Dos terroristas palestinos matan a hachazos a tres personas

Tras una búsqueda de más de 60 horas a cargo de policías, soldados y miembros del Shabak (servicio secreto interno), Israel ha detenido a los dos palestinos que asesinaron a hachazos a tres ciudadanos en Elad, en el centro del país.

Yousef Asad Al Rafa (19) y Sabhi Abu Shakir (20) fueron localizados en un bosque no muy lejos del lugar en el que este jueves por la noche cometieron el atentado y no opusieron resistencia ante soldados y agentes israelíes. Los restos de sangre de uno de ellos contribuyeron a seguir su rastro. Tras la detención, uno de ellos admitió en árabe ante la cámara de un agente la autoría del ataque en Elad. Cerca, se hallaron sus hachas.

 

Se trata de dos jóvenes procedentes de Romana, en la zona de Yenin (Cisjordania), que trabajaban de forma ilegal en Elad. Según la investigación policial, llegaron a esta ciudad israelí en el coche de Oren Ben Yiftah (35) que pensaba que solo iban a trabajar. Al llegar a esta localidad de mayoría ultraortodoxa que tan bien conocían, los palestinos asesinaron al conductor israelí en su vehículo. Posteriormente iniciaron un sangriento recorrido por las calles de Elad matando a hachazos a Boaz Gol (49) y Yonatan Havakuk (44) ante la presencia de sus hijos e hirieron a otros cuatro transeúntes. Desde ese momento, lograron estar fuera del radar israelí hasta este domingo por la mañana cuando fueron detenidos a solo un kilómetro de Elad

"Los terroristas que asesinaron con hachas y crueldad inconcebible han sido capturados como miserables", afirma el primer ministro Naftali Bennett mientras el inspector jefe de la Policía, Kobi Shabtai, que el sábado expresó su temor a un nuevo atentado durante su fuga, añade que "el mensaje es que siempre llegaremos a los que cometen atentados terroristas".

"Saludamos a los héroes de la operación heroica que ha destapado la fragilidad de los organismos de seguridad de la entidad sionista que tiene armas nucleares", ha reaccionado el grupo islamista Hamas que aplaudió un atentado que ha conmocionado a la sociedad israelí.

Desde el pasado 22 de marzo, 18 personas han muerto en seis ataques en la peor ola de atentados en los últimos años en Israel. Según fuentes de seguridad consultadas, "en las últimas semanas hemos abortado decenas de atentados terroristas pero aún tenemos alertas concretas de más". Las redadas israelíes con los consiguientes choques y disturbios han causado la muerte de 27 palestinos, entre ellos milicianos, atacantes y civiles en los últimos dos meses.

El domingo por la tarde, un palestino sin permiso de entrada en Israel fue disparado mientras intentaba cruzar la verja israelí en el norte de Cisjordania tras hacer caso omiso a los soldados que le pidieron detenerse según el Ejército. Tras ser herido de gravedad, murió en un hospital israelí.

A primera hora de la noche, un palestino apuñaló e hirió a un policía en la Puerta de Damasco de Jerusalén antes de ser abatido por otros agentes y herido de gravedad. Prácticamente al mismo tiempo, un palestino se infiltró con un cuchillo en la colonia de Tekoa, en el sur de Cisjordania, siendo abatido antes de intentar entrar en una casa. El Ejército israelí ha aumentado su despliegue en esa zona ya que otros atacantes lograron huir.

El hecho de que Hamas haya asumido la autoría de uno de los atentados (29 de abril en Ariel), haya alentado a realizar más y que su líder Yehya Sinwar pidiera hace una semana "usar un fusil y quien no tenga un cuchillo o un hacha" para matar a israelíes, le ha puesto en el punto de mira. Al menos en boca de algunos analistas y políticos que piden su cabeza para acabar "con la situación en la que Hamas se rearma con calma en Gaza mientras promueve atentados en Israel y alienta con mentiras y odio choques en la Explanada de las Mezquitas".

En un mensaje a Hamas aunque sin citarle y bajo una crítica creciente interna, Bennett ha afirmado este domingo: "Estamos en las puertas de una nueva fase ante el terror. No se puede instigar a la violencia y descansar o lanzar una cerilla y huir. La principal misión del Gobierno de Israel es devolver la seguridad personal a los ciudadanos".

Según diversas fuentes, el Gobierno y el Ejército no están a favor hoy de una operación contra Sinwar, en lo que sería la vuelta a los "asesinatos selectivos" de cabecillas palestinos, al considerar que causaría una masiva escalada con las facciones armadas de Gaza y no frenaría la ola de ataques palestinos.

Según el diario palestino Al Quds, Hamas recibió un mensaje de Israel a través del mediador egipcio según el cual no está interesado en una escalada ni en matar a Sinwar siempre y cuando se mantenga la calma de los últimos meses y no haya lanzamiento de proyectiles desde Gaza.

Aviso de Hamas

En cualquier caso y en una medida de precaución, Sinwar y el resto de líderes de Hamas y otras facciones en Gaza "bajaron al búnker". El portavoz del brazo armado de Hamas, Abu Obeida, advierte que "las cobardes amenazas de la ocupación israelí sobre el posible asesinato de Sinwar y otros líderes de la resistencia provocará un terremoto en toda la región y una respuesta sin precedentes".

"Abriremos un nuevo capítulo catastrófico en la historia del régimen sionista", agregó y avisa que la reacción palestina sería muy superior a lo que Israel vio en la última gran escalada que tuvo lugar hace exactamente un año insinuando con la vuelta de atentados suicidas. Parecidos avisos han lanzado portavoces del segundo grupo más importante de Gaza y también apoyado por Irán, Yihad Islámica.

Varios de los atacantes de los últimos meses no fueron parte de un plan organizado por un grupo palestino determinado sino que actuaron en solitario convencidos en las redes sociales y mensajes de sus líderes de que "la sagrada Al Aqsa está en peligro". Los choques entre policías y palestinos en un recinto sagrado tanto para el Islam (Noble Santuario) como para judaísmo (Monte del Templo) y la creencia de muchos palestinos de que Israel pretende variar su Statu Quo elevaron la tensión en el siempre sensible mes de Ramadán que este año coincidió con la festividad judía de Pesaj. Israel replica a las acusaciones señalando que no desea modificar el Statu Quo en el santuario y que "respeta y garantiza la libertad de culto de musulmanes en el recinto que es profanado por grupos de radicales palestinos que provocaron los enfrentamientos".

El elemento religioso es importante en el conflicto entre israelíes y palestinos pero el temor es que se convierta en una guerra religiosa. 

El presidente palestino, Abu Mazen, que denunció hace unos días lo que llama "ataques contra los Lugares Santos", advirtió también a Israel del peligro de la falta de horizonte político a la solución de dos Estados con Jerusalén Este como capital del Estado palestino.

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