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Así planea la Generalitat desobedecer el 155 en Cataluña

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El artículo 155 de la Constitución se pondrá en marcha este mismo sábado. El viernes, 27 de octubre, se celebrará un Pleno extraordinario en el Senado que votará activar las medidas propuestas por el Gobierno de Mariano Rajoy para restablecer el orden en Cataluña frente a una Generalitat declarada en rebeldía.

Como era de esperar, entramos en la fase final del 'procés', con el encontronazo definitivo entre dos legalidades paralelas: el imperio de la Ley, pilar básico del Estado de Derecho, avalado por las instituciones internacionales, y que emana directamente desde la Constitución, y la realidad simultánea creada por el Govern de Carles Puigdemont, que ya no reconoce ni obedece más mandato que los designios del propio Parlament de Cataluña.

La CUP ya ha instado al Govern a declarar la independencia unilateral lo antes posible como respuesta al artículo 155. En un comunicado público, la formación antisistema lanza un llamamiento ya "a la desobediencia civil masiva". De hecho, el propio president Puigdemont ya advirtió que "sin dialogo se votará la independencia", antes de calificar de "humillación y ataque sin precedentes" la abolición 'de facto' de todos los poderes de la Generalitat por parte del Estado.

Tal y como anunció en su mensaje institucional del pasado sábado, el Parlament convocará un Pleno monográfico "para abordar la aplicación del artículo 155 y actuar en consecuencia"; esto es, votar el levantamiento de la suspensión de la declaración unilateral de independencia. Será el próximo jueves, día 26 de octubre, 24 horas antes de que el Senado apruebe el 155 en Madrid.

Dos realidades paralelas que no se reconocen entre sí

Por tanto, nos adentramos ante un escenario bastante complejo. De un lado, el Gobierno de la Nación, que cesará al Govern en pleno de Carles Puigdemont y asumirá prácticamente la totalidad de las competencias de la Generalitat.

De otro, la Generalitat de Cataluña, que desobedecerá al Gobierno y pasará a una fase de rebeldía institucional, ya que probablemente no reconozcan el 155 y declaren unilateralmente la independencia. Si esto ocurre, habría dos autoridades diferentes rigiendo en Cataluña: el Gobierno central y el Govern, lo que vislumbra un escenario sin precedentes.

Convocatoria de dos elecciones: autonómicas y constituyentes

El siguiente paso que se podría contemplar es la convocatoria de elecciones. Los independentistas quieren convocar elecciones constituyentes, que son las que se utilizan para elaborar o reformar una Constitución, o en su caso formar, siguiendo su propia Ley de Transitoriedad, conformar el nuevo Parlamento de la República Catalana. Sin embargo, el Presidente del Gobierno ya anunció que convocará elecciones autonómicas en un plazo máximo de seis meses para devolver la estabilidad política a Cataluña.

Se podría dar el caso de que en Cataluña hubiese dos elecciones convocadas en paralelo: las constituyentes (ilegales) de los nacionalistas y las autonómicas, convocadas por el Gobierno de España.

Los catalanes serían llamados a las urnas por partida doble, con la particularidad que ni los partidos contitucionalistas reconocerían las elecciones de la Generalitat ni los independentistas las del Estado.

Rodear la Generalitat y el Parlament

La justicia acabará ordenando con total probabilidad la detención de los miembros del Govern, declarados en rebeldía, y posiblemente la clausura del Parlament de Cataluña, que estaría siendo ocupado ilegalmente, hasta que retorne la legalidad y el orden constitucional a la región.

La ANC y Ómnium Cultural ya calientan motores y están empezando a movilizar a sus bases para enfrentarse a la fase final del 'procés'. Y están dispuestos a morir matando. Se podría llegar a un escenario dantesco, que ya empieza a vislumbrarse en el horizonte, en el que los miembros del Parlament se quedasen dentro del Palau de la Generalitat, encerrados en los despachos, esperando a ser detenidos. En los aledaños, miles de personas serán llamadas a roderar los edificios de gobierno de Cataluña. Una mal llamada 'resistencia pacífica' a gran escala que obligaría a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado a cargar para poder abrise paso. 

'El pueblo defendiendo a sus instituciones'. Es la imagen que pretende vender la Generalitat al mundo como traca final de su fin de fiesta. Llevar sus delirios hasta las últimas consecuencias. Intentar vender al mundo la imagen de represión en la que se mueven desde tiempos inmemoriales. Aunque para ellos tengan que usar a sus más fieles acólitos como auténticos escudos humanos. Les da igual.

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