Condenado a 7 años y medio de prisión por intentar matar a Pedro Sánchez

La Audiencia Nacional ha condenado a un total de siete años y medio de cárcel a Manuel Murillo, el vigilante de seguridad que, en 2018, manifestó en varias conversaciones de WhatsApp su intención de matar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

Durante el juicio, celebrado hace varias semanas, el acusado, de 65 años, explicó que tan sólo fanfarroneó con la posibilidad de acabar con el líder socialista. Se excusó en que es un tirador mediocre y que un cóctel de soledad, tranquilizantes, patriotismo, consumo desmedido de alcohol y problemas laborales y familiares le hizo sentirse "un héroe para salvar España" y escribir mensajes en el chat, que funcionaba para él como una "válvula de escape" en su vida real. También intentó, según dijo, impresionar a una miembro de aquel grupo, una coordinadora local de VOX, que fue la que denunció esos mensajes.

Concretamente, la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional le impone dos años y seis meses por el delito de homicidio en grado de proposición y 5 años de prisión por depósito de armas de guerra. Deberá pagar, a su vez, las costas procesales.

Además, le condena a 8 años de privación del derecho a la tenencia y porte de armas. Durante el juicio, varios peritos analizaron el arsenal que los Mossos d'Esquadra encontraron en casa de Manuel Murillo. En él, hallaron siete armas prohibidas y otras, modificadas de forma casera. Entre ellas, un fusil militar Cetme, propio del Ejército de Tierra. También, carabinas, una cerbatana, escopetas, un puñal, una ballesta artesanal, munición y varios revólveres y rifles, así como ejemplares de colección y un petardo casero. A ojos del tribunal, rodas estas armas constatan la "alta peligrosidad de la determinación adoptada" por el ya condenado.

La Fiscalía llegó a solicitar para Murillo un total de más de 18 años de prisión, aunque, durante el juicio, rebajó su solicitud hasta los 13. Dos forenses, ante el tribunal, manifestaron que el acusado nunca ha tenido una historia psiquiátrica ni alcoholismo diagnosticado, "si bien, se trata de una persona impulsiva, con baja autoestima y con fantasías narcisistas compensatorias, que busca afecto y que su motivación no era realmente la de llevar a cabo los hechos, sino la de lograr admiración".

"Un tiro preciso" a Pedro Sánchez

La sentencia, a la que ha tenido acceso MEDITERRÁNEO DIGITAL, relata que el acusado estaba integrado en un grupo de WhatsApp denominado Terrasa por España, en el que, a partir de junio de 2018, publicó mensajes en los que mostraba su "absoluto desacuerdo" con la exhumación de los restos mortales del General Francisco Franco, cuyos trámites habían sido iniciados entonces por el Gobierno de España

Durante esos meses y hasta su detención, en septiembre de aquel año, expresó en distintos mensajes en ese foro o privadamente su intención de acabar con la vida del presidente del Gobierno. El acusado, señala el tribunal, "fue interiorizando que la solución para producir un cambio en la situación política española pasaba por causar la muerte del presidente del Gobierno, para lo que se empeñó en requerir ayuda para llevarlo a cabo".

Uno de los mensajes que escribió fue el siguiente: "Soy un francotirador y con un tiro preciso se acaba el Sánchez (sic) antes de que del todo hunda a España. No haría falta guerras". Otro de ellos fue: "No podemos permitir que humillen al Generalísimo Francisco Franco ni a José Antonio Primo de Rivera. Es una venganza por haber perdido la guerra. Estos sólo saben ganar la guerra cuando el otro está muerto. Si no, no tienen cojones ni saben luego cómo llevar un país. No lo voy a consentir. Si es preciso, me voy a ir armado y me sentaré en la tumba de Franco y si se acercan disparo. (...) Si tocan a Franco, sugiero que empiece la guerra otra vez por nuestro honor, patriotas no podemos consentir. Y esta vez no dejaremos ni uno".

