España anuncia que dará casa, sueldo y sanidad durante 2 años a los refugiados

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El día comenzó muy temprano para los siete refugiados con destino a Asturias que, junto con otros 38 compañeros, pudieron abandonar ayer los campamentos de Grecia. Después de meses de calvario, a las nueve y cuarto de la mañana despegaba del aeropuerto Eleftherios Venizelos, de Atenas, el avión de Aegean Airlines que les transportaría a Barajas para, desde allí, continuar viaje hasta el Principado.

A las doce y media pisaron por primera vez suelo español. A pie de pista les dio la bienvenida Marina del Corral, secretaria general de Inmigración y Emigración, quien les acompañó hasta la Comisaría de Policía del aeropuerto donde tuvieron que cumplimentar toda la documentación necesaria para que se les concediera el permiso de residencia temporal.

Los refugiados, que se mostraron en todo momento muy agradecidos y felices porque se les haya brindado esta acogida en España, no salieron del aeropuerto por el mismo lugar que el resto de pasajeros de su vuelo, para quienes su presencia no había pasado inadvertida. «Había bastantes niños y estaban muy inquietos, tenían miedo. Pero las azafatas los atendieron muy bien y tranquilizaron», explicaba una de las pasajeras.

A los refugiados se les hizo larga la espera en la Comisaría de Policía, pues salían del aeropuerto madrileño en grupos, en función de su destino final. Los siete con rumbo a Asturias lo hicieron, acompañados por representantes de la oenegé que los acoge -Asociación Comisión Católica Española de Migraciones (Accem)-, pasadas las tres y media de la tarde.

Se trata de una familia iraquí, compuesta por un matrimonio y dos niños pequeños, que se alojarán en un piso que la asociación tiene en Avilés, y tres hombres jóvenes, de entre 25 y 28 años, dos de nacionalidad siria y el tercero iraquí, que lo harán en una vivienda de Oviedo. Y todos llegaron a su destino a última hora de ayer, después de una jornada de viaje que les aleja definitivamente de la pesadilla que han vivido los últimos meses por la crueldad de la guerra. En Asturias les espera un futuro donde poder desarrollar su proyecto de vida hasta que las circunstancias les permitan regresar a su país.

Pero ahora tendrán que afrontar otro reto, como es su adaptación a una nueva realidad, muy diferente a la que están acostumbrados. Para ello, contarán con todo el respaldo tanto de la oenegé que les acoge como del Estado español, que les concederá ayudas por un máximo de dos años.

Durante una primera fase de seis meses , los refugiados vivirán en pisos de Accem. Será cuando haya que abordar «su situación emocional, teniendo en cuenta la trayectoria de estas personas en los procesos de salida de sus países de origen, viviendo situaciones trágicas, y luego su estancia en la UE, con situaciones de angustia y ansiedad», explicó el responsable de Accem en Asturias, Javier Mahía.

A continuación habrá una segunda fase, con una vida normalizada en pisos de alquiler gracias a las ayudas que concede el Estado por un máximo de otros 18 meses y durante este tiempo seguirán teniendo un acompañamiento para facilitar su inserción en sus lugares de residencia, tanto para conseguir trabajo como para aprender castellano y acceder a todos los servicios. Eso sí, durante todo este tiempo tendrán la residencia autorizada en España, con libertad de movimientos, pero no se les permitirá abandonar el país.

 


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