Venezuela afirma que reconocerá la independencia de Cataluña 'desde el minuto uno'

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Internacionalizar el 'procés'. Que la Comunidad Internacional se pondría del lado de la Generalitat de Cataluña frente al Estado 'totalitario', por el bien de la democracia y la libertad, era uno de los grandes mantras del independentismo catalán durante los últimos años. Las naciones de todo el mundo caerían rendidas a los pies de la bandera de la democracia, enarbolada por el pueblo que es oprimido y el derecho a la autodeterminación, recogido y reconocido por la ONU en su Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Nada más lejos de la realidad. A la hora de la verdad, y como era previsible, los grandes Estados de Europa han cerrado filas al lado del Gobierno de España, socio privilegiado y único interlocutor reconocido y reconocible, La macrocampaña de diplomacia exterior dirigida desde el Govern, y en la que se ha invertido más de un millón de euros en los últimos años, no ha dado los resultados esperados.

Tras el referéndum del 1 de octubre, los principales Estados y organizaciones supranacionales, no solo se han puesto del lado de España, sino que instituciones como la Unión Europea, el Europarlamento o la  propia Comisión de Venecia han emitido comunicados durísimos en los que defienden la Constitución, dan su apoyo incondicional al Gobierno español y piden a Puigdemont que vuelva a la senda  "del Estado de Derecho" frente a lo que califican de "deriva ilegal y antidemocrática" de la Generalitat. Poco más que añadir.

¿Qué apoyos internacionales tiene Cataluña?

Dice y nos recuerda el siempre sabio refranero aquello de "dime con quién andas y te diré quién eres". Esto parece ocurrir con el caso del desafío separatista de Cataluña. Más allá de apoyos personales, como el del exministro griego Yanis Varoufakis o el del activista australiano Julian Assange, férreo defensor y abanderado de última hora del 'procés', el único país que ha apoyado incondicionalmente la independencia es Venezuela. "Respetaremos y reconoceremos desde el minuto uno lo que decida democráticamente el pueblo soberano de Cataluña".

Por si esto fuera poco, su presidente Nicolás Maduro ha tachado de "dictador" a Mariano Rajoy y ha denunciado la "brutal represión" de la policía española contra los catalanes. 

Y esto lo dice un dirigente que tiene, desde hace más de un año, el país al borde una guerra civil, que ha sido señalado por las naciones democráticas de todo el mundo y que ha utilizado a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad venezolanas e incluso al Ejército contra su propia nación, en un conflicto sangriento que ya deja en las calles centenares de muertos.

Hay que recordar, que Maduro suprimió al Parlamento de Venezuela y eliminó a la oposición. En las últimas elecciones locales del país, han sido votado candidatos que ni si quiera se presentaban, el fraude electoral ha sido mayúsculo y monumental, tan solo comparable y equiparable a otro pucherazo de órdago: el referéndum de la Generalitat, denunciado en masa por todo la comunidad internacional.

Lo cierto es que, paradójicamente, los dos régimenes tienen muchas cosas en común.

Esta primavera Maduro comenzó su golpe de Estado particular, ha manipulado con total impunidad las elecciones de la Asamblea Nacional Constituyente y ha boicoteado los comicios locales. Incluso se atrevió a suprimir la independencia del Poder Judicial, un gesto que desató la indignación y elevó la tensión hasta límites insospechables.

Y eso que votan, como mínimo, cada dos años. De esta manera, Venezuela ha vuelto demostrar, por enésima vez, que pasar por las urnas no es sinónimo de democracia. El único garante de un buen sistema democrático es precisamente la división de poderes y la existencia del Estado de Derecho.

"Desde Venezuela pedimos respeto al pueblo de Cataluña. (...) ¿Quién actúa como dictador? ¿Maduro, que permitió una consulta ilegal [plebiscito opositor], la protegió y le dio amplias libertades? ¿O Mariano Rajoy, que no quiere que el pueblo de Cataluña diga su palabra?", se preguntó el mandatario venezolano en su programa de televisión semanal.

Por si ya no fuera bastante surrealista que Maduro llame dictador a Rajoy, el pupilo más aventajado de Chávez condenó públicamente la represión policial del 1 de octubre. "Tremendo rollo hay con el tema de Cataluña y la represión que ha ordenado contra el pueblo catalán el presidente Mariano Rajoy. (...) No me voy a meter en estos asuntos, pero hay que ver la doble moral".

Quizá lo de la doble moral sea la vara de medir que el mismo tiene y aplica. Venezuela está viviendo una de las peores crisis de toda su historia. Con la anulación del Parlamento, la oposición democrática salió a las calles, y para frenar a todos aquellos que se manifestaban en las principales ciudades del país, Maduro reaccionó mandando a la policía para reestablecer el orden público: el resultado, 160 muertos y miles de heridos. SIn embargo, se permite la licencia de denunciar "la represión" contra Cataluña.

La relación de Maduro con Cataluña

Y es que los vínculos de Maduro con nuestro país no acaban ahí. Además de su innegable relación con Podemos, a cuyos líderes formó y convirtió en millonarios asesores políticos a sueldo del régimen, y al que se le acusa de haber financiado ilegalmente con el objetivo de crear una sucursal del chavismo en España, la fascinación de los antisistema de la CUP por Venezuela viene de lejos.

El pasado mes de marzo, una nutrida representación del partido, con muchos de sus dirigentes al frente, viajó hasta Caracas y se entrevistó personalmente con el presidente Maduro para exponerle y hacerle partícipe del problema soberanista que estaba viviendo Cataluña. Incluso la propia Anna Gabriel confesó "la emoción" que había sentido por poder sentarse "en la misma silla del comandante Hugo Chávez". Ya es bien verdad que la política hace extraños compañeros de cama. O quizás no tanto.

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