La lápida de la tumba de Franco fue 'destrozada' con mazas y radiales en el altar mayor de la Basílica

tumba franco

La familia Franco ha criticado al Gobierno por el «circo mediático» en el que convirtió la exhumación de los restos del Generalísimo, que 44 años después de su muerte abandonó su sepulcro en el Valle de los Caídos y ya descansa junto a su mujer, Carmen Polo, en el cementerio de El Pardo-Mingorrubio.

El abogado de la familia, Luis Felipe Utrera Molina, que durante todos estos meses ha sido el encargado de litigar en los Tribunales contra el Estado, ha denunciado que el diseño de la exhumación fue un claro intento de propaganda política por parte del Ejecutivo de Sánchez.

«Lo que había allí no era una momia, era su abuelo. Estaban rotos. Nadie puede imaginarse lo que era el ruido de las radiales, de las mazas destrozando los mármoles para extraer el cuerpo. Allí no había grúas ni nada. Había que estar en el silencio de la Basílica para darse cuenta de lo duro que era eso», ha denunciado, una información que MEDITERRÁNEO DIGITAL ya adelantó en primicia la noche del mismo jueves, 24 de octubre, el día D.

Y no nos olvidemos que se profana la tumba de un exjefe de Estado, contra la voluntad de su propia familia, en el altar mayor de una Basílica, con el silencio cómplice y la conmivencia de la Iglesia católica, que obviamente permite que se 'confisque' el cadáver de quien los salvó de su exterminio durante la Guerra Civil. Una ignonimia y una infamia sin precedentes.

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'Ya estamos aquí abuelo, estos son unos profanadores'

Una vez iniciada la exhumación, dentro de la carpa instalada en la Basílica se encontraban únicamente, la «nietísima» María del Mar Martínez-Bordiu y Cristóbal Martínez-Bordiú, junto a Dolores Delgado. «Ya estamos abuelo, estamos aquí contigo otra vez aunque estemos con estos profanadores», dijo la nieta. La titular de Justicia optó por no pronunciarse.

Los Franco no tenían «ningún inconveniente en que se pudiera grabar lo que estaba pasando dentro de la Basílica». Ha acusado al Ejecutivo socialista de elegir, sin consultarlo con ellos, «qué imágenes se grababan y qué se podía reproducir». Los abanderados de la democracia y la libertad de expresión.

Tensión en Mingorrubio entre la familia Franco y la policía

Los representantes del Gobierno que acudieron a la exhumación impidieron a los familiares grabar la operativa. Francis Franco, portavoz de la familia, denunció ayer que, al salir de la cripta del cementerio de Mingorrubio, la policía les revisó los teléfonos móviles para evitar que trascendieran imágenes.

Utrera Molina ha criticado este trato. Ha tildado de «lamentable, vejatoria y ridículo» que interrogaran a Francis Franco por si había grabado imágenes. La situación «era más propia de Venezuela que de España. Si alguien hubiera querido grabar el entierro de su abuelo estaba en todo su derecho, las órdenes carecían de cualquier apoyo legal».

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El Gobierno tenía previsto cambiar la caja de madera en la que Franco fue enterrado si se encontraba en mal estado, pero finalmente no lo hizo por expreso deseo de la familia. Así lo ha confirmado este viernes Utrera Molina. La caja estaba deteriorada por la humedad y por el paso de los años, pero los nietos decidieron que se mantuviera el ataúd original.

Como publicó MEDITERRÁNEO DIGITAL a las diez y media comenzaron los trabajos para levantar la lápida -de 1.500 kilos de peso-, para los que se utilizaron gatos hidráulicos, la nieta de Franco le dijo a la ministra de Justicia, Dolores Delgado, que lo que estaban haciendo con la tumba de su abuelo era una «profanación». Los familiares entraron en la abadía con una corona de laurel donde se podía leer «Tu familia».

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'¡Viva España! ¡Viva Franco!'

Tras dos horas de trabajo en la Basílica, el féretro fue después portado hasta la explanada del Valle de los Caídos por los familiares de Franco, antes de que lo transportaran hasta Mingorrubio en helicóptero, «aunque no permitieron que se cubriera con la bandera de España», tal y como le correspondía por Ley. Recordemos que se trata de uno de los militares más laureados de nuestra historia.

En su lugar, cubrieron el ataúd con el escudo de armas de Franco, que llevaba incluida la Cruz Laureada de San Fernando, la máxima recompensa militar que se otorga en España.

Los restos de Franco descansan ahora en Mingorrubio, un pequeño barrio cercano al Palacio de El Pardo, lugar de residencia del Generalísimo y a unos quince kilómetros del centro de Madrid.

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