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Más de 250 muertos en el fracasado golpe de Estado en Turquía

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El Servicio de Inteligencia de Turquía ha dado este sábado por fracasada la intentona golpista que ha vivido el país desde la tarde del viernes, aunque ha indicado que aún quedan algunas bolsas de resistencia por parte de los militares rebeldes, que serán juzgados por traición.

"Es una iniciativa idiota abocada al fracaso y se encuentra ampliamente bajo control", declaró por teléfono el primer ministro turco, Binali Yildirim, a la cadena de información NTV.

La cifra de víctimas mortales como consecuencia de los enfrentamientos entre golpistas y seguidores de Erdogan han ido en aumento durante la madrugada. El último balance del jefe interino del Estado Mayor de Turquía, Ümit Dünar, señala que han muerto 104 golpistas y otras 90 personas, entre ellos 47 civiles, 41 policías y dos soldados. Además, 1.563 militares golpistas han sido detenidos, entre ellos dos generales.

Antes de que acabase el día, una facción del Ejército turco aseguró tener el control del país después de tomar la televisión pública, que volvió a emitir con normalidad durante la madrugada, el aeropuerto internacional Ataturk, infraestructuras básicas como los puentes sobre el río Bósforo y el palacio presidencial.

En un principio, Binali Yildirim admitió que se trataba de un golpe de Estado en toda regla efectuado por un "grupo perteneciente a los militares". Los golpistas tomaron como rehén al jefe del Estado mayor, Hulusi Akar, aunque fuerzas leales al Gobierno lograron rescatarlo a primera hora de este sábado y llevarlo a un lugar seguro.

A través de la televisión, los militares rebeldes anunciaron que se había impuesto la ley marcial y el toque de queda. Mientras tanto, fuentes presidenciales contradecían estas palabras al asegurar, casi al mismo tiempo, que el presidente Erdogan, que se encontraba de vacaciones y aterrizó horas después en Estambul, y el Gobierno continuaban en el poder.

Aunque las autoridades llamaban a la calma y aseguraban que mantenían el control, lo cierto es que el Parlamento fue rodeado por tanques y alcanzado por una bomba tirada desde un avión. Además, se escucharon disparos en los alrededores del aeropuerto y explosiones cerca del edificio del Estado mayor.

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Miles de personas salieron a las calles en Estambul con banderas turcas, después de que el presidente Recep Tayyip Erdogan convocara al pueblo a manifestarse contra los golpistas. En un comunicado oficial, las autoridades decían que se trataba de un "ataque contra la democracia turca" y que la declaración de golpe de Estado "no había sido autorizada por el comando militar", para dejar claro que la cúpula militar no apoyaba la rebelión.

Numerosos disparos y explosiones se escucharon en Ankara cerca de la dirección nacional de Seguridad y enfrente de la sede de la televisión pública TRT, mientras que en Estambul hubo heridos en un enfrentamiento entre soldados y manifestantes contrarios al golpe de Estado, según han informado las emisoras turcas.

Además, se registró una fuerte explosión en el centro de la unidad especial de la Policía en la región de Golbasi en Ankara, en la que habrían fallecido al menos 17 agentes, informó la emisora CNNTürk, cuyas instalaciones fueron también ocupadas por un grupo de soldados golpistas.

En una comunicación pública, el presidente Erdogan pidió a los turcos que salieran a la calle para responder al golpe de Estado. "Insto a nuestra gente, a todo el mundo, a que llene las plazas del país para darle (al Ejército) la respuesta necesaria", manifestó Erdogan en declaraciones por videoconferencia a CNNTürk.

"Este golpe de Estado no tendrá éxito", agregó el presidente. "Van a recibir la respuesta de la nación y van a pagar un alto precio por actuar contra la nación. No les vamos a ceder el campo. Pronto vamos a eliminar esto", aseguró Erdogan, cuyo país es un miembro clave de la OTAN.

Movimientos inesperados de tropas

Unos inesperados movimientos de tropas en Ankara y el paso rasante de aviones militares sobre la capital crearon a media tarde preocupación entre la población de la capital de Turquía.

Más tarde, el primer ministro turco, Binali Yildirim confirmó un "intento de golpe de Estado" por parte de "un grupo de ejército turco", y añadió, de forma tajante: "No lo vamos a permitir".

Los militares emitieron un comunicado en el que aseguraban haber tomado el poder para proteger el orden democrático y mantener los derechos humanos en Turquía. Añadieron que se mantendrían todas las relaciones exteriores del país y la ley será la prioridad. "No permitiremos que el orden público se altere en Turquía. Se impone un toque de queda en el país hasta nueva orden", señalaba el Ejército.

 

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