desde Santo Domingo en un viaje sorpresa auspiciado por la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y su secretario general, Ernesto Samper, José Luis Rodríguez Zapatero ha llegado esta madrugada a Caracas para abrir "un espacio de diálogo entre el Gobierno y la oposición", según fuentes cercanas al ex presidente español.

Un viaje sorprendente que llega en el peor momento posible: en medio del estado de excepción impuesto por Nicolás Maduro, con la oposición exigiendo en la calle la celebración de un referéndum revocatorio y con la conflictividad social al máximo, provocada por el desmoronamiento de la economía revolucionaria diseñada por Hugo Chávez. Lo publica en exclusiva en sus páginas el diario El Mundo.

Con las vías de diálogo totalmente rotas entre Gobierno y oposición y con la conflictividad social disparada, Zapatero sabe que se ha situado frente a un reto diplomático mayúsculo: "Intentaremos lo que se pueda".

Unasur no ha especificado cuál será la agenda para hoy del ex mandatario. Su viaje cuenta con la aprobación tanto del oficialismo como de la oposición, según fuentes cercanas al político socialista.

Junto a Zapatero también está prevista la participación de los ex presidentes Leonel Fernández (República Dominicana) y Martín Torrijos (Panamá). Los tres han coincidido durante las elecciones presidenciales celebradas el domingo en Santo Domingo. Todo un reto diplomático tras su anterior viaje en diciembre como invitado gubernamental para presenciar las elecciones parlamentarias venezolanas.

En los cinco meses transcurridos, a Rodríguez Zapatero se le cursó de nuevo desde Caracas una invitación envenenada: Ernesto Samper ofreció al ex mandatario español su participación en la Comisión de la Verdad, Justicia y Reparación de las Víctimas, con la que el Gobierno de Maduro pretende contrarrestar el efecto nacional e internacional de la "inconstitucional" Ley de Amnistía.

Una comisión que sólo pretende imponer la "verdad" chavista: 16 integrantes revolucionarios y cuatro puestos para opositores, rechazados incluso antes de empezar. La Mesa de Unidad Democrática denunció públicamente que el Ejecutivo bolivariano ofreció la libertad de sus tres diputados presos a cambio de la incorporación a la Comisión.

La anterior visita de Zapatero a Caracas, durante la cual pernoctó en la residencia del embajador español, se saldó con cierto sabor agridulce para el dirigente socialista: fue criticado por sectores radicales de la oposición pese a que, con ayuda de ex presidentes latinoamericanos como el colombiano Andrés Pastrana, consiguiera convencer al oficialismo para que bajara el tono violento que marcó la campaña a la Asamblea.

El político español incluso medió para que la canciller Delcy Rodríguez recibiera a los eurodiputados del Partido Popular, algo inédito en uno de los peores momentos para las relaciones diplomáticas entre ambos países.

El embajador español en Caracas, Antonio Pérez Hernando, fue llamado en abril a consultas, tras los "intolerables insultos" proferidos por Maduro contra Mariano Rajoy, presidente del Gobierno español. Actualmente permanece en Madrid, a la espera de una decisión política que decida su regreso a la capital venezolana. 

 


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