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El Parlamento británico rechaza el Brexit. Europa, a un paso de la implosión

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El Parlamento del Reino Unido ha rechazado este martes por segunda vez el acuerdo del Brexit negociado por el Gobierno de Theresa May y la UE, a pesar de los ajustes que la primera ministra consiguió arrancar 'in extremis' al bloque comunitario, precisamente, para convencer a los diputados británicos.

La votación se ha resuelto rápidamente, después de un día de intenso debate en la sede legislativa, por 242 votos a favor y 391 en contra, lo que arroja un saldo de 149 votos, según informa la cadena británica BBC.

Nada más producirse la votación, el líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, ha pedido elecciones en Reino Unido.

May ha dicho tras la votación que mañana miércoles se celebrará una votación en el Parlamento para decidir sobre un posible Brexit sin acuerdo.

May ha tomado la palabra inmediatamente después para lamentar "profundamente" este resultado y citar a los legisladores para el miércoles en una votación de "gran importancia" que decidirá si Reino Unido opta por un Brexit sin acuerdo, un escenario que ambas partes han señalado como el peor de todos los posibles.

La 'premier', que ha confesado que se ha implicado personalmente en este tema, ha vuelto a pedir a sus señorías que voten en contra de un Brexit caótico, advirtiendo del "potencial daño" que tendría para Reino Unido abandonar la UE sin pactar antes los términos.

Horas antes, augurando otro varapalo parlamentario, May había avanzado a los diputados que, de rechazar la versión actual, tendrían que escoger entre un Brexit sin acuerdo o solicitar a la UE que posponga la fecha de la ruptura, prevista para el 29 de marzo.

La Cámara de los Comunes ya rechazó este mismo acuerdo el 15 de enero por 202 votos a favor y 432 en contra, una diferencia de 230 votos. Para encontrar un rechazo tan contundente, hay que remontarse hasta 1924, cuando el Gabinete de Ramsay MacDonald sufrió una serie de varapalos parlamentarios, el mayor de ellos por un margen de 166 votos.

Tras este revés, May inició una ronda de contactos con los líderes de los grupos parlamentarios en la que se comprometió a persuadir a Bruselas de que diera las garantías que reclama Londres sobre el 'backstop' o el mecanismo de emergencia para evitar que con el Brexit vuelva la 'frontera dura' entre Irlanda del Norte e Irlanda.

Con este objetivo, la 'premier' viajó el lunes por la noche a Estrasburgo para reunirse con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. Dos horas y media después, logró una "interpretación común legalmente vinculante" sobre el 'backstop'.

Juncker subrayó entonces que estas "aclaraciones" no aportan elementos nuevos, ni reabren el acuerdo del Brexit, aunque "completan" el texto legal para apuntar con mayor claridad que el 'backstop' es un mecanismo de último recurso que ninguna de las partes quiere activar y que, de hacerlo, será de manera temporal hasta hallar una solución mejor.

Esta declaración vinculante, por tanto, no ofrecía los cambios exigidos por los diputados británicos, que pretendían que Reino Unido pudiera desactivar unilateralmente el 'backstop' o al menos fijar un límite temporal. "Completa, no reabre", el acuerdo del Brexit, avisó el propio Juncker.

La salvaguarda de la frontera entre las dos Irlandas es el principal obstáculo para que los parlamentarios británicos apoyen el plan de May para el proceso de salida de la Unión Europea, ante el temor a que conlleve que el país se quede en la unión aduanera de forma indefinida.

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