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El terrorista del atentado de Estambul pide al Tribunal que lo condenen a muerte

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Pensó que moriría en su propia matanza, así que ahora tampoco le va de ahí. Abdulkadir Masharipov, miembro del Estado Islámico y responsable confeso de la muerte de 39 personas en la discoteca Reina de Estambul en año nuevo, dice que no le iría mal que Turquía lo condenara a muerte. Esta declaración es un extracto de su confesión. Varios medios locales la han publicado este lunes, dos días después de que un juez ordenara su encarcelamiento provisional.

Su supervivencia en el lujoso club en la madrugada del uno de enero fue su fracaso, dice. "Tras agotar toda la munición lancé dos granadas aturdidoras. Tiré una tercera cerca de mi cara para suicidarme. Pero no morí. Sobreviví. Y mira que yo entré en el Reina a morir", espetó Masharipov ante el juez. Por eso ahora no le importa correr la misma suerte que sus treintainueve víctimas, cuyas vidas segó a tiro de Kalashnikov. "Si me condenáis a muerte me parece bien", sentenció.

Un deseo difícil de cumplir. En Turquía no hay pena de muerte desde 2004. Se suspendió para cumplir una de las exigencias para integrarse a la UE. Pero con el proceso pendiendo de un hilo, Turquía traumatizada por el golpe de Estado del pasado 15J - que dejó más de 250 muertos - y con un presidente Erdogan cabalgando una deriva autoritaria nadie descarta su retorno. "Si Dios quiere y el Parlamento la aprueba, yo no me opondré", ha dejado claro en los últimos meses el jefe de Estado.

Las declaraciones del terrorista, capturado el 16 de enero tras darse a la fuga del lugar de la masacre, no dejan lugar a dudas sobre sus intenciones. "Quería atacar a cristianos para vengarme por sus actos cometidos por todo el mundo. Mi intención era matar cristianos. Abu Yihad, que está en Siria, me dijo que realizara el ataque en [la plaza estambulita de] Taksim, asegurando que 'Los cristianos se reúnen en Taksim'", detalló en sede judicial.

Pero él y Abu Yihad, identificado como un alto mando del Estado Islámico residente en su bastión sirio de Raqqa, no podían ir más perdidos. Tanto en Taksim como en la discoteca Reina, situada a orillas del Bósforo, se reúnen mayormente musulmanes. De los 39 asesinados en la sala de fiestas, 33 pertenecían a países de mayoría musulmana. Abdulkadir Masharipov también ha dado cuenta al juez de por qué acabó optando por golpear en el Reina y no en Taksim, abarrotada cada fin de año.

"Quería dar un gran golpe el 31. Si me decidía, coger el arma y asesinar a quienes encontrara ahí. En Taksim no había por donde entrar, controles policiales por todas partes. Así que cambié de opinión", explica. Abu Yihad fue su baza. "Me envió la dirección y fotografías del Reina. Nunca le vi cara a cara, pero nos mensajeamos constantemente. Fui frente al Reina y vi que no había policías ni seguridad", destaca. El resto de la historia está escrito en sangre.

Las explicaciones del asesino contienen un curioso pliego de descargo final, viniendo de parte de alguien a sueldo de una organización responsable de la mayor masacre de la historia turca, el 10 de octubre de 2015. "Me preguntan por qué atento contra Turquía, dicen que estoy en contra de Turquía. Yo no creo que haya hecho nada contra el Estado turco. No lo veo como un acto en contra de Turquía. Fue un acto de venganza. No me arrepiento de nada de lo que hice. De hecho, creo, me quedé corto".

El Estado Islámico reivindica el atentado de Estambul como un ataque 'contra los cristianos'

 

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