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Los servicios secretos rusos tienen un vídeo de Trump con 5 putas

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El escándalo sobre los vínculos de Donald Trump con Rusia y la supuesta intervención del mismísimo Vladímir Putin en las elecciones presidenciales de Estados Unidos puede acabar derivando en algo muy cutre: ¿contrató Trump prostitutas rusas para que orinaran en la cama en la que habían dormido Michelle y Barack Obama en un hotel de Moscú?

De ser esto cierto, el Kremlin dispondría de material comprometedor ("kompromat", según la conocida contracción rusa) para extorsionar al presidente electo. Esta es la parte escabrosa de un nuevo informe, al parecer elaborado por un antiguo agente del contraespionaje británico que ahora trabaja de forma privada para una firma de Washington. Habría sido encargado y pagado en primera instancia por un enemigo de Trump dentro del partido republicano, y más tarde por allegados al partido demócrata.

El informe, de 35 páginas, fue realizado en varias etapas a lo largo de meses y concluido en diciembre. En esa fecha, y según el diario británico The Guardian, el notorio senador republicano John McCain entregó personalmente el informe al director del FBI, James Comey. Este último acabó siendo cuestionado por Hillary Clinton tras su derrota electoral por hablar públicamente de la investigación del FBI sobre sus correos electrónicos.

Según Clinton, el hecho de que Comey la exonerara por segunda vez en vísperas de la elección le acabó perjudicando. Ayer martes, dos senadores demócratas, Harry Reid y Ron Wyden, preguntaron a Comey por qué, si habló tanto de los e-mails de Clinton ahora guardaba silencio sobre el informe que implica a Trump.

El nuevo informe, que ha sido publicado por el portal BuzzFeed y del cual la cadena CNN divulgó un extracto, aparece justo después de que varias voces críticas hayan cuestionado el primer informe sobre el hackeo ruso del partido demócrata. Este informe, elaborado conjuntamente por la CIA, el FBI y la NSA, ha sido dividido en tres partes, dos de ellas clasificadas (una, ultrasecreta) y una que se ha hecho pública. En esta, se lee al comienzo que "el presidente Vladímir Putin ordenó en el 2016 una campaña para influir en la elección presidencial".

Sin embargo, y mientras no se difundan las partes clasificadas, lo que nos dice este informe es que el canal ruso RT –que depende del Kremlin- hizo campaña contra Hillary Clinton y trató de "fomentar el descontento" en Estados Unidos. Pero, como señala el analista ruso Leonid Bershidsky, colaborador de la agencia Bloomberg, ni esto es ilegal ni tampoco RT disfruta de mucha audiencia en EE.UU. Aparte de acusar a RT, la parte que se conoce del informe de la inteligencia norteamericana tan solo apunta a un hacker ruso, Guccifer 2.0, pero sin dar detalles.

Trump responde a la información sobre sus supuestas relaciones con Rusia https://t.co/9dND0JDaq3 pic.twitter.com/a2xfLSF70E

— RT en Español (@ActualidadRT) 11 de enero de 2017

Así que, mientras no se publiquen más datos, el asunto del hackeo ruso palidece ante las nuevas revelaciones en el informe del espía británico. El sumario de conclusiones no tiene desperdicio:

-El régimen ruso ha estado cultivando y apoyando a Donald Trump durante al menos cinco años, y la intención, con respaldo de Putin, era provocar divisiones "en la alianza occidental".

-Trump ha desestimado ofertas de negocios inmobiliarios que se le ofrecieron en Rusia pero ha aceptado un "flujo" de información de inteligencia sobre sus rivales políticos, como los demócratas.

-Un exagente ruso afirma que el FSB (antes KGB) tiene suficiente material sobre Trump lo bastante comprometido como para chantajearle.

Y aquí llegamos al incidente del hotel de Moscú, que aparece en la segunda página del informe. El texto remite a tres fuentes distintas para afirmar que en noviembre del 2013 Trump estaba en Moscú por negocios, entre ellos la organización del concurso de Miss Universo. Allí, se alojó en la suite presidencial del hotel Ritz Carlton, la misma que había ocupado Barack Obama ("al que odiaba", dice el texto) con su esposa Michelle, en un viaje oficial. Y allí contrató a varias prostitutas para que practicaran sobre la cama un espectáculo de lluvia dorada. Naturalmente, en la suite había micrófonos y cámaras, colocadas por el FSB...

