Guerra Santa: 'Alá multiplicará por 10 la recompensa para los mártires en Europa'

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El autodenominado Estado Islámico ha reivindicado a última hora de este domingo los ataques perpetrados la víspera desde el puente de Londres, que dejó un reguero de sangre en uno de los barrios más concurridos por sus bares y restaurantes.

En una escueta nota, Al Amaq -la agencia de noticias del IS- citando fuentes propias reivindica los ataques cometidos en la capital británica y señala que fueron obra de "combatientes del Estado Islámico".

En el comunicado, que ha sido difundido inicialmente con fecha del sábado, el IS señala que "una unidad de seguridad de combatientes del Estado Islámico efectuó ayer los ataques en Londres". Un terminología que podría apuntar a un ataque dirigido o coordinado por la organización y no únicamente inspirado en su maquinaria de propaganda.

"Hay muchas razones por las que el IS podría haber retrasado su reivindicación. Una de ellas sería prolongar la exposición mediática de un ataque en Occidente, que puede ayudar a estimular el interés en ejecutar acciones similares entre sus partidarios", señala el estadounidense Michael S. Smith, un experto en la organización yihadista que prepara un ensayo centrado en las operaciones internacionales del grupo.

Las huestes del califato proclamado a caballo de Siria e Irak han tardado más de 24 horas en apropiarse de la nueva arremetida en suelo inglés. Desde que trascendió el atentado, sin embargo, los simpatizantes del grupo yihadista celebraron la acción a través de las aplicaciones de mensajería y redes sociales habituales y aprovecharon la ocasión para reenviar la vasta propaganda del grupo y las llamadas a atentar en Europa.

Las nuevas escenas de terror que han sacudido Londres, apenas dos meses y medio después del arrollamiento en el puente de Westminster, parecen una respuesta a las llamadas del movimiento que dirige Abu Bakr al Bagdadi. "El Estado Islámico ha incrementado sus llamadas a sus seguidores para llevar a cabo ataques en nuevos vídeos y publicaciones, especialmente acciones que se sirvan de furgonetas en zonas concurridas", apunta Hasan Hasan, autor del libro IS, dentro del ejército del terror, uno de los ensayos más reputados acerca del grupo.

"El principal temor es que estos ataques sigan aumentando durante el Ramadán, un mes que el IS ya ha usado en el pasado como una ocasión para renovar sus llamadas a golpear en Occidente", agrega el experto. Un tiempo, el mes más sagrado de los musulmanes, que la organización ha convertido en un período de frenética actividad. En 2015 el entonces portavoz del IS, Abu Mohamed al Adnani -abatido el pasado agosto- felicitó la fecha con una declaración de guerra.

"Musulmanes, embarcaos y apresurad el paso hacia la yihad. Muyahidines (guerreros santos) de todo el mundo, corred y moveos para convertir el Ramadán en un mes de desastres para los infieles". La llamada a intensificar los ataques contra occidentales y musulmanes chiíes no es baladí. El noveno mes del calendario islámico está cargado de simbolismo: es el único citado en el Corán y alberga la Lailat al Qadr (La noche del destino) en la que por vez primera le fue enviada a Mahoma la revelación divina. En el ideario yihadista, cumplir con la yihad (guerra santa) es una obligación que durante el Ramadán se premia con creces.

"Aprovechad esta gran oportunidad. Esclavos de Alá, volcaos en vuestras acciones piadosas y elegid las mejores obras. La mejor para acercarse a Alá es la yihad. Luchad en este mes noble y alcanzad el martirio porque un acto voluntario en este mes equivale a un acto obligatorio en el resto de meses", clamó Al Adnani en un sermón admirado desde entonces por los discípulos del grupo. "Alá puede multiplicar por diez la recompensa para un mártir durante Ramadán en comparación con otros meses".

Además del ataque de marzo en Londres, el uso criminal del vehículo tiene tres antecedentes claros, acaecidos a lo largo de 2016: el ataque contra un mercadillo navideño en Berlín, en diciembre; el atropello perpetrado por un estudiante en un campus de Ohio (EEUU), un mes antes; y la matanza en el Paseo de los Ingleses de Niza, en julio.

En noviembre Rumiyah, la revista en inglés del IS, dedicó tres páginas a la táctica de los ataques con vehículos. "Aunque es parte esencial de la vida moderna, son muy pocos los que realmente comprenden la capacidad destructiva y mortífera de un vehículo de motor y su poder para cosechar un gran número de víctimas si se usa con premeditación", explicaba el reportaje, convertido en un conciso manual de instrucciones.

En enero de 2015, Al Adnani también sugirió el segundo "modus operandi" empleado por los terroristas. "Cualquier musulmán con capacidad de derramar una sola gota de sangre de los cruzados que lo haga, ya sea con un artefacto explosivo, una bala, un cuchillo, un coche, una piedra e incluso una bota o un puño".

En los últimos años hasta 850 ciudadanos británicos han completado la "hégira" (emigración, en árabe) hasta Siria e Irak para alistarse a organizaciones yihadistas, según datos de las autoridades del Reino Unido. El representante más infame de este éxodo es Mohamed Emwazi, el apodado 'Yihadista John' que hasta su muerte en noviembre de 2015 decapitó a varios rehenes occidentales. El último suicida británico del IS se llama Ronald Fiddler, el ex preso de Guantánamo que se inmoló el pasado febrero en el suroeste de Mosul.

 


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