Sobre Pedro Sánchez: "Ya me gustaría tenerlo un día en el punto de mira (...). Si lo sacan [a Franco del Valle de los Caídos], me lo cargo; lo juro (...) Muerto el perro, se acabó la rabia (...). Urge más el meterle un cartucho del 12 a Pedrito y dejarle el cuerpo como un caminito chispeado".

También instó a un "alzamiento nacional", a "dar un golpe de Estado" y a que "un comando" armado asaltase el Palacio de la Moncloa, residencia del presidente del Gobierno, si se producía la exhumación de Franco.

La Fiscalía observa que empezó a fraguar "un discurso de rechazo" hacia Sánchez, que culminó "en el deseo expresado de forma explícita del procesado de acabar con su vida como medio para forzar un cambio en la vida política del país". "Si lo sacan (a Franco) me cargo a Sánchez"; "mi mayor ilusión es meter al traidor de Sánchez debajo de la lápida de Franco".

La sentencia: matar a Sánchez

El tribunal —compuesto por Ángela Murillo, Teresa Palacios (ponente) y Fermín Echarri— admite que nunca hubo un "plan definitivamente urdido para ello". Pero considera que el enorme arsenal encontrado en su vivienda constata la "alta peligrosidad de la determinación adoptada por Manuel Murillo".

"Hemos de detenernos en la dificultad que debe representar y así debe ser, atentar contra la vida del presidente del Gobierno, lo que haría pensar que la ideación del acusado estaría próxima a lo descabellado y, por ende, ante una propuesta no creíble ni en consecuencia factible. Efectivamente, no hay un plan definitivamente urdido, tramado y, menos aún, concluido. Pero acontece una circunstancia que es indicativa de la alta peligrosidad que supone la determinación adoptada por Manuel Murillo Sánchez, la cual es el arsenal de armas intervenidas al mismo entre las que se encontraron en su domicilio y en el vehículo, no obviando que su afición desde hacía muchos años atrás es el tiro, yendo continuamente a un club a practicar", indica la sentencia.

También considera que el "proyecto criminal" ideado por Murillo "podía terminar tomando forma con los pasos que empezaba a dar", en relación a las alusiones en aquellos mensajes a la muerte del presidente estadounidense J. F. Kennedy y a su interés por conocer la agenda de eventos de Pedro Sánchez o de contar con "periodistas, que siempre están allí donde [esté] la noticia".

"En la fase en que se encontraba [el plan], por embrionaria que fuera, ya se cuenta con la persistencia, fijación y desvelada determinación del acusado de causar la muerte", añaden los jueces. Aunque descartan "un riesgo actual e inminente", sí consideran que habría un peligro "remoto para la integridad física del objetivo del acusado". Es decir, el presidente del Gobierno.

Asimismo, los magistrados rechazan aplicar a Manuel Murillo la eximente incompleta de intoxicación etílica plena, así como la atenuante de embriaguez por consumo de alcohol y medicamentos. Y niegan que se haya detectado "ningún vestigio de posible irregularidad" en la cadena de custodia del teléfono móvil del acusado y de sus armas. Los mensajes, además, coincidían con las capturas de pantalla aportadas por la denunciante.

"[El acusado], a las preguntas, incluidas las de su defensa, en el juicio oral se explayó sobre las distintas armas por las que fue preguntado, sin que en momento alguno afirmase que las desconociera o que no fueran de su pertenencia", reza la sentencia, que aún puede ser recurrida ante la Sala de Apelación de la Audiencia Nacional.

Murillo adquirió experiencia con el uso de armas en el Club de Tir de Precisió de Terrassa, aunque era un simple aficionado. No tenía antecedentes penales y tampoco hay constancia de problemas psicológicos. Sí que eran conocidos sus postulados franquistas, inculcados por su padre Manuel Murillo Iglesias, último alcalde del Régimen en Rubí –municipio vecino de Terrassa–, que ejerció de primer edil en el municipio vallesano entre 1962 y 1977.

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