Según otras fuentes citadas en el informe, el FBS tiene un amplio dossier sobre el matrimonio Clinton, que estaría en manos del portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, pero que no se le habría facilitado a Trump.

La parte más sustanciosa del informe no se refiere a las prácticas sexuales del presidente electo pero explicaría sus posicionamientos respecto a Rusia en base a un posible chantaje.

A lo largo de la campaña electoral, dos hombres de confianza de Trump mantuvieron varias entrevistas en Moscú, entre ellos el hombre de negocios Carter Page, asesor de Trump en política exterior. Un hombre del Kremlin, Igor Divyekin, habría informado a Page de la existencia de "kompromats" sobre Clinton y sobre el propio Trump.

Eso ocurrió en julio, y un mes más tarde, Carter Page afirmaba en Moscú que las investigaciones del FBI sobre el hackeo ruso al partido demócrata eran una "caza de brujas" y un montaje. Fue pocos días después cuando Trump promovió un cambio de actitud de EE.UU. hacia Rusia respecto a Ucrania, e incluso dijo que podría reconocer la anexión rusa de Crimea.

En síntesis, entre el negocio y el chantaje, habría un acuerdo entre los hombres del Kremlin y Trump (a través de su jefe de campaña, Paul Manafort, y de Carter Page- para sabotear la candidatura demócrata). El suministro de los correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata a a WikiLeaks serviría de tapadera perfecta, ya que permitiría negar toda implicación en el hackeo.

Según medios estadounidenses, el FBI estaría ahora investigando la veracidad del informe, que nadie ha podido confirmar, pero esta información no deja de resultar sorprendente porque la existencia de los documentos es conocida desde el pasado octubre. Y, al parecer, el espía británico, que es descrito como alguien "competente y fiable, con amplia experiencia en Rusia", estaba en contacto con el FBI desde julio...

Here is the article I did before the election on the allegation Russia intel tried to cultivate or co-opt Trump. https://t.co/o90bRgCXZG

— David Corn (@DavidCornDC) 10 de enero de 2017

En síntesis, entre el negocio y el chantaje, habría un acuerdo entre los hombres del Kremlin y Trump (a través de su jefe de campaña, Paul Manafort, y de Carter Page- para sabotear la candidatura demócrata). El suministro de los correos electrónicos del Comité Nacional Demócrata a WikiLeaks serviría de tapadera perfecta, ya que permitiría negar toda implicación en el hackeo.

Según medios estadounidenses, el FBI estaría ahora investigando la veracidad del informe, que nadie ha podido confirmar, pero esta información no deja de resultar sorprendente porque la existencia de los documentos es conocida desde el pasado octubre. Y, al parecer, el espía británico, que es descrito como alguien "competente y fiable, con amplia experiencia en Rusia", estaba en contacto con el FBI desde julio...

En concreto, el líder demócrata en el Senado, Harry Reid, apuntaba al mencionado Carter Page y al jefe de campaña de Trump, Paul Manafort. Según The Guardian, el FBI pidió al Tribunal de Vigilancia de Inteligencia Extranjera que investigara los contactos en Rusia de cuatro miembros del equipo de Trump. Pero este organismo federal pidió datos más concretos y no fue hasta octubre cuando se inició la investigación preliminar sobre Paul Manafort. Para entonces, Donald Trump ya había apartado a su jefe de campaña, sustituyéndolo por Steve Bannon.

Lo más curioso es que, según funcionarios citados por The New York Times, al FBI le está costando comprobar la veracidad del informe del espía británico, a quien, al parecer y sin embargo, conocen...

Russia just said the unverified report paid for by political opponents is "A COMPLETE AND TOTAL FABRICATION, UTTER NONSENSE." Very unfair!

— Donald J. Trump (@realDonaldTrump) 11 de enero de 2017

 

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