¡Escándalo! Financian con 55.560 euros públicos un prostíbulo para gais

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Una prueba palmaria de que el lobby LGTB vive de las subvenciones públicas es el escándalo de la Oficina contra la Discriminación racial, dependiente del Gobierno italiano, que subvencionó un prostíbulo gay. Luca di Tolve destapa la promiscuidad y consumo de drogas de ese submundo.

En Italia saltó el escándalo cuando se supo que la UNAR [Ufficio Nazionale Antidiscriminazione Razziali, Oficina Nacional contra la Discriminación Racial], organismo público directamente dependiente del Gobierno, había subvencionado locales de prostitución gay.

Lo desveló un programa de Mediaset, Le iene [Las hienas], consagrado a la denuncia social y el periodismo de investigación, y le costó el cargo al director de la UNAR, Francesco Spano, forzado a dimitir.

En concreto, y junto a numerosas asociaciones del lobby gay (como la influyente Arcigay) financiadas con dinero público, el reportaje señalaba que un club privado al que se accede mediante tarjeta de miembro y consagrado a la prostitución homosexual había recibido 55.560 euros.

Pero, además de denunciar ese escándalo económico, Le iene introdujo sus cámaras en ese club y entrevistó a alguno de sus clientes, lo cual ha puesto de manifiesto sórdidas prácticas sexuales y consumo de drogas .

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Sobre ellas preguntó La Nuova Bussola Quotidiana a Luca di Tolve, "bestia negra" del lobby gay que conoce bien sus entresijos: no en vano, durante más de una década fue uno de sus líderes.

"Mis ojos han visto la perversión que se esconde en esos cuartos oscuros. Por fin la opinión pública ha descubierto lo que estoy denunciando desde hace años". Luca Di Tolve recuerda. Recuerda todo, no es necesario evocar a las musas para hacerlo. Todo está impreso en su memoria: el olor nauseabundo de los pasillos donde se practica el glory hole ["agujero glorioso": es un agujero en una pared o tabique, usualmente en los retretes de baños públicos o en videocabinas, en los que el hombre introduce el pene para recibir sexo oral o practicar sexo anal a la par que se mantiene un cierto grado de anonimato], esos brazos metidos en los orificios más íntimos. Y la droga, ríos de drogas que corren por los subterráneos de la pátina dulcificada del mito LGBT, que muestra su rostro presentable para recibir consenso y dinero.

"Mucho dinero y mucho sexo son las dos armas con las que la ideología gay lleva a la perdición a jóvenes frágiles, inexpertos, a los que nadie les explica nada del amor humano, del proyecto de Dios, del dolor y el sufrimiento. Entran en los locales mostrando el carné de la asociación, que garantiza la exclusividad del club y se les entregan grandes cantidades de preservativos. Después comienza para ellos un tiovivo infernal entre glory holes, laberintos y sling room [habitaciones de columpios y cuerdas para prácticas sadomasoquistas], entre saunas promiscuas y salas de masaje donde el objetivo final es usarse sin establecer una relación. Sólo sexo. Sólo desesperación".

Su libro Ero gay [Yo fui gay] saca a la calle en unos días su enésima edición. Con muchas y nuevas verdades sobre el mundo gay, que le teme porque ha rasgado el velo sobre el gran engaño del homosexualismo mundial.

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