Marine Le Pen propone cambiar el nombre del Frente Nacional

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Marine Le Pen ha comenzado a buscar en nuevo nombre para el Frente Nacional (FN) fundado por su padre en 1972, con el fin de volver a cambiar de línea estratégica, estudiando una organización «más abierta» para el partido identitario francés.

La presidenta del FN ha dirigido una encuesta a los 51.487 militantes de su formación, proponiéndoles varios cambios de cierta envergadura: posible cambio de nombre del partido, para «refundarlo» de manera «más abierta», con una «nueva organización», con «nuevos estatutos, más adaptados a una organización política de nuestro tiempo».

Tras esa fraseología, apenas elíptica, Marine Le Pen espera seguir rompiendo y alejándose de la herencia política paterna, que sigue pesando en el FN como una losa tombal.

La presidenta del FN espera «zanjar definitivamente» la crisis abierta con su derrota en la segunda vuelta de la elección presidencial y las elecciones legislativas del mes de junio pasado.

Eliminada por Emmanuel Macron, el mes de mayo pasado, Marine Le Pen esperaba que su partido consiguiese un resultado «honorable» en las elecciones legislativas que se celebraron semanas más tarde. Esperanza vana: el FN no consiguió los resultados esperados, abriéndose una inconclusa crisis de fondo.

La crisis comenzó estallando a primeros de septiembre pasado, con la dimisión de Florian Philippot, brazo derecho de Marine Le Pen durante varios años, arquitecto de la línea anti europea del FN.

Los escándalos en curso de instrucción agravaron esa primera crisis, precipitando una crisis de identidad de inmenso calado.

Peleada políticamente con su padre, Jean-Marie Le Pen, y con su sobrina, Marion Maréchal-Le Pen, Marine puso en marcha la operación «refundación», anunciando a su guardia pretoriana: «Si queremos refundar nuestro partido, para crecer, debemos cambiar de nombre».

Tras la línea «euro escéptica», agresivamente anti europea, Marine Le Pen parece coquetear con un nuevo «recentraje», que ella presenta de este modo: «Necesitamos una organización más abierta, con el fin de negociar futuras alianzas». Se trata de un nuevo intento de «coqueteo» nada encubierto con las familias más conservadoras de la derecha tradicional.

Antes de tomar nuevas decisiones, Marine Le Pen estudiará detenidamente la consulta interna realizada entre los 51.487 cotizantes / militares de su partido. Tras la consulta, la presidenta del FN comenzará a tomar decisiones, extremadamente delicadas, ya que la vieja guardia paternal sigue estando muy presente en el partido y es radicalmente hostil a todo tipo de refundación.